*Fragmentos.
En "DESCARGAS II" la obra completa.
La Traviata
n 1844, Alejandro Dumas (hijo) conoció a Marie Duplessis, una joven cortesana que inspiraría su novela romántica "La Dama de las Camelias" (1848). Adaptada como obra teatral, alcanzó tal éxito que animó a Dumas a proseguir con su carrera de dramaturgo. Se tituló, en inglés "Camille" y constituyó la base para la ópera de Verdi (1853). En ésta, como en la mayoría de sus obras teatrales, cargadas de enseñanzas morales, denuncia los prejuicios sociales de la época y aboga por los derechos de la mujer y los niños.
La Traviata, con libreto de Francesco María Piave (basado en “La Dama de las Camelias”) y música de Verdi, fue estrenada el 6 de marzo de 1853 en el teatro La Fenice de Venecia, y fue un fracaso absoluto. Un año después, Verdi volvió a la ciudad con la misma obra, pero la repuso en otro teatro, el San Benedetto, y ahí es donde llegó el verdadero triunfo de esta ópera emblemática.
Con el correr de los años y de las décadas, la trágica historia de la cortesana Violeta Valéry se convertiría en una de las óperas más populares y aclamadas de todos los tiempos.
Descargue el libro "La Dama de las Camelias" de Alejandro Dumas.
-WORD
Texto
Personajes
VIOLETA VALÉRY –Cortesana- Soprano
ALFREDO GERMONT -Amante de Violeta- Tenor
GIORGIO GERMONT -Padre de Alfredo- Barítono
FLORA BERVOIX -Amiga de Violeta- Mezzosoprano
MARQUÉS D'OBIGY -Amante de Flora- Bajo
BARÓN DOUPHOL -Protector de Violeta- Barítono
ANNINA -Criada de Violeta- Soprano
Dr. GRENVIL -Médico de Violeta- Bajo
(La acción tiene lugar en París a mediados del siglo XIX. El primer acto tiene lugar en agosto, el segundo en enero y el tercero en febrero.)
Resumen del primer acto
Violetta Valery, una famosa cortesana, da una espléndida fiesta en su hogar parisino para celebrar su recuperación luego de una enfermedad. Gastón, un conde, ha llevado consigo a su amigo, el joven noble Alfredo Germont, quien anhelaba hacía un año conocer a Violetta.
Alfredo, para acercarse a Violetta primero le expresa su preocupación por su frágil salud y luego le declara su amor por ella. Violetta lo rechaza pero le da una camelia, diciéndole que regrese cuando la flor se haya marchitado. Luego de que los invitados se retiran, Violetta contempla la posibilidad de una relación real, con amor verdadero, pero finalmente rechaza la idea. Ella necesita libertad para vivir la vida, día y noche, de un placer a otro.
TEXTO COMPLETO DEL PRIMER ACTO EN ESPAÑOL E ITALIANO.
ACTO PRIMERO
Preludio
Escena Primera
(Salón en la casa de Violeta. Dos
puertas laterales y al fondo, una puerta
que conduce a otro salón. A la izquierda
una chimenea y sobre ella un espejo. En
el medio, una mesa ricamente servida.
Violeta, sentada en un diván, conversa
con el doctor y algunos amigos, mientras
que otros van al encuentro de unos
invitados que llegan. En medio de ellos,
el Barón y Flora del brazo del
Marqués.)
CORO I
Os esperábamos más temprano
Llegáis tarde...
CORO II
Jugamos a las cartas en casa de Flora
y el tiempo ha pasado volando.
VIOLETA
(yendo a su encuentro)
Flora, amigos, que el resto de la noche
se llene de felicidad.
Con buen vino la fiesta es más alegre...
FLORA, EL MARQUÉS
Y vos, ¿podéis estar alegre?
VIOLETA
Lo intento.
Me he entregado a los placeres.
Es el mejor remedio a mis desdichas.
TODOS
Si, la vida se multiplica con el placer.
Escena Segunda
(El Vizconde Gastón de Letorières entra
con Alfredo Germont. Unos criados
están ocupados atendiendo la mesa.)
GASTÓN
(entrando con Alfredo)
Señora, le presento a Alfredo Germont
un gran admirador suyo;
hay pocos amigos como él.
VIOLETA
(Violeta da la mano a Alfredo quién
se la besa)
Gracias, querido Vizconde,
por este regalo.
EL MARQUÉS
¡Querido Alfredo!
ALFREDO
Marqués...
(se estrechan la mano)
GASTÓN
(a Alfredo)
Ya te lo había dicho:
aquí la amistad se junta con el placer.
(Durante este tiempo, los criados han
acabado de preparar la mesa.)
VIOLETA
(a los criados)
¿Está todo preparado?
(Un criado afirma con la cabeza.)
Amigos míos sentaos:
En la mesa los corazones están alegres.
TODOS
Tienes razón...el vino
aleja nuestras inquietudes más ocultas.
(al sentarse Violeta queda entre Alfredo
y Gastón; enfrente de ella Flora entre el
Barón y el Marqués: los otros ocupan
sus asientos en la mesa. Un instante de
silencio, durante el cual se sirve a los
convidados. Violeta y Gastón hablan
entre ellos en voz baja.)
GASTÓN
(a Violeta en voz baja)
Alfredo piensa siempre en vos.
VIOLETA
¿Estáis de broma?
GASTÓN
Cuando estabas enferma,
el venía a diario para tener noticias.
VIOLETA
Basta,
yo no soy nada para él.
GASTÓN
Yo no la engaño
VIOLETA
(a Alfredo)
¿Entonces, es verdad? Pero, ¿por qué?
No lo entiendo.
ALFREDO
(suspirando)
Sí, es verdad.
VIOLETA
(a Alfredo)
Os lo agradezco.
Usted, Barón, no ha hecho lo mismo.
EL BARÓN
Yo solo os conozco desde hace un año.
VIOLETA
Y él, solo desde hace un minuto.
FLORA
(al Barón en voz baja)
Haríais mejor guardando silencio.
EL BARÓN
(a Flora en voz baja)
No me gusta ese muchacho.
FLORA
¿Por qué?. A mí al contrario.
Me parece muy simpático.
GASTÓN
(a Alfredo)
Y tú, ¿no tienes nada que decir?
EL MARQUÉS
(a Violeta)
A vos le corresponde hacerle hablar.
VIOLETA
(sirve vino a Alfredo)
Seré Hebe, la que escancia las bebidas.
ALFREDO
(con galantería)
Y como ella. espero que inmortal.
TODOS
¡Bebamos!
GASTÓN
Y bien Barón,
¿no brindareis en este dulce momento?
(El Barón hace signos de negación)
Lo hará usted.
(indicando a Alfredo)
TODOS
Sí, sí, un brindis.
ALFREDO
Me falta la inspiración.
GASTÓN
¿No eres tú un maestro, un poeta?
ALFREDO
(a Violeta)
¿Lo desea usted?
VIOLETA
Sí.
ALFREDO
(Levantándose)
¿Sí?. Lo tengo en mi corazón.
EL MARQUÉS
Entonces, oigámoslo.
TODOS
Sí, escuchemos al poeta.
ALFREDO
Bebamos alegremente de este vaso
resplandeciente de belleza
y que la hora efímera
se embriague de deleite.
Bebamos con el dulce estremecimiento
que el amor despierta
puesto que estos bellos ojos
(indicando a Violeta)
nos atraviesan el corazón.
Bebamos porque el vino
avivará los besos del amor.
TODOS
Bebamos porque el vino
avivará los besos del amor.
VIOLETA
(levantándose)
Yo quiero compartir
mi alegría con todos vosotros;
todo en la vida es locura
salvo el placer.
Alegrémonos
el amor es rápido y fugitivo.
Es una flor que nace y muere
y del cual no siempre se puede disfrutar.
Alegrémonos pues una voz encantadora,
ferviente, nos invita.
TODOS
¡Alegrémonos!. El vino y los cantos
y las risas embellecen la noche;
y que el nuevo día
nos devolverá al paraíso.
VIOLETA
(a Alfredo)
La vida solo es placer.
ALFREDO
(a Violeta)
Para aquellos que no conocen el amor.
VIOLETA
(a Alfredo)
No hablemos de quien lo ignora
ALFREDO
(a Violeta)
Es mi destino.
TODOS
¡Alegrémonos!. El vino y los cantos
y las risas embellecen la noche;
y que el nuevo día
nos devolverá al paraíso.
(Se oye música de una sala contigua)
¿qué es eso?
VIOLETA
¿No queréis bailar ahora?
TODOS
Buena idea. Aceptamos con placer.
VIOLETA
Entonces, salgamos.
( se dirigen hacia la puerta del medio,
pero Violeta palidece de repente).
¡Oh!
TODOS
¿Qué os pasa?
VIOLETA
Nada, no es nada.
TODOS
¿Por qué os paráis?
VIOLETA
Salgamos...
(Ella da algunas pasos, pero no
puede más y se sienta.)
¡Dios mío!
TODOS
¡Otra vez!
ALFREDO
¿Os encontráis mal?
TODOS
¡Oh cielos! ¿qué pasa?
VIOLETA
Estoy temblando;
disculpadme e ir...
(señala el otro salón)
Yo iré en un momento.
TODOS
Como queráis
(todos pasan a otra sala menos
Alfredo que permanece dentro)
Tercera Escena
VIOLETA
(mirándose en un espejo)
¡Estoy pálida!
(se da la vuelta y ve a Alfredo.)
¿Vos aquí?
ALFREDO
¿Os encontráis mejor?
VIOLETA
Me siento mejor.
ALFREDO
Os vais a matar
por vivir de esta forma...
Es necesario que cuidéis de vos misma.
VIOLETA
¿Y cómo podría hacerlo?
ALFREDO
Si estás junto a mí,
yo seré el guardián
de vuestra tranquilidad.
VIOLETA
¿Qué dices?
Nadie cuidará de mí.
ALFREDO
(con ardor)
Es que nadie os ama en el mundo.
VIOLETA
¿Nadie?
ALFREDO
Nadie, salvo yo.
VIOLETA
(riendo)
Es verdad,
yo ya he olvidado un gran amor.
ALFREDO
¿Os reís?...¿no tenéis corazón?
VIOLETA
¿Un corazón?. Sí, tal vez.
¿Por qué me lo preguntáis?
ALFREDO
¡Ah!, si así es,
no podéis reíros de mí.
VIOLETA
¿Habláis en serio?
ALFREDO
No os engaño.
VIOLETA
¿Me amáis desde hace mucho?
ALFREDO
Desde hace un año.
Un día feliz, ligera
pasasteis junto a mí,
y desde ese día,
yo he amado sin el saber
de este amor que es la inspiración
del universo entero,
misterioso y noble,
cruz y delicia para el corazón.
VIOLETA
¡Ah! Si es verdad iros...
Solo puedo ofreceros una amistad pura
yo no sé amar y no puedo aceptar
su heroico amor.
Soy franca y sincera;
debéis buscaros otra.
Para entonces,
no os será difícil olvidarme.
GASTÓN
(aparece por la puerta del centro)
¿Y bien? ¿Qué diablos hacéis?
VIOLETA
Bromeábamos...
GASTÓN
¡Bien, está bien! Continuad...
(se marcha)
VIOLETA
(A Alfredo)
No más amor, entonces...
¿De acuerdo?
ALFREDO
Os obedezco... Me marcho...
(hace ademán de irse)
VIOLETA
(ella retira una flor de su corpiño)
Sí, así es.
Coged esta flor.
ALFREDO
¿Por qué?
VIOLETA
Vos me la devolveréis.
ALFREDO
(volviendo)
¿Cuándo?
VIOLETA
Cuando esté marchita.
ALFREDO
Mañana, entonces.
VIOLETA
Bien, mañana.
ALFREDO
(acepta alegre la flor)
Soy dichoso.
VIOLETA
¿Pensáis todavía en amarme?
ALFREDO
(alejándose)
¡Oh! ¡Cuánto os amo!
VIOLETA
¿Os reís?
ALFREDO
(volviéndose y besándole la mano)
Me voy.
VIOLETA
Adiós.
ALFREDO
No deseo nada más.
(sale)
Escena Cuarta
(Violeta y todos los demás vuelven
de la sala acalorados por el baile).
TODOS
El día aparece en el cielo
y debemos partir;
gracias, encantadora dama,
por una fiesta tan alegre.
Toda la ciudad está en fiestas.
Es la época de la diversión y la fiesta;
debemos reposar ahora para reponer
fuerzas en vista a otras noches de fiesta.
(Ellos salen por la derecha)
Escena Quinta
VIOLETA
(sola)
¡Extrañas!...
¡Extrañas!...
¡Esas palabras
queman mi corazón!
Un amor verdadero
¿será una tragedia para mí?
¿Qué vas a decir tú?
Oh, turbada alma mía.
Ningún hombre ha encendido
mi amor...
¡Oh, júbilo
que nunca he conocido!.
¡Amar, ser amada!
Esta alegría,
¿puedo desdeñarla
por los estériles
sinsentidos de mi vida?
¡Ah!
Puede ser este aquel
que mi alma
sola en el tumulto
en secreto
imaginaba amar.
Aquel que vigilante
viene cerca de mí, enferma
y enciende una fiebre nueva
despertándome al amor.
A ese amor
que es la inspiración
del universo entero,
misterioso y noble
cruz y delicia
para el corazón.
(permanece concentrada un instante)
¡Locuras!. Esto es un vano delirio.
Pobre mujer sola,
abandonada
en este desierto poblado
llamado París.
¿Qué puedo esperar todavía?.
¿Qué hacer?.
¡Vivir en los torbellinos
de la voluptuosidad, y morir de placer!.
¡Vivir!. ¡Vivir!. ¡Ah!.
Sí, debo, siempre libre
gozar de fiesta en fiesta.
Quiero que mi vida pase siempre
por los caminos del placer.
Que el día nazca o muera,
debo vivir siempre en los lugares
de placer buscando nuevas alegrías.
ALFREDO
(fuera, bajo el balcón)
El amor es la inspiración...
VIOLETA
¡Oh!
ALFREDO
...del universo entero...
VIOLETA
¡El amor!
ALFREDO
Misterioso y noble,
cruz y delicia para el corazón.
ATTO PRIMO
Preludio
Scena Prima
(Salotto in casa di Violetta. Nel fondo è
la porta che mette ad altra sala; ve ne
sono altre due laterali; a sinistra, un
caminetto con sopra uno specchio. Nel
mezzo è una tavola riccamente
imbandita. Violetta, seduta sopra un
divano, sta discorrendo col Dottore e
con alcuni amici, mentre altri vanno ad
incontrare quelli che sopraggiungono,
tra i quali sono il Barone e Flora al
braccio del Marchese.)
CORO I
Dell'invito trascorsa è già' l'ora
Voi tardaste...
CORO II
Giocammo da Flora.
E giocando quell'ore volar.
VIOLETTA
(andando loro incontro)
Flora, amici, la notte che resta
D'altre gioie qui fate brillar
Fra le tazze è più viva la festa...
FLORA E MARCHESE
E goder voi potrete?
VIOLETTA
Lo voglio;
Al piacere m'affido, ed io soglio
Col tal farmaco i mali sopir.
TUTTI
Sì, la vita s'addoppia al gioir
Scena Seconda
(Detti, il Visconte Gastone de Letorieres,
Alfredo Germont. Servi affacendati
intorno alla mensa.)
GASTONE
(entrando con Alfredo)
In Alfredo Germont, o signora,
Ecco un altro che molto vi onora;
Pochi amici a lui simili sono.
VIOLETTA
(Dà la mano ad Alfredo, che
gliela bacia.)
Mio Visconte,
merce' di tal dono.
MARCHESE
Caro Alfredo
ALFREDO
Marchese
(Si stringono la mano.)
GASTONE
(ad Alfredo)
T'ho detto:
L'amistà qui s'intreccia al diletto.
(i servi frattanto avranno imbandito
le vivande.)
VIOLETTA
(ai servi)
Pronto è il tutto?
(Un servo accenna di sì.)
Miei cari sedete:
È al convito che s'apre ogni cor.
TUTTI
Ben diceste le cure segrete
Fuga sempre l'amico licor.
(Siedono in modo che Violetta resti tra
Alfredo e Gastone, di fronte vi sarà
Flora, tra il Marchese ed il Barone, gli
altri siedono a piacere. V'ha un
momento di silenzio; frattanto passano
i piatti, e Violetta e Gastone parlano
sottovoce tra loro, poi:)
GASTONE
(piano, a Violetta)
Sempre Alfredo a voi pensa.
VIOLETTA
Scherzate?
GASTONE
Egra foste, e ogni dì con affanno
Qui volò, di voi chiese.
VIOLETTA
Cessate.
Nulla son io per lui.
GASTONE
Non v'inganno.
VIOLETTA
(ad Alfredo)
Vero è dunque? onde è ciò?
Nol comprendo.
ALFREDO
(sospirando)
Si, egli è ver.
VIOLETTA
(ad Alfredo)
Le mie grazie vi rendo.
Voi Barone, feste altrettanto
BARONE
Vi conosco da un anno soltanto.
VIOLETTA
Ed ei solo da qualche minuto.
FLORA
(piano al Barone)
Meglio fora se aveste taciuto.
BARONE
(piano a Flora)
Mi è increscioso quel giovin
FLORA
Perchè?
A me invece simpatico egli è.
GASTONE
(ad Alfredo)
E tu dunque non apri più bocca?
MARCHESE
(a Violetta)
È a madama che scuoterlo tocca
VIOLETTA
(Mesce ad Alfredo)
Sarò l'Ebe che versa.
ALFREDO
(con galanteria)
E ch'io bramo immortal come quella.
TUTTI
Beviamo.
GASTONE
O barone, nè un verso, nè un viva
Troverete in quest'ora giuliva?
(Il Barone accenna di no.)
Dunque a te
(ad Alfredo)
TUTTI
Sì, sì, un brindisi.
ALFREDO
L'estro non m'arride
GASTONE
E non sè tu maestro?
ALFREDO
(a Violetta)
Vi fia grato?
VIOLETTA
Sì.
ALFREDO
(S'alza.)
Sì? L'hogià in cor.
MARCHESE
Dunqueattenti
TUTTI
Sì, attenti al cantor.
ALFREDO
Libiam nè lieti calici
Che la bellezza infiora,
E la fuggevol ora
S'inebri a voluttà.
Libiam nè dolci fremiti
Che suscita l'amore,
Poichè quell'occhio al core
(indicando Violetta)
Onnipotente va.
Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.
TUTTI
Libiamo, amor fra i calici
Più caldi baci avrà.
VIOLETTA
(S'alza.)
Tra voi saprò dividere
Il tempo mio giocondo;
Tutto è follia nel mondo
Ciò che non è piacer.
Godiam, fugace e rapido
È il gaudio dell'amore;
È un fior che nasce e muore,
Nè più si può goder.
Godiam c'invita un fervido
Accento lusinghier.
TUTTI
Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.
VIOLETTA
(ad Alfredo)
La vita è nel tripudio.
ALFREDO
(a Violetta)
Quando non s'ami ancora.
VIOLETTA
(ad Alfredo)
Nol dite a chi l'ignora.
ALFREDO
(a Violetta)
È il mio destin così
TUTTI
Godiam la tazza e il cantico
La notte abbella e il riso;
In questo paradiso
Ne scopra il nuovo dì.
(S'ode musica dal'altra sala.)
Che è ciò?
VIOLETTA
Non gradireste ora le danze?
TUTTI
Oh, il gentil pensier! tutti accettiamo.
VIOLETTA
Usciamo dunque
(S'avviano alla porta di mezzo, ma
Violetta è colta da subito pallore.)
Ohimè!
TUTTI
Che avete?
VIOLETTA
Nulla, nulla.
TUTTI
Che mai v'arresta
VIOLETTA
Usciamo...
(Fa qualche passo, ma è obbligata
a nuovamente fermarsi e sedere.)
Oh Dio!
TUTTI
Ancora!
ALFREDO
Voi soffrite?
TUTTI
O ciel! ch'è questo?
VIOLETTA
Un tremito che provo
Or là passate...
(indica l'altra sala.)
Tra poco anch'io sarò
TUTTI
Come bramate
(Tutti passano all'altra sala, meno
Alfredo che resta indietro.)
Scena Terza
VIOLETTA
(guardandosi allo specchio)
Oh qual pallor!
(Volgendosi, s'accorge d'Alfredo.)
Voi qui!
ALFREDO
Cessata è l'ansia che vi turbò?
VIOLETTA
Sto meglio.
ALFREDO
Ah, in cotal guisa
V'ucciderete aver v'è d'uopo cura
Dell'esser vostro
VIOLETTA
E lo potrei?
ALFREDO
Se mia
Foste, custode io veglierei pe'vostri
Soavi dì.
VIOLETTA
Che dite? ha forse alcuno
Cura di me?
ALFREDO
(con fuoco)
Perchè nessuno al mondo v'ama
VIOLETTA
Nessun?
ALFREDO
Tranne sol io.
VIOLETTA
(ridendo)
Gli è vero!
Sì grande amor dimenticato avea
ALFREDO
Ridete? e in voi v'ha un core?
VIOLETTA
Un cor?
sì forse e a che lo richiedete?
ALFREDO
Oh, se ciò fosse, non potreste allora
Celiar.
VIOLETTA
Dite davvero?
ALFREDO
Io non v'inganno.
VIOLETTA
Da molto è che mi amate?
ALFREDO
Ah sì, da un anno.
Un dì, felice, eterea,
Mi balenaste innante,
E da quel dì tremante
Vissi d'ignoto amor.
Di quell'amor ch'è palpito
Dell'universo intero,
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor.
VIOLETTA
Ah, se ciò è ver, fuggitemi
Solo amistade io v'offro:
Amar non so, nè soffro
Un così eroico amor.
Io sono franca, ingenua;
Altra cercar dovete;
Non arduo troverete
Dimenticarmi allor.
GASTONE
(Si presenta sulla porta di mezzo.)
Ebben? che diavol fate?
VIOLETTA
Si folleggiava
GASTONE
Ah! ah! sta ben restate.
(Rientra.)
VIOLETTA
(ad Alfredo)
Amor dunque non più
Vi garba il patto?
ALFREDO
Io v'obbedisco Parto
(per andarsene)
VIOLETTA
(Si toglie un fiore dal seno.)
A tal giungeste?
Prendete questo fiore.
ALFREDO
Perchè?
VIOLETTA
Per riportarlo
ALFREDO
(tornando)
Quando?
VIOLETTA
Quando Sarà appassito.
ALFREDO
O ciel! domani
VIOLETTA
Ebben, domani.
ALFREDO
(Prende con trasporto il fiore.)
Io son felice!
VIOLETTA
D'amarmi dite ancora?
ALFREDO
(per partire)
Oh, quanto v'amo!
VIOLETTA
Partite?
ALFREDO
(tornando a lei baciandole la mano)
Parto.
VIOLETTA
Addio.
ALFREDO
Di più non bramo.
(Esce.)
Scena Quarta
(Violetta e tutti gli altri che tornano
dalla sala riscaldati dalle danze.)
TUTTI
Si ridesta in ciel l'aurora,
E n'è forza di partir;
Merce' a voi, gentil signora,
Di sì splendido gioir.
La città di feste è piena,
Volge il tempo dei piacer;
Nel riposo ancor la lena
Si ritempri per goder,
(Partono alla destra)
Scena Quinta
VIOLETTA
(sola.)
È strano! è strano! in core
Scolpiti ho quegli accenti!
Saria per me sventura un serio amore?
Che risolvi, o turbata anima mia?
Null'uomo ancora t'accendeva O gioia
Ch'io non conobbi,
essere amata amando!
E sdegnarla poss'io
Per l'aride follie del viver mio?
Ah, fors'è lui che l'anima
Solinga nè tumulti
Godea sovente pingere
De' suoi colori occulti!
Lui che modesto e vigile
All'egre soglie ascese,
E nuova febbre accese,
Destandomi all'amor.
A quell'amor ch'è palpito
Dell'universo intero,
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor.
A me fanciulla, un candido
E trepido desire
Questi effigiò dolcissimo
Signor dell'avvenire,
Quando nè cieli il raggio
Di sua beltà vedea,
E tutta me pascea
Di quel divino error.
Sentia che amore è palpito
Dell'universo intero,
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor!
(Resta concentrata un istante, poi dice)
Follie! follie delirio vano è questo!
Povera donna, sola
Abbandonata in questo
Popoloso deserto
Che appellano Parigi,
Chespero or più?
Chefar degg'io!
Gioire,
Di voluttà nei vortici perire.
Sempre libera degg'io
Folleggiar di gioia in gioia,
Vò che scorra il viver mio
Pei sentieri del piacer,
Nasca il giorno, o il giorno muoia,
Sempre lieta nè ritrovi
A diletti sempre nuovi
Dee volare il mio pensier.
ALFREDO
(fuori)
Amor è palpito...
VIOLETA
Oh!
ALFREDO
...dell'universo intero...
VIOLETA
Oh! Amore!
ALFREDO
Misterioso, altero,
Croce e delizia al cor.
Resumen del segundo acto
Unos pocos meses después, Alfredo y Violetta juntos viven una idílica existencia en una casa del campo, en las afueras de París –Violetta se ha enamorado de Alfredo a pesar de sí misma. Ella ha abandonado completamente su antiguo estilo de vida. Cuando Alfredo descubre, sin embargo, que Violetta ha vendido sus pertenencias para sostener sus vidas en el campo, se apresura por ir a París para rectificar la situación. Durante la ausencia de Alfredo, el padre de éste visita a Violetta y le dice que la relación con su hijo ha destruido el futuro de Alfredo y la fortuna de su hermana (la reputación de Violetta como cortesana ha comprometido el apellido Germont). Con crecientes remordimientos ella escucha las patéticas palabras del anciano Germont y, por medio de su influencia, deja a Alfredo, dándole como explicación un deseo de su antigua y salvaje existencia.
TEXTO COMPLETO DEL SEGUNDO ACTO EN ESPAÑOL E ITALIANO.
ACTO SEGUNDO
Primera Escena
(Una casa de campo cerca de París.
Un salón en la planta baja. En el
fondo cara a los espectadores una
chimenea, un espejo y un reloj de
pared, entre dos puertas que
conducen a un jardín. Unas sillas,
unos veladores, algunos libros y lo
necesario para escribir. Alfredo
entra vestido de caza).
ALFREDO
(dejando su escopeta)
¡Lejos de ella, para mí no hay placer!
Ya han pasado tres meses desde que
Violeta renunció por mí a la fortuna,
al lujo, a los honores
y a las fiestas suntuosas,
donde, habituada a los homenajes,
ella veía a todo el mundo esclavo
de su belleza.
Y ahora, feliz en esta tranquila casa de
campo, ella olvida todo por mí.
Y aquí, cerca de ella, me siento renacer
y regenerado por la fuerza del amor,
he olvidado en sus brazos
todo el pasado.
Y el ardor juvenil de mi espíritu ardiente
¡ella lo calma
con la serena sonrisa de su amor!.
Desde el día que ella me dijo:
"Quiero vivir solamente para ti",
yo me creo cerca del cielo
Escena Segunda
(Annina entra en traje de viaje)
ALFREDO
Annina ¿de dónde vienes?
ANNINA
De París
ALFREDO
¿Quién te ha enviado?
ANNINA
La señora
ALFREDO
¿Por qué?
ANNINA
Para vender sus caballos, coches
y todo aquello que aún posee.
ALFREDO
¡Qué es lo que oigo!
ANNINA
El precio por vivir aquí sola es caro.
ALFREDO
¿Qué me escondes?
ANNINA
Me ha impuesto silencio.
ALFREDO
¿Impuesto?, y dime ¿cuánto necesita?
ANNINA
Mil luises.
ALFREDO
¡Salgo ahora!. Me voy a París.
Que la señora ignore esta conversación.
Aún puedo remediar esto.
(Annina sale)
Escena Tercera
ALFREDO
(solo)
¡Oh remordimiento! ¿Oh vergüenza!
¡Haber vivido tan equivocado!
¡Pero del sueño he despertado
en un instante por la verdad!
Mi pecho debe de permanecer tranquilo,
Grito del honor,
Seré tu seguro vengador,
Lavaré esta deshonra.
(sale)
Escena Cuarta
(Violeta entra con algunos
papeles en la mano. Ella habla
con Annina y Giuseppe).
VIOLETA
¿Alfredo?
ANNINA
Acaba de salir hacia París.
VIOLETA
¿Cuándo regresará?
ANNINA
Antes de la caída de la noche...
Me ha dicho que os avisara.
VIOLETA
Es extraño.
ANNINA
(dándole una carta)
Es para vos
VIOLETA
(con la carta en la mano)
Está bien. Dentro de poco
vendrá un hombre de negocios...
Que entre inmediatamente
(Annina y Giuseppe salen)
Escena Quinta
VIOLETA
(lee la carta)
¡Ah! ¡Flora ha descubierto mi retiro!.
¡Me invita a un baile esta noche!
Me esperará en vano.
(deja la carta en la mesa y se sienta)
GIUSEPPE
Un señor ha venido...
VIOLETA
Debe ser el que espero.
(le hace una señal a para que entre).
GERMONT
Señorita Valéry.
VIOLETA
Soy yo.
GERMONT
Soy el padre de Alfredo.
VIOLETA
(sorprendida, lo invita a sentarse)
¡Usted!
GERMONT
(sentándose)
¡Sí, del incauto que va a la ruina
hechizado por vos!.
VIOLETA
(se levanta, ofendida)
Yo, señor,
soy una mujer y estoy en mi casa.
Os pido que me excuséis
en vuestro interés más que en el mío.
(ella va a salir)
GERMONT
(para sí)
¡Qué modales!
Sin embargo...
VIOLETA
Está usted en un error.
(vuelve a sentarse)
GERMONT
El quiere daros
todas sus posesiones.
VIOLETA
No lo ha hecho...
Yo los rechazaría.
GERMONT
(viendo alrededor suyo)
Entonces, todo este lujo...
VIOLETA
Nadie conoce
estos papeles...
Los pongo en su conocimiento.
(ella le da los papeles)
GERMONT
(después de recorrerlos con la mirada)
¡Cielos!.
¡Qué es lo que estoy descubriendo!.
Queréis vender todos vuestros bienes.
¿Por qué entonces el pasado os acusa?
VIOLETA
(con entusiasmo)
El pasado no existe; amo a Alfredo;
Dios lo borró con mi arrepentimiento.
GERMONT
En verdad nos sentimos muy nobles.
VIOLETA
¡Oh!. ¡Qué dulces suenan
vuestras palabras en mis oídos!.
GERMONT
(levantándose)
Y en el nombre de estos sentimientos
os pido un sacrificio.
VIOLETA
(levantándose)
¡Ah no!, callaos.
Vos me pediréis una cosa terrible.
Lo presentía...Os esperaba....
Era tan feliz.
GERMONT
El padre de Alfredo
os pide ahora decidir el futuro
de sus dos hijos.
VIOLETA
¡Sus dos hijos!
GERMONT
Sí.
Pura, parece un ángel,
Dios me ha dado una hija.
Si Alfredo rehúsa volver
al seno de la familia,
el amado y joven amante
que deberá desposarla
rechazará esta unión
que nos devolvería la felicidad.
¡Ah!, no cambiéis en espinas
las rosas del amor.
Que vuestro corazón no sea
insensible a mis plegarias.
VIOLETA
¡Ah entiendo!... por algún tiempo
deberé alejarme de Alfredo...
es muy doloroso para mí...sin embargo...
GERMONT
Eso no es lo que os pido
VIOLETA
¿Queréis mas?
¡Yo os lo ofreceré también!
GERMONT
No basta.
VIOLETA
¿Me pedís que renuncie a él
para siempre?
GERMONT
Es necesario.
VIOLETA
¡No, nunca!
Ignoráis al amor grande,
inmenso que vive y crece en mi pecho;
¿no tengo ni parientes, ni amigos?.
¿No sabéis que Alfredo me ha jurado
que en él encontraré todo?
¿Vos ignoráis que mi vida está
minada por una terrible enfermedad
que no perdona?
¿Y qué mi fin está próximo?
¡Ah!, ¿qué yo me separe de Alfredo?.
¡El suplicio es tan cruel
que yo prefiero morir!
GERMONT
El sacrificio es grande,
pero escucharme con calma...
Vos sois joven y bella...
con el tiempo...
VIOLETA
¡Ah! ¡Callaos!
Entendedme...¡es imposible!
Solo puedo amarle a él.
GERMONT
Sí, pero...
el hombre es voluble.
VIOLETA
¡Gran Dios!
GERMONT
Un día, cuando los encantos del amor
se marchiten con el tiempo,
el aburrimiento no tardará en aparecer.
¿Qué pasará entonces?. Pensad...
Los sentimientos más profundos
no os serán de ningún consuelo
por que el cielo no ha bendecido
esta unión...
VIOLETA
¡Es verdad, es verdad!
GERMONT
Entonces,
olvidad ese sueño de seducción.
Sed de mi familia
el ángel consolador.
¡Violeta pensad!.
Todavía estáis a tiempo.
Es Dios quién inspira, joven mujer,
a un padre estas palabras.
VIOLETA
(para sí, con dolor)
Así pues para la mísera que un día cayó,
toda esperanza está perdida.
Aunque Dios la otorgue por su caridad
el hombre siempre es implacable.
(llorando a Germont)
¡Decidle a vuestra bella hija
que una pobre mujer que no tiene
más que un bien precioso en la vida
se sacrificará por ella y morirá!
GERMONT
Sí, llora entonces desdichada, ahora veo
qué grande es el sacrificio que haces.
¡En mi corazón siento tanto sufrimiento!
Valor... y tu noble corazón vencerá.
(silencio)
VIOLETA
Decidme lo que debo hacer.
GERMONT
Decidle que no lo amáis.
VIOLETA
Él no lo creerá.
GERMONT
¡Iros!
VIOLETA
Él me seguirá.
GERMONT
Entonces...
VIOLETA
Abrazadme como a vuestra hija...
así seré fuerte.
(se abrazan)
Dentro de poco...
¡Alfredo será vuestro!
Pero muy desdichado, sin duda
De prisa id hacia allí a consolarlo.
(Ella le indica el jardín. Violeta se
sienta a escribir)
GERMONT
Y ahora, ¿en qué pensáis?
VIOLETA
Si lo supierais os opondríais a mi idea.
GERMONT
¡Generosa mujer!,
¿qué puedo hacer por vos?
VIOLETA
(volviéndose hacia él)
¡Moriré!, al menos
que él no maldiga mi memoria
si alguien le revela
mis atroces sufrimientos.
GERMONT
No, generosa mujer, debéis vivir
y vivir feliz.
La recompensa a vuestras lágrimas
la tendréis algún día del cielo.
VIOLETA
Que él conozca el sacrificio
que yo hago por amor,
que será suyo el último suspiro
de mi corazón.
GERMONT
El sacrificio de vuestro corazón
os será premiado.
Y de una acción tan noble
podéis estar orgullosa.
VIOLETA
¡Alguien llega, salid!
GERMONT
¡Ah!, mi corazón os está agradecido.
VIOLETA
Puede ser que no nos veamos más.
(Ellos se abrazan)
VIOLETA, GERMONT
Sed feliz....¡Adiós!
(Germont sale por la puerta
del jardín.)
Escena Sexta
VIOLETA
¡Cielos, dadme coraje!
(Violeta se sienta a escribir, después
agita una campanilla. Annina entra).
ANNINA
¿Me llamabais, señora?
VIOLETA
Sí...Lleva tu misma este mensaje...
(Annina mira la dirección y parece
sorprendida).
Silencio..., marcha de prisa.
(Annina se va).
Y ahora es necesario que le escriba.
¿Qué le diré?
¿Quién me dará la valentía que necesito?
(Ella escribe y guarda la carta).
ALFREDO
(entra)
¿Qué haces?
VIOLETA
(escondiendo la carta)
Nada...
ALFREDO
Escribíais...
VIOLETA
(confusa)
No...Sí....
ALFREDO
¡Qué turbación! ¿A quién escribíais?
VIOLETA
¡A ti!
ALFREDO
Dame esa carta
VIOLETA
No, de momento.
ALFREDO
Perdóname...estoy preocupado
VIOLETA
(levantándose)
¿Qué pasa?
ALFREDO
Mi padre ha llegado.
VIOLETA
¿Le has visto?
ALFREDO
No...Me ha dejado una carta muy seria.
Pero, lo esperaba.
Él te amará cuando te vea.
VIOLETA
(muy agitada)
Que no me sorprenda aquí,
dejadme marchar... tú lo tranquilizarás.
(sin apenas poder contener el llanto)
Me echaré a sus pies...
no podrá separarnos, seremos felices.
Porque... ¿tú me amas?.
Alfredo, ¿no es así?
ALFREDO
¡Oh cuanto! ¿Por qué lloras!
VIOLETA
Tengo necesidad de lágrimas...
Ya estoy tranquila...
(esforzándose)
¿Ves?, ya sonrío...
Estaré allí entre las flores,
cerca de ti para siempre.
Ámame Alfredo, tanto como yo te amo...
Adiós.
(Ella corre hacia el jardín)
Escena Séptima
ALFREDO
¡Ah! ¡Solo vive por mi amor!
(Se sienta y lee un poco, de repente se
levanta y mira el reloj que está encima
de la chimenea).
Es tarde...Mi padre
no vendrá.
GIUSEPPE
(entrando presuroso)
La señora se ha marchado...
La esperaba una calesa,
Va al galope camino de París.
Annina va con ella.
ALFREDO
Lo sé, tranquilízate.
GIUSEPPE
(para sí)
¿Qué quiere decir esto?
(sale)
ALFREDO
Seguramente va a vender
todos sus bienes,
pero Annina lo impedirá.
(Se ve a distancia al padre atravesando
el jardín).
¡Alguien está en el jardín!
¿Quién esta ahí?
(Va a salir).
UN MENSAJERO
(en la puerta)
¿Señor Germont?.
ALFREDO
Yo soy.
EL MENSAJERO
Una dama
en una calesa no lejos de aquí
me ha dado esta carta para vos.
(Le da una carta a Alfredo, recibe una
moneda y se va).
Escena Octava
ALFREDO
¡De Violeta! ¿Por qué estoy inquieto?
¿Me invita a ir a su encuentro, quizás?
¡Estoy temblando! ¡Oh, cielos! ¡Valor!
(La abre y lee).
"Alfredo en el momento que recibas
esta carta..."
(Alfredo grita terriblemente)
¡Ah!
(Volviéndose se encuentra con su padre
y se echa en sus brazos).
¡Padre mío
GERMONT
¡Hijo mío!
¡Oh, cuanto sufres!,
seca tus lágrimas.
Que vuelva a ti el orgullo y el valor.
(Alfredo desesperado se sienta con
la cara entre las manos.)
¿Quién borra de tu corazón
el mar y el suelo de Provenza?
¿Quién de tu corazón borra el recuerdo?
¿Qué destino te ha sustraído del
ardiente sol natal?
En el dolor mismo, vive todo
aquello que te hizo feliz.
y solamente allí, tu encontrarás la paz.
Dios me guía. ¡Ah!. Tú ignoras
cuanto ha sufrido tu viejo padre
Cuanto ha sufrido tu viejo padre.
Desde que te fuiste, su casa
se hundió con la pena y un velo
de tristeza recubrió su techo.
Pero si al fin te vuelvo a encontrar
si siempre tuve esperanza,
si la voz del honor todavía te habla,
¡Dios me lo ha otorgado!
(abrazándolo)
¿No respondes al afecto de un padre?
ALFREDO
Mil serpientes me devoran el pecho...
(rechaza al padre)
Déjame
GERMONT
¡Dejarte!
ALFREDO
(con determinación)
¡Oh, venganza!
GERMONT
¡No nos entretengamos más, vámonos!
ALFREDO
(para sí)
¡Ha sido Douphol!
GERMONT
¿Me escuchas?
ALFREDO
¡No!
GERMONT
¿Te habré encontrado en vano?
No, no te reprocharé nada;
Olvidaremos el pasado.
El amor que me ha traído aquí,
Sabe perdonar todo.
Ven junto a los tuyos,
que te aman silenciosos.
No niegues esta alegría
a quien ha sufrido tanto.
Consuela pronto
a un padre y una hermana.
ALFREDO
(volviendo en sí, ve sobre la mesa
la carta de Flora)
¡Oh!. Ella está en una fiesta.
Que yo vuele para vengar esta ofensa.
(sale precipitadamente)
GERMONT
¿Qué dices? ¡Vuelve!
(lo sigue)
Escena Novena
(Un salón en el palacio de Flora,
ricamente amueblado y muy iluminado.
Una puerta al fondo y otras de cada
lado. A la derecha, una mesa de
juego con lo necesario. A la izquierda
una elegante mesa con unas flores
y viandas. Cerca un diván y unas
sillas. Flora, el Marqués y el Doctor
Grenvil entran charlando con otros
invitados)
FLORA
Unas máscaras vendrán para la fiesta.
El Vizconde se está ocupando de ello.
Vendrán también a Violeta y a Alfredo.
EL MARQUÉS
¿No conocéis la noticia?
Violeta y Germont se han separado.
EL DOCTOR, FLORA
¿De verdad?
EL MARQUÉS
Ella vendrá con el Barón.
EL DOCTOR
Yo los he visto ayer. Parecían felices
(Se oyen risas desde la derecha).
FLORA
Silencio ¿Oís?
TODOS
Nuestros amigos llegan.
Escena Décima
(Unas damas disfrazadas de zíngaras
entran por la derecha)
LAS ZÍNGARAS
Somos cíngaras
que venimos de muy lejos.
En la mano de cada uno
leemos el futuro.
Si interrogamos a los astros
nada es oscuro para nosotras.
Y podemos predecir
todo lo que el futuro nos reserva
ZÍNGARA PRIMERA
¡Veamos! Vos, señora...
(tomándole la mano a Flora
y examinándola)
tenéis numerosas rivales.
ZÍNGARA SEGUNDA
(Hace lo mismo con el Marqués)
Marqués no sois
un modelo de constancia.
FLORA
(Al Marqués)
¿Hacéis todavía de galán?
Está bien, me pagaréis eso.
EL MARQUÉS
(A Flora)
Pero ¿qué pensáis?.
La acusación es falsa.
FLORA
El zorro pierde su pelaje
pero no abandona su vicio.
Querido Marqués, sed prudente
u os vais a arrepentir.
TODOS
Está bien, corramos un velo
sobre el pasado.
Lo que ha sido ha sido,
soñemos entonces con el futuro.
(Flora y el Marqués se estrechan la
mano)
Escena Decimoprimera
(Gastón y los demás entran, por la
izquierda, disfrazados de toreros y
picadores españoles.)
GASTÓN, LOS TOREROS
Somos los toreros de Madrid
los valientes de las plazas.
Venimos a unirnos a la fiesta
del Carnaval de París,
y si oís nuestra historia hasta su fin
sabréis que grandes amantes somos.
LOS OTROS
¡Sí, sí....Bravo; contad, contad!
¡Os escucharemos con placer!
GASTÓN, LOS TOREROS
Escuchad.
Piquillo es un bello y gallardo
torero vizcaíno;
el brazo fuerte, la mirada fiera,
es el rey de las corridas.
En esto, de una joven andaluza
locamente se enamoró un día,
pero la bella joven le cuenta su sueño
al joven torero:
"cinco toros en un solo día
debes abatir ante mis ojos,
y si lo logras, a tu vuelta,
te daré mi corazón y mi mano".
Sí, le dijo el torero
saliendo hacia la plaza;
con cinco toros combatiré
y a los cinco mataré en un solo día.
LOS OTROS
¡Bravo, bravo al torero,
se batirá como un campeón
y probará de esta manera
su amor ante su amada!
GASTÓN, LOS TOREROS
Más tarde, vuelve junto a su amada,
entre aplausos y ovaciones,
a cobrar el premio deseado
en los brazos del amor.
LOS OTROS
¡De esta forma, los toreros
saben conquistar a las mujeres!
GASTÓN, LOS TOREROS
Pero aquí los corazones son más dulces
y nos bastan, pues, nuestros coqueteos...
TODOS
Sí, sí, alegría... pero tentemos
a la Fortuna caprichosa;
abramos las puertas de la plaza
a los jugadores más audaces.
(Los hombres se quitan sus máscaras;
algunos marchan y otros se aprestan a
jugar. Alfredo hace su entrada).
Escena Decimosegunda
TODOS
¡Alfredo!...¡Vos!
ALFREDO
Sí, amigos míos.
FLORA
¿Y Violeta?
ALFREDO
No sé donde se encuentra.
TODOS
Bien ¡No se lo tomó a mal! ¡Bravo!
Juguemos.
(Gastón corta. Alfredo y los otros
apuestan. Violeta entra del brazo
del Barón.)
FLORA
(saliendo a su encuentro)
Que contenta estoy de que hayas venido
VIOLETA
No podía rechazar tan cortés invitación.
FLORA
Gracias por venir, Barón.
Os agradezco que la hayáis aceptado.
EL BARÓN
(en voz baja a Violeta)
Germont está aquí ¿Le veis?.
VIOLETA
(para sí)
¡Cielos, es verdad!. Está ahí.
EL BARÓN
(sombrío)
No le digáis ni una sola palabra,
¿me entendéis?
VIOLETA
(para sí)
¿Por qué habré venido? ¡imprudente!
!Gran Dios apiádate de mí!
FLORA
(A Violeta, haciéndola sentar cerca de
ella en un diván).
Siéntate cerca de mí...
¿Qué novedades hay?
(El Doctor se acerca a ellas que hablan
en voz baja. El Marqués en un aparte
con el Barón. Gastón distribuye las
cartas. Alfredo y los otros juegan y
apuestan)
ALFREDO
¡Un cuatro!
GASTÓN
¡Has ganado!
ALFREDO
Desgraciado en amores,
afortunado en el juego.
(Apuesta de nuevo y gana)
TODOS
¡Siempre gana!
ALFREDO
¡Oh! ganaré esta tarde y con mi oro
regresaré para vivir feliz en el campo.
FLORA
¿Solo?
ALFREDO
No, no...
Con alguien que estuvo conmigo
y que me ha abandonado...
VIOLETA
(para sí)
¡Dios mío!
GASTÓN
(a Alfredo señalando a Violeta).
¡Piedad para ella!
EL BARÓN
(a Alfredo con cólera mal contenida)
¡Señor!
VIOLETA
(al Barón)
¡Conteneos u os abandono!
ALFREDO
(con desenvoltura)
¿Me llamabais, Barón?
EL BARÓN
Tenéis tanta suerte
que estoy tentado a jugar.
ALFREDO
(irónico)
¿Sí?, acepto el desafío.
VIOLETA
(para sí)
¿Qué va a pasar? ¡me siento morir!.
EL BARÓN
(jugando)
Cien luises a la de la derecha.
ALFREDO
(apostando)
Y cien a la de la izquierda.
GASTÓN
Un as, una sota... ¡Habéis ganado!.
EL BARÓN
¿Doblamos la apuesta?
ALFREDO
De acuerdo.
GASTÓN
(sirviendo)
Un cuatro y un siete.
TODOS
¡Otra vez!
ALFREDO
La victoria es para mí.
EL CORO
¡Bravo!. En verdad
la suerte está del lado de Alfredo.
FLORA
El Barón por lo que veo,
pagará la estancia en el campo.
ALFREDO
(al barón)
¡Sigamos!
UN CRIADO
La cena está servida.
FLORA
Vayamos.
CORO
(pasando a la mesa)
Vayamos.
ALFREDO
(Al barón)
Si lo deseáis podemos continuar...
EL BARÓN
Ahora no es posible.
La revancha será más tarde.
ALFREDO
Al juego que os plazca.
EL BARÓN
Sigamos a nuestros amigos; después...
ALFREDO
Como queráis. ¡Vayamos!
(Todos salen por la puerta del medio; la
escena queda por un instante vacía.
Escena Decimotercera
(Violeta entra ansiosa)
VIOLETA
¡Le he invitado a seguirme hasta aquí!.
¿Vendrá?. ¿Querrá escucharme?.
Vendrá, porque su atroz odio
habla más fuerte que yo.
ALFREDO
¿Me habéis llamado?. ¿Qué deseáis?
VIOLETA
¡Os lo ruego, partid inmediatamente,
estáis en peligro!
ALFREDO
¡Ah!. Ya comprendo. ¡Basta, basta!
¿Me creéis tan cobarde?.
VIOLETA
¡Ah, no!. Nunca.
ALFREDO
¿Qué teméis entonces?.
VIOLETA
Temo al Barón.
ALFREDO
Somos enemigos mortales...
Si cae por mi mano
un solo golpe os quitará
al amante y al protector.
¿Os horroriza tal desgracia?
VIOLETA
¿Y si fueseis vos el asesinado?
Esa es la única desgracia
que yo temo, fatal para mí.
ALFREDO
Mi muerte...¿qué os importa?
VIOLETA
¡Venga!. ¡Partid al instante!.
ALFREDO
Partiré pero antes júrame
que me seguirás
donde yo vaya...
VIOLETA
¡Ah!. ¡Nunca!.
ALFREDO
¿Eso nunca?
VIOLETA
¡Vete, desafortunado!
¡Olvida mi nombre
marcado por la infamia!
Vete. Apártate de mí al instante.
He jurado evitarte.
ALFREDO
Pero, ¿Quién ha podido pedírtelo?
VIOLETA
Una persona que tenía todo el derecho.
ALFREDO
¿Es Douphol?
VIOLETA
(con gran esfuerzo)
Sí.
ALFREDO
Entonces, ¿Le amas?.
VIOLETA
Y bien, sí...¡Le amo!.
ALFREDO
(corre furioso hacia la puerta y grita:)
¡Todos, venid aquí!
Escena Decimocuarta
(Todos los invitados vienen
en desorden.)
TODOS
¿Nos habéis llamado.? ¿Qué queréis?
ALFREDO
(Señalando a Violeta, quién abatida
se apoya en la puerta.)
¿Conocéis a esta mujer?.
TODOS
¿Quién? ¿A Violeta?
ALFREDO
¿Sabéis lo que ha hecho?.
¿Lo sabéis?
VIOLETA
¡Ah!. ¡Cállate!
TODOS
No.
ALFREDO
Esta mujer ha despilfarrado por mí
toda su fortuna, por mi amor.
Yo ciego, vil, infame
todo le he aceptado.
Pero ¡todavía estoy a tiempo!.
Me voy a limpiar del tal mancha.
Os tomo por testigos
que le pago todo lo que le debo.
(Alfredo tira con desprecio una bolsa a
los pies de Violeta, que se echa en los
brazos de Flora. Giorgio Germont entra
en ese momento)
Escena Decimoquinta
TODOS
¡Oh!. ¡Qué innoble infamia
has cometido!
¡Has asesinado
un corazón sensible!.
Vil injuriador
de mujeres,
¡vete de aquí,
nos causas horror!
GERMONT
(furioso pero con dignidad)
No merece más que desprecio aquel que,
aunque airado, ofende a una mujer.
¿Dónde está mi hijo?. No lo veo;
en ti yo no encuentro a mi Alfredo.
(para sí)
Yo solo, entre todos sé que virtud
esconde esta desdichada en su corazón...
Sé que lo ama, que le es fiel y
Sin embargo, cruel, deberé callarme.
ALFREDO
(para sí)
¡Ah!. ¿Qué he hecho?.
Estoy avergonzado.
Celos furiosos y pasión frustrada,
me destrozan el alma,
he perdido la razón...
Y nunca tendré su perdón.
¡Quería alejarla y no he podido!.
¡Vine aquí poseído por la cólera!
¡La he satisfecho, y ahora
infeliz de mí, siento remordimientos!
VIOLETA
(recuperando el conocimiento)
Alfredo, Alfredo. No puedes comprender
el amor de mi corazón:
aún a riesgo de encontrar tu desprecio,
lo he puesto a prueba.
Algún día sabrás cuanto te he amado
Que Dios te guarde entonces
de los remordimientos.
Yo, aún en la tumba, te amaré.
EL BARÓN
(en voz baja a Alfredo)
La injuria atroz hecha a esta mujer
nos ha ofendido a todos, pero tal ultraje
será vengado. Os probaré
que sabré destruir tanta insolencia.
TODOS
(a Violeta)
¡Cuánto sufres!. Pero se valiente,
cada uno de nosotros sufre contigo.
Aquí solo hay amigos fieles,
seca esas lágrimas que derramas.
ATTO SECONDO
Scena Prima
(Casa di campagna presso Parigi.
Salotto terreno. Nel fondo in faccia agli
spettatori, è un camino, sopra il quale
uno specchio ed un orologio, fra due
porte chiuse da cristalli che mettono ad
un giardino. Al primo piano, due altre
porte, una di fronte all'altra. Sedie,
tavolini, qualche libro, l'occorrente per
scrivere)
ALFREDO
(deponendo il fucile)
Lunge da lei per me non v'ha diletto!
Volaron già tre lune
Dacchè la mia Violetta
Agi per me lasciò, dovizie, onori,
E le pompose feste
Ove, agli omaggi avvezza,
Vedea schiavo ciascun di sua bellezza
Ed or contenta in questi ameni luoghi
Tutto scorda per me. Qui presso a lei
Io rinascer mi sento,
E dal soffio d'amor rigenerato
Scordo nè gaudi suoi tutto il passato.
De' miei bollenti spiriti
Il giovanile ardore
Ella temprò col placido
Sorriso dell'amore!
Dal dì che disse: vivere
Io voglio a te fedel,
Dell'universo immemore
Io vivo quasi in ciel.
Scena Seconda
(Detto ed Annina in arnese da viaggio.)
ALFREDO
Annina, donde vieni?
ANNINA
Da Parigi.
ALFREDO
Chi tel commise?
ANNINA
Fu la mia signora.
ALFREDO
Perchè?
ANNINA
Per alienar cavalli, cocchi,
E quanto ancor possiede.
ALFREDO
Che mai sento!
ANNINA
Lo spendio è grande a viver qui solinghi
ALFREDO
E tacevi?
ANNINA
Mi fu il silenzio imposto.
ALFREDO
Imposto! or v'abbisogna?
ANNINA
Mille luigi.
ALFREDO
Or vanne andrò a Parigi.
Questo colloquio ignori la signora.
Il tutto valgo a riparare ancora.
(Annina parte.)
Scena Terza
ALFREDO
(solo)
O mio rimorso! O infamia
E vissi in tale errore?
Ma il turpe sogno a frangere
Il ver mi balenò.
Per poco in seno acquetati,
O grido dell'onore;
M'avrai securo vindice;
Quest'onta laverò.
(esce)
Scena Quarta
(Violetta ch'entra con alcune carte,
parlando con Annina, poi Giuseppe a
tempo.)
VIOLETTA
Alfredo?
ANNINA
Per Parigi or or partiva.
VIOLETTA
E tornerà?
ANNINA
Pria che tramonti il giorno...
Dirvel m'impose
VIOLETTA
È strano!
ANNINA
(presentandole una lettera)
Per voi
VIOLETTA
(La prende.)
Sta bene. In breve
Giungerà un uom d'affari...
entri all'istante.
(Annina e Giuseppe escono.)
Scena Quinta
VIOLETTA
(leggendo la lettera)
Ah, ah, scopriva Flora il mio ritiro!
E m'invita a danzar per questa sera!
Invan m'aspetterà
(Getta il foglio sul tavolino e siede.)
GIUSEPPE
È qui un signore
VIOLETTA
Ah! sarà lui che attendo.
(Accenna a Giuseppe d'introdurlo.)
GERMONT
Madamigella Valéry?
VIOLETTA
Son io.
GERMONT
D'Alfredo il padre in me vedete!
VIOLETTA
(Sorpresa, gli accenna di sedere.)
Voi!
GERMONT
(sedendo)
Sì, dell'incauto, che a ruina corre,
Ammaliato da voi.
VIOLETTA
(alzandosi risentita)
Donna son io, signore,
ed in mia casa;
Ch'io vi lasci assentite,
Più per voi che per me.
(per uscire)
GERMONT
(fra sè)
Quai modi!
Pure...
VIOLETTA
Tratto in error voi foste.
(Toma a sedere.)
GERMONT
De' suoi beni
Dono vuol farvi
VIOLETTA
Non l'osò finora
Rifiuterei.
GERMONT
(guardandosi intorno)
Pur tanto lusso...
VIOLETTA
A tutti
È mistero quest'atto
A voi nol sia.
(Gli dà le carte.)
GERMONT
(dopo averle scorse coll'occhio)
Ciel! che discopro!
D'ogni vostro avere
Or volete spogliarvi?
Ah, il passato perchè, perchè v'accusa?
VIOLETTA
(con entusiasmo)
Più non esiste or amo Alfredo, e Dio
Lo cancellò col pentimento mio.
GERMONT
Nobili sensi invero!
VIOLETTA
Oh, come dolce
Mi suona il vostro accento!
GERMONT
(alzandosi)
Ed a tai sensi
Un sacrificio chieggo
VIOLETTA
(alzandosi)
Ah no, tacete
Terribil cosa chiedereste certo
Il previdi v'attesi era felice
Troppo
GERMONT
D'Alfredo il padre
La sorte, l'avvenir domanda or qui
De' suoi due figli.
VIOLETTA
Di due figli!
GERMONT
Sì.
Pura siccome un angelo
Iddio mi diè una figlia;
Se Alfredo nega riedere
In seno alla famiglia,
L'amato e amante giovane,
Cui sposa andar dovea,
Or si ricusa al vincolo
Che lieti ne rendea...
Deh, non mutate in triboli
Le rose dell'amor.
Ai preghi miei resistere
Non voglia il vostro cor.
VIOLETTA
Ah, comprendo dovrò per alcun tempo
Da Alfredo allontanarmi doloroso
Fora per me pur
GERMONT
Non è ciò che chiedo.
VIOLETTA
Cielo, che più cercate?
offersi assai!
GERMONT
Pur non basta
VIOLETTA
Volete che per sempre
a lui rinunzi?
GERMONT
È d'uopo!
VIOLETTA
Ah, no giammai!
Non sapete quale affetto
Vivo, immenso m'arda in petto?
Che nè amici, nè parenti
Io non conto tra i viventi?
E che Alfredo m'ha giurato
Che in lui tutto io troverò?
Non sapete che colpita
D'altro morbo è la mia vita?
Che già presso il fin ne vedo?
Ch'io mi separi da Alfredo?
Ah, il supplizio è si spietato,
Che morir preferirò.
GERMONT
È grave il sacrifizio,
Ma pur tranquilla udite
Bella voi siete e giovane...
Col tempo...
VIOLETTA
Ah, più non dite
V'intendo m'è impossibile
Lui solo amar vogl'io.
GERMONT
Sia pure ma volubile
Sovente è l'uom
VIOLETTA
Gran Dio!
GERMONT
Un dì, quando le veneri
Il tempo avrà fugate,
Fia presto il tedio a sorgere
Che sarà allor? pensate
Per voi non avran balsamo
I più soavi affetti
Poichè dal ciel non furono
Tai nodi benedetti.
VIOLETTA
È vero!
GERMONT
Ah, dunque sperdasi
Tal sogno seduttore
Siate di mia famiglia
L'angiol consolatore
Violetta, deh, pensateci,
Ne siete in tempo ancor.
È Dio che ispira, o giovine
Tai detti a un genitor.
VIOLETTA
(fra sè, con estremo dolore)
Così alla misera - ch'è un dì caduta,
Di più risorgere - speranza è muta!
Se pur beneficio - le indulga Iddio,
L'uomo implacabile - per lei sarà.
(a Germont, piangendo)
Dite alla giovine - sì bella e pura
Ch'avvi una vittima - della sventura,
Cui resta un unico - raggio di bene
Che a lei il sacrifica - e che morrà!
GERMONT
Sì, piangi, o misera - supremo, il veggo,
È il sacrificio - ch'ora io ti chieggo.
Sento nell'anima - già le tue pene;
Coraggio e il nobile - cor vincerà.
(Silenzio.)
VIOLETTA
Or imponete.
GERMONT
Non amarlo ditegli.
VIOLETTA
Nol crederà.
GERMONT
Partite.
VIOLETTA
Seguirammi.
GERMONT
Allor
VIOLETTA
Qual figlia m'abbracciate forte
Così sarò.
(S'abbracciano.)
Tra breve ei vi fia reso,
Ma afflitto oltre ogni dire.
A suo conforto
Di colà volerete.
(Indicandogli il giardino, va
per scrivere.)
GERMONT
Che pensate?
VIOLETTA
Sapendol, v'opporreste al pensier mio.
GERMONT
Generosa!
e per voi che far poss'io?
VIOLETTA
(tornando a lui)
Morrò! la mia memoria
Non fia ch'ei maledica,
Se le mie pene orribili
Vi sia chi almen gli dica.
GERMONT
No, generosa, vivere,
E lieta voi dovrete,
Merce' di queste lagrime
Dal cielo un giorno avrete.
VIOLETTA
Conosca il sacrifizio
Ch'io consumai d'amor
Che sarà suo fin l'ultimo
Sospiro del mio cor.
GERMONT
Premiato il sacrifizio
Sarà del vostro amor;
D'un opra così nobile
Sarete fiera allor.
VIOLETTA
Qui giunge alcun: partite!
GERMONT
Ah, grato v'è il cor mio!
VIOLETTA
Non ci vedrem più forse.
(S'abbracciano.)
A DUE
Siate felice Addio!
(Germont esce per la porta
del giardino.)
Scena Sesta
VIOLETTA
Dammi tu forza, o cielo!
(Siede, scrive, poi suona il campanello
Annina entra)
ANNINA
Mi richiedeste?
VIOLETTA
Sì, reca tu stessa questo foglio
(Annina ne guarda la direzione e se
ne mostra sorpresa.)
Silenzio va all'istante
(Annina parte.)
Ed ora si scriva a lui
Che gli dirò?
Chi men darà il coraggio?
(Scrive e poi suggella.)
ALFREDO
(entrando)
Che fai?
VIOLETTA
(nascondendo la lettera)
Nulla.
ALFREDO
Scrivevi?
VIOLETTA
(confusa)
Sì... no...
ALFREDO
Qual turbamento! a chi scrivevi?
VIOLETTA
A te
ALFREDO
Dammi quel foglio.
VIOLETTA
No, per ora
ALFREDO
Mi perdona son io preoccupato.
VIOLETTA
(alzandosi)
Che fu?
ALFREDO
Giunse mio padre
VIOLETTA
Lo vedesti?
ALFREDO
Ah no: severo scritto mi lasciava
Però l'attendo,
t'amerà in vederti.
VIOLETTA
(molto agitata)
Ch'ei qui non mi sorprenda
Lascia che m'allontani tu lo calma
(mal frenato il pianto)
Ai piedi suoi mi getterò divisi
Ei più non ne vorrà sarem felici
Perchè tu m'ami,
Alfredo, non è vero?
ALFREDO
O, quanto Perchè piangi?
VIOLETTA
Di lagrime avea d'uopo
or son tranquilla
(sforzandosi)
Lo vedi? ti sorrido
Sarò là, tra quei fior
presso a te sempre.
Amami, Alfredo, quant'io t'amo
Addio.
(Corre in giardino.)
Scena Settima
ALFREDO
Ah, vive sol quel core all'amor mio!
(Siede, prende a caso un libro, legge
alquanto, quindi si alza guarda l'ora
ssull'orologio ovrapposto al camino.)
È tardi: ed oggi forse
Più non verrà mio padre.
GIUSEPPE
(entrando frettoloso)
La signora è partita
L'attendeva un calesse, e sulla via
Già corre di Parigi Annina pure
Prima di lei spariva.
ALFREDO
Il so, ti calma.
GIUSEPPE
(fra sè)
Che vuol dir ciò?
(Parte.)
ALFREDO
Va forse d'ogni avere
Ad affrettar la perdita Ma Annina
Lo impedirà.
(Si vede il padre attraversare
in lontananza il giardino.)
Qualcuno è nel giardino!
Chi è là?
(per uscire)
COMMISSARIO
(alla porta)
Il signor Germont?
ALFREDO
Son io.
COMMISSARIO
Una dama
Da un cocchio, per voi, di qua non lunge,
Mi diede questo scritto
(Dà una lettera ad Alfredo, ne riceve
qualche moneta e parte.)
Scena Ottava
ALFREDO
Di Violetta! Perchè son io commosso!
A raggiungerla forse ella m'invita
Io tremo! Oh ciel! Coraggio!
(Apre e legge.)
"Alfredo, al giungervi di
questo foglio"
(come fulminato grida)
Ah!
(Volgendosi si trova a fronte del padre,
nelle cui braccia si abbandona)
Padre mio!
GERMONT
Mio figlio!
Oh, quanto soffri!
tergi, ah, tergi il pianto
Ritorna di tuo padre orgoglio e vanto
(Alfredo disperato, siede presso il
tavolino col volto tra le mani.)
Di Provenza il mar, il suol -
chi dal cor ti cancello?
Al natio fulgente sol -
qual destino ti furò?
Oh, rammenta pur nel duol -
ch'ivi gioia a te brillò;
E che pace colà sol -
su te splendere ancor può.
Dio mi guidò!
Ah! il tuo vecchio genitor -
tu non sai quanto soffrì
Te lontano,
di squallor il suo tetto si coprì
Ma se alfin ti trovo ancor, -
se in me speme non fallì,
Se la voce dell'onor -
in te appien non ammuti,
Dio m'esaudì!
(abbracciandolo)
Nè rispondi d'un padre all'affetto?
ALFREDO
Mille serpi divoranmi il petto
(respingendo il padre)
Mi lasciate.
GERMONT
Lasciarti!
ALFREDO
(risoluto)
Oh vendetta!
GERMONT
Non più indugi; partiamo t'affretta
ALFREDO
(fra sè)
Ah, fu Douphol!
GERMONT
M'ascolti tu?
ALFREDO
No.
GERMONT
Dunque invano trovato t'avrò!
No, non udrai rimproveri;
Copriam d'oblio il passato;
L'amor che m'ha guidato,
Sa tutto perdonar.
Vieni, i tuoi cari in giubilo
Con me rivedi ancora:
A chi penò finora
Tal gioia non negar.
Un padre ed una suora
T'affretta a consolar.
ALFREDO
(Scuotendosi, getta a caso gli occhi
sulla tavola, vede la lettera di Flora)
Ah! ell'è alla festa! volisi
L'offesa a vendicar.
(Fugge precipitoso.)
GERMONT
Che dici? Ah, ferma!
(Lo insegue.)
Scena Nona
(Galleria nel palazzo di Flora,
riccamente addobbata ed illuminata.
Una porta nel fondo e due laterali. A
destra, più avanti, un tavoliere con
quanto occorre pel giuoco; a sinistra,
ricco tavolino con fiori e rinfreschi,
varie sedie e un divano. Flora, il
Marchese, il Dottore ed altri invitati
entrano dalla sinistra discorrendo fra
loro.)
FLORA
Avrem lieta di maschere la notte:
N'è duce il viscontino
Violetta ed Alfredo anco invitai.
MARCHESE
La novità ignorate?
Violetta e Germont sono disgiunti.
DOTTORE,