*Abertura; Quand je vous aimerai; Votre toas, je peux vous le rendre; Entreacto; Les voici! voici la quadrille!.
En "DESCARGAS IV" la obra.
Carmen
lexandre César Léopold Bizet nació en Bougival, cerca de París, el 25 de octubre del año 1838. Su padrino lo llamaba "Georges", y por “Georges Bizet” es conocido en todo el mundo. Bizet pertenecía a una familia de músicos; su padre era profesor de canto y su madre, notable pianista, obtuvo el premio del Conservatorio de París. El propio padre de Bizet fue quien le inició en la música y le dio las primeras lecciones. A los nueve años entró al Conservatorio, estudiando bajo la dirección de maestros notables: Jean-Francois Marmontel, se encargó de instruirle en los rudimentos del piano; François Benoist, del órgano; Pierre-Joseph-Guillaume Zimmermann, le enseñó armonía; y Jacques-François-Fromental-Élie Halévy, composición. Sus estudios fueron siempre brillantes. En su último año en el Conservatorio ganó el Gran Premio de Roma con una cantata titulada Clovis et Clotilde. Casi al mismo tiempo, fue premiado en un concurso de operetas en 1855, organizado por Jacques Offenbach, a la sazón empresario del Teatro “Bouffes Parisiens”, con su partitura musical para la obra titulada Le Docteur Miracle, de evidente inspiración Hoffmaniana, y que era la base del concurso.
Al volver de Italia, Bizet trabajó con ahínco dando lecciones de música y escribiendo la partitura de varias óperas, en cuya capacidad se dio a conocer cuando contaba apenas 25 años de edad.
Contrajo matrimonio con Geneviève Halévy, hija de su ilustre maestro, y se dedicó a la composición con entusiasmo. Muchas de sus obras fueron recibidas fríamente y precisamente aquellas en las cuales el compositor cifraba sus más caras esperanzas. El fracaso de su ópera Carmen, estrenada en 1875, fue sin duda la causa que precipitó su enfermedad.
Varias décadas han transcurrido desde la fecha en que su música fue injustamente calificada de "insípida" y "sin expresión". Hoy en día, su ópera Carmen es una de las producciones líricas más altamente cotizadas en el mundo musical, y seguramente, la que mejor representa el genio francés en todos los escenarios del mundo. El fracaso de la obra, uno de los más bullados y comentados de cuantos han acaecido en la dilatada historia de la lírica, se debió a diversas causas, las que unidas confabularon contra el maestro, quien murió tres meses después del estreno, en Bougival, cerca de París, el 3 de junio de 1875, con jóvenes 37 años, víctima de un ataque cardíaco y sin sospechar que su ópera iba a obtener más tarde una consagración indiscutida. Estas causas debemos buscarlas en la época en que Carmen fue estrenada. Acababa de terminar la guerra franco-prusiana, y los sinsabores de la derrota y de la ocupación alemana estaban aun frescos en la mente de los franceses. Por otra parte, Wagner que acababa de publicar un insolente y poco afortunado opúsculo intitulado La Capitulación, terminó por exasperar a los melómanos de su tiempo, los cuales veían en la música de Bizet la influencia de Wagner y la exposición vibrante de sus postulados. Finalmente, un público de abono, más sorprendido que interesado, no supo apreciar aquella nueva expresión musical del maestro que exaltaba la pasión humana de una gitana bravía, tal cual la describiera Próspero Merimée en su célebre novela.
Es interesante hacer notar que fue el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien llamó la atención al mundo musical sobre esta obra maestra. En esa época Nietzsche se había separado definitivamente de Wagner, y sus "Randglossen" (Glosas al margen) sobre la Partitura de Carmen, la declaraban la "ópera ideal del futuro". Aunque el juicio de Nietzsche, sea parcial ya que actuaba principalmente inspirado por su odio hacia Wagner. Podemos coincidir con él en que la ópera es una de las maravillas de la lírica moderna.
Al lado de sus óperas, Bizet compuso obras de menor categoría, entre las que se destacan: la maravillosa música incidental para L'Arlesienne de Alphonse Daudet; una Sinfonía, que fue descubierta por Weingartner; numerosas obras para piano; y una suite para orquesta, llamada Roma.
Sin embargo es Carmen, y ella sola basta, quien sostiene la inmortalidad y la gloria de Georges Bizet.
Resumen argumental
Época: Hacia 1820
Lugar: Sevilla y sus cercanías
En una plaza pública en Sevilla, Micaela, una aldeana, busca a su amado, Don José, que está en el ejército. El jefe de José, Capitán Zúñiga, dice a la joven que vendrá con el cambio de guardia y ella se aleja para luego regresar. No tarda en sonar un cornetín anunciando la llegada del nuevo turno de guardia, que entra en la plaza. Las obreras de una fábrica de cigarros de las cercanías aparecen allí durante el descanso del mediodía. Carmen, la de mayor personalidad entre todas ellas, trata desembozadamente de llamar la atención de Don José, que ha venido con la guardia. La campana de la fábrica llama a las mujeres de nuevo a su tarea, y al marcharse de allí, Carmen arroja a José una flor, que él recoge. Retorna Micaela trayendo para el soldado una carta de la madre. Este encuentro suscita en la mente de José felices recuerdos del hogar lejano, pero al retirarse la muchacha, estos pensamientos son interrumpidos por los gritos y tumulto de una violenta pelea. Varias cigarreras han salido de la factoría en busca de Zúñiga. La prepotente Carmen ha sido la causa de la querella y es Don José quien debe arrestarla y custodiarla. Solo ahora con su prisionera, no tarda en sucumbir al hechizo de la gitana, de modo que al regresar el Capitán todo está dispuesto para que ella empuje a José y huya. El joven soldado es arrestado por negligencia y Carmen se escurre entre la multitud, en medio de la risa burlona de sus muchos admiradores y partidarios.
En una taberna en las afueras de la ciudad, soldados, contrabandistas y sus mujeres se entregan a colorida fiesta en la que intervienen bailarinas gitanas. Entra luego Escamillo, popular torero, que hace su aparición en forma espectacular y conquista al auditorio con su famosa aria. Escamillo siente honda atracción por Carmen, que está presente; pero al concluir la fiesta, la gitana se aparta, pues aguarda a Don José que ha concluido su arresto. Carmen expresa a un grupo de allegados que convencerá al soldado a incorporarse al grupo de contrabandistas. Viene Don José a la taberna y Carmen despliega sus seducciones; danza para él, y a poco se oye desde la distancia un toque de clarín: el soldado debe volver a su cuartel. Carmen le dice con despecho que se vaya de allí, pero grande es la pasión que ha despertado en el hombre, y lo demuestra el hecho de que conservara consigo la flor que le arrojó en la plaza, lo que da pretexto a una bellísima aria que sella esa pasión. No tarda en aparecer Zúñiga, deseoso de cortejar a Carmen; al encontrarse con Don José le conmina a partir para el cuartel, pero el joven "dragón de Alcalá" desafía esta orden y amenaza a Zúñiga con su espada. Todo sugiere un duelo pero aparecen contrabandistas y gitanos y los rivales son desarmados. Zúñiga es alejado de allí. Culpable de tan grave insubordinación, José no cree tener alternativa de retorno a su cuartel; su decisión es súbita: por amor se hará desertor y se unirá a la banda de aquellos aventureros.
Es noche; los contrabandistas acampan en los pasos de las montañas donde operan. Carmen y José tienen agrias disputas, pues él se siente acosado por su conciencia debido al sucio tráfico en que se ve envuelto, y la gitana, voluble e inconstante en sus amores, se ha hartado ya del hombre al que conquistara. Mientras los vigías del grupo salen a cerciorarse que el camino esté libre de guardias, Carmen y otras mujeres del núcleo leen el destino arrojando las cartas de un mazo. Cuando las predicciones se refieren a Carmen, cambian las perspectivas de felicidad por otras trágicas: “¡muerte!; lo dicen los naipes, que jamás mienten”. Está a punto de amanecer y los contrabandistas dejan a José, que vigila que el paso esté expedito. Alguien se acerca y el ex dragón lanza un tiro al aire como advertencia; pero el intruso resulta ser su rival Escamillo, que viene en busca de Carmen. Los dos hombres la disputan en duelo a cuchillo, y Escamillo, que está llevando la peor parte, es salvado del difícil trance por Carmen y sus amigos, atraídos allí por el rumor de la riña. No intimidado por la suerte que probablemente habría corrido de no intervenir otros en su favor, Escantillo invita a todos, y especialmente a Carmen, a presenciar su próxima actuación en Sevilla, en la plaza de toros. Al dispersarse los contrabandistas, se encuentran con Micaela, que ha venido para informar a Don José que su madre está moribunda. Carmen acota con sarcasmo que es mejor que regrese a su casa; luchando entre la alternativa de sus celos y su deber, José parte de allí con Micaela.
La entrada a la plaza de toros en Sevilla está bañada por un sol ardiente. La multitud celebra a los ídolos del toreo, que vienen allí para la lidia; el favorito del día es Escamillo, que arriba en carruaje descubierto y en compañía de Carmen. Esta fue advertida de que José merodea por allí, decidido a concluir una riña que quedó trunca; al apartarse un poco la gitana, no tarda en ser abordada por su amante, muy mal entrazado y con penoso aspecto. Hace a Carmen una súplica desesperada: volver a él, que todo lo sacrificó -hasta su autoestima- por esa pasión que ella provocara. Carmen se muestra despiadada, inflexible: ama a Escamillo y nada ni nadie podrá torcerla en su determinación. Se burla de las apasionadas súplicas del ex soldado en forma cruel. Desde las arenas llega la ovación del público por el nuevo triunfo del torero dilecto; Carmen, arrojando con desdén el anillo que le diera José, quiere a toda costa abrirse paso hacia el interior de la plaza, para compartir el júbilo y las celebraciones por la victoria del torero al que ama. Al hacerlo, es consciente la gitana de que arriesga su vida, pero es fatalista y sabe que aquello que deba suceder sucederá. Enceguecido de celos y de ira, Don José extrae un puñal y ultima a Carmen en el instante en que vuelven a arreciar los vítores a Escamillo. La gitana se desploma a sus pies al tiempo que la multitud abandona la plaza tras la corrida. El angustiado José clama: "¡Arrestadme! ¡Yo la he matado! ¡O Carmen, mi adorada Carmen!"
Así concluye la ópera de George Bizet, cuyo libreto escribieron Hernri Meilhac y Ludovic halèvy, basándose en la novela de Próspero Merimée.
Su estreno fue en París, hace 135 años (1875).
Texto en español y francés.
Personajes
CARMEN Cigarrera Mezzosoprano
DON JOSÉ Cabo del Regimiento de Dragones de Alcalá Tenor
MICAELA Amiga de la infancia de Don José Soprano
ESCAMILLO Torero de Granada Bajo
FRASQUITA Cigarrera Mezzosoprano
MERCEDES Cigarrera Mezzosoprano
ZÚÑIGA Capitán del Regimiento de Dragones de Alcalá Bajo
MORALES Cabo del Regimiento de Dragones de Alcalá Barítono
DANCAIRE Contrabandista Barítono
REMENDADO Contrabandista Tenor
ANDRÉS Oficial del Regimiento de Dragones de Alcalá Barítono
LILAS PASTIA Posadero Personaje hablado
La acción se desarrolla en Sevilla, hacia 1820
PRELUDIO
ACTO PRIMERO
(Una plaza pública de la ciudad de
Sevilla. A la derecha, la puerta de la
Fábrica de Tabaco. A la izquierda,
el cuerpo de guardia donde, Morales
y el resto de los soldados, descansan.
Las lanzas de los dragones, están
apoyadas en el muro.)
Escena Primera
1: Introducción
(junto al telón, una quincena
de soldados, dragones del regimiento
de Alcalá, están en grupos frente
al cuerpo de guardia; unos sentados
fumando, otros acodados en la
barandilla de la galería viendo
pasear a la gente que va y viene
animadamente.)
SOLDADOS
En la plaza,
gente pasa,
unos vienen, otros van:
¡Qué gente tan curiosa pasa por acá!
MORALES
A la puerta del cuerpo de guardia
para el tiempo matar,
fumamos, hablamos
y miramos la gente pasar.
SOLDADOS
En la plaza,
gente pasa,
va y viene:
¡Qué gente tan extraña pasa por acá!
MORALES
¡Qué gente tan extraña!
(Aparece Micaela; temerosa mira a
los soldados y se aproxima a ellos,
pero arrepentida, da un paso atrás)
MORALES
(a los soldados)
Mirad esa preciosa y joven criatura
que parece querer hablarnos...
¡Mirad... se vuelve... vacila!
SOLDADOS
¡Debemos ayudarla!
MORALES
(a Micaela con galantería)
¿A quién buscas, querida?
MICAELA
Estoy buscando a un cabo...
MORALES
(con énfasis)
¡Ese soy yo!...
¡Aquí me tienes!
MICAELA
El cabo que busco se llama
Don José... ¿lo conoce usted?
MORALES
¿Don José?
Todos lo conocemos.
MICAELA
(alegre)
¿Es cierto?
¿Esta él con usted, si se puede saber?
MORALES
El no es cabo de nuestra compañía.
MICAELA
(decepcionada)
Entonces, él no esta aquí.
MORALES
No, cariño, él no esta;
pero vendrá pronto.
Vendrá con la guardia entrante
que nos relevará a nosotros.
MORALES, SOLDADOS
Vendrá con la guardia entrante
que nos relevará a nosotros.
MORALES
(muy galante)
Pero, mientras tanto él viene,
quisieras tú, mi pequeña niña,
¿quisieras tú venir
y compartir un rato con nosotros?
MICAELA
¿Con ustedes?
MORALES, SOLDADOS
¡Con nosotros!
MICAELA
(con educación)
No, no,
muchas gracias, señores soldados.
MORALES
Ven y no temas, dulce niña,
te prometo que
serás tratada
con el mayor respeto posible.
MICAELA
No lo dudo, pero regresaré más tarde,
es lo más prudente.
Regresaré cuando la guardia entrante
venga a relevaros.
MORALES, SOLDADOS
Quédate, pues la guardia entrante
ya viene a relevarnos.
MORALES
(reteniendo a Micaela)
¡Tienes que quedarte!
MICAELA
(tratando de escapar)
¡No, no!
MORALES, SOLDADOS
¡Tienes que quedarte!
MICAELA
¡No, no!...
¡Adiós, señores soldados!
(Micaela sale corriendo de la escena)
MORALES
El pájaro ha volado,
consolémonos retomando entonces,
nuestro antiguo pasatiempo
de mirar a la gente que pasa.
SOLDADOS
En la plaza,
gente pasa,
unos vienen, otros van:
¡qué gente tan curiosa pasa por acá!
MORALES
¡Qué gente tan curiosa!
Escena Segunda
2: Marcha y Coro de Golfillos
(clarín distante, al que contesta
una trompeta desde la orquesta,
anunciando la llegada del relevo.
Los niños corren por todos lados.
La guardia entrante llega a la plaza:
delante, dos flautines y un clarín,
seguidos por Zúñiga, Don José y
los soldados.)
GOLFILLOS
Si la guardia llega, nosotros también:
¡Aquí estamos!
¡Suena, trompeta estridente:
ta ra ta ta, ta ra ta ta!
Marchamos con la cabeza erguida,
como pequeños soldados,
marcando el paso sin equivocarnos,
uno,... dos,... marcando el paso.
Los hombros para atrás
y nuestro pecho para afuera
con los brazos cayendo rectos
a los lados del cuerpo.
Si la guardia llega, nosotros también:
¡Aquí estamos!
¡Suena, trompeta estridente:
ta ra ta ta, ta ra ta ta!...
(la guardia entrante forma
frente a la saliente)
ZÚÑIGA
¡Alto! ¡Descanso!
MORALES
(a Don José)
Una hermosa muchacha
vino y pregunto por ti.
Dijo que volvería...
DON JOSÉ
¿Una hermosa muchacha?...
MORALES
Sí, muy graciosamente vestida:
un vestido azul y trenzas
sobre sus hombros...
DON JOSÉ
¡Es Micaela!
No puede ser más que ella.
MORALES
No dijo su nombre.
ZÚÑIGA
¡Vamos, vamos!
(Los centinelas han sido relevados
y la guardia saliente se retira)
GOLFILLOS
Ahora, la guardia relevada
ya se va, hacia el cuartel.
¡Suena, trompeta estridente:
ta ra ta ta, ta ra ta ta!
Marchamos con la cabeza erguida,
como pequeños soldados,
marcando el paso sin equivocarnos,
uno,... dos,... marcando el paso.
Los hombros para atrás
y nuestro pecho para afuera
con los brazos cayendo rectos
a los lados del cuerpo.
Ahora, la guardia relevada
ya se va, hacia el cuartel.
¡Suena, trompeta estridente:
ta ra ta ta, ta ra ta ta!
(gamines y público se alejan por el
fondo. El teniente autoriza a romper
filas, los soldados entran en el cuerpo
de guardia. Quedan en escena
solamente Zúñiga y Don José)
Escena Tercera
ZÚÑIGA
Dígame, cabo:
¿Qué es este gran edificio?
DON JOSÉ
Es la Fábrica de Tabaco.
ZÚÑIGA
¿Son mujeres las que trabajan acá?
DON JOSÉ
Sí, mi teniente...
ZÚÑIGA
Y... ¿las hay jóvenes y bellas?
DON JOSÉ
No lo sé, mi teniente.
ZÚÑIGA
¡No lo creo...!
DON JOSÉ
Es cierto.
Estas andaluzas me dan miedo.
ZÚÑIGA
Sin embargo veo que siente debilidad
por los vestidos azules...
DON JOSÉ
(riendo)
Mi teniente ¿ha escuchado
lo que me dijo Morales?...
ZÚÑIGA
Si, y... ¿cuántos años tiene ella,
la pequeña Micaela?
DON JOSÉ
Diecisiete...
ZÚÑIGA
¡Ahora lo comprendo!...
3: Coro y Escena
(La campana de la Fábrica
comienza a sonar)
Escena Cuarta
DON JOSÉ
La campana suena, mi teniente.
Ahora podrá ver y juzgar
por sí mismo...
(Un grupo de jóvenes muchachos
entra en escena a esperar la salida
de las cigarreras. Los soldados
también salen del cuartel. Don José
permanece sentado ocupándose de su
fusil e indiferente a todo lo demás. La
campana deja de sonar)
MUCHACHOS
La campana ha sonado.
Venimos a esperar la salida
de las mujeres de la fábrica.
¡Y os seguiremos,
morenas cigarreras,
susurrándoos
palabras de amor!
(Las cigarreras, muchas de ellas
fumando, salen de la fábrica y
lentamente bajan a la plaza.)
SOLDADOS
¡Mírenlas! Sus insolentes miradas...
Sus coqueterías...
Cada una, descarada,
fuma un cigarro.
CIGARRERAS
Con la mirada seguimos
el humo
que por el aire
asciende al cielo
y lo perfuma gratamente.
¡Se sube placenteramente
a nuestras cabezas,
filtrándose muy gentil,
en nuestras almas con alegría!
El dulce hablar de los amantes,
¡es humo!
Sus promesas y éxtasis,
¡son humo!
Con la mirada seguimos
el humo
que por el aire
asciende al cielo
¡El humo, ah!
MUCHACHOS
(a las cigarreras)
No seáis crueles,
escuchadnos , hermosas:
¡Nosotros os adoramos,
os idolatramos!
CIGARRERAS
(riendo)
El dulce hablar
de los amantes,
sus promesas y éxtasis,
¡todo es humo!
¡Con la mirada seguimos el humo
que por el aire asciende al cielo!
¡El humo!
MUCHACHOS
Os amamos,
escuchadnos... ¡hermosas!
Escena Quinta
SOLDADOS
Pero, ¿dónde está Carmencita?
(Entra Carmen)
MUCHACHOS
¡Aquí está!
LOS SOLDADOS
¡Aquí está!
TODOS
¡Aquí está!
¡Aquí está Carmencita!
(Carmen lleva un ramo de flores
en su blusa y otra en la boca. Tres
o cuatro jóvenes vienen con ella.
Ellos la siguen, la rodean, le hablan.
Carmen coquetea con ellos. Don
José levante la cabeza, mira a
Carmen y continúa limpiando su
arma)
MUCHACHOS
(alrededor de Carmen)
¡Carmen! Mira como
no s agolpamos a tu alrededor,
¡Carmen, sé gentil,
al menos contéstanos,
y dinos cuando nos amarás!
CARMEN
(los mira y se ríe)
¿Cuando os amaré?
Dios mío, ¡no lo sé!
Quizás nunca... ¡quizás mañana!
Pero, no hoy, ¡eso es seguro!
4: Habanera
CARMEN, CORO
El amor es un pájaro rebelde,
que nadie lo puede enjaular,
y es inútil llamarlo
si él no quiere contestar.
De nada sirven amenazas o rezos,
uno dice cosas bonitas,
el otro se calla;
y es al otro a quien yo prefiero,
él no dice nada, pero me gusta igual.
¡El amor! ¡El amor!...
El amor es un gitanillo,
que nunca conoció ley alguna,
si tú no me amas, yo te amo,
y si yo te amo, ¡Ten cuidado!...
El pájaro que creíste sorprender
batió sus alas y voló lejos...
Si tratas de cazarlo, el amor se va,
mas si no lo intentas, él retornará.
Vuela a tu alrededor, rápidamente
viene y va, luego vuelve;
si piensas que lo agarraste, él te evita,
si piensas que escapaste, él te tendrá.
¡El amor! ¡El amor!...
Escena Sexta
5: Escena
MUCHACHOS
¡Carmen!
¡Mira como te rodeamos!
¡Carmen, sé gentil,
al menos contéstanos!
(Los jóvenes rodean a Carmen,
mientras ella mira a uno a uno,
luego sale del círculo que forman
los muchachos y se dirige hacia don
José, que está ocupado en limpiar
su arma. Carmen saca de su corpiño
una flor que arroja a don José: este,
se levanta bruscamente)
LAS CIGARRERAS
(riendo entre ellas)
El amor es un gitanillo,
que no conoce ley alguna,
si tu no me amas, yo te amo,
y si yo te amo,
¡ten cuidado!
(estallido general de risas. La
campana de la Fábrica vuelve a
sonar. Las cigarreras corren hacia
el interior de la misma, con Carmen
a la cabeza. Los jóvenes también
se han retirado de la escena. Los
soldados y Zúñiga regresan a sus
puestos, mientras Don José,
continúa asombrado por la flor que
Carmen ha dejado caer a sus pies. )
DON JOSÉ
¡Que insolencia!
(huele la flor)
Esta flor me ha hecho el efecto
De una bala que me hería...
Si las brujas existen,
ella es una, sin duda.
(Entra Micaela)
Escena Séptima
MICAELA
¡José, José!
DON JOSÉ
(escondiendo rápidamente la flor)
Micaela... ¿eres tú?
MICAELA
Sí, soy yo...
Tu madre me envía...
6: Dúo
DON JOSÉ
(emocionado)
¡Háblame de mi madre!
MICAELA
Te traigo de su parte,
como fiel mensajera, esta carta...
DON JOSÉ
(feliz, mirando la carta)
¡Una carta!
MICAELA
Y además, algo de dinero
(le da una pequeña bolsa)
para ayudar a tu sueldo,
(vacilando)
y además...
DON JOSÉ
¿Y además?
MICAELA
Y además... realmente no me atrevo...
y además... además hay otra cosa
que es mejor que el dinero
y que probablemente,
tendrá más valor para un buen hijo.
DON JOSÉ
Esa otra cosa, ¿qué es?
¡Habla!...
MICAELA
Sí, hablaré.
Eso que me entregó,
a ti te lo daré.
Tu madre y yo, salíamos de la capilla
y ella me abrazó diciendo:
"Debes de ir, me dijo,
a la ciudad,
no queda lejos,
y una vez en Sevilla
¡deberás buscar a mi hijo, José,
mi niño!...
Y debes de decirle que su madre
sueña con él día y noche aún ausente...
que ella está llena de esperanza,
que lo perdona y lo espera.
Todo esto, no lo olvides, dulce niña,
de mi parte le dirás
y este beso que te entrego
de mi parte le darás."
DON JOSÉ
(muy emocionado)
¿Un beso de mi madre?
MICAELA
¡Un beso para su hijo!
José, yo te lo doy,
tal como he prometido.
(le da a Don José un beso casto)
DON JOSÉ
¡Puedo ver a mí madre!...
¡Sí, veo mi aldea natal!
¡Oh, recuerdos del pasado!
¡Dulces recuerdos del hogar!
¡Llenan mi corazón
con fuerza y coraje!
¡Oh, amados recuerdos!
¡Recuerdos del pasado!
¡Recuerdos del hogar!
MICAELA
¡Él ve a su madre!
¡Ve su aldea natal!
¡Oh, recuerdos del pasado!
¡Recuerdos del hogar!
¡Llenan su corazón
de fuerza y coraje!
¡Oh, amados recuerdos!
DON JOSÉ
(para sí)
¡Quién sabe de qué demonio
he caído preso!
Aún desde lejos
mi madre me protege,
y este beso que me envía
libera de todo peligro
y salva a su hijo.
MICAELA
¿Qué demonio? ¿qué peligro?
No comprendo...
¿A qué te refieres?
DON JOSÉ
¡Nada, nada!
Hablemos de ti, la mensajera:
¿Retornarás a casa?
MICAELA
Sí, esta noche...
Mañana veré a tu madre.
DON JOSÉ
Tú la verás.
¡Bien! le dirás:
"Que su hijo la ama y venera
y que arrepentido está.
¡Quiere que su madre
este orgullosa de él!"
Todo esto,
no lo olvides, dulce niña,
de mi parte le dirás.
Y además este beso, que te entrego,
de mi parte le darás.
(La besa)
MICAELA
Sí, te lo prometo...
Se lo daré de parte de su hijo, José.
Lo haré tal y como lo he prometido.
DON JOSÉ
¡Puedo ver a mí madre!
¡Sí, veo mi aldea natal!
¡Oh, recuerdos del pasado!
¡Dulces recuerdos del hogar!
¡Oh, amados recuerdos!
¡Llenan mi corazón
con fuerza y coraje!
¡Oh, amados recuerdos!
Me devolvéis todo mi valor.
¡Oh, recuerdos del hogar!
MICAELA
¡Él ve a su madre!
¡Ve su aldea natal!
¡Oh, recuerdos del pasado!
¡Recuerdos del hogar!
¡Llenan su corazón
de fuerza y coraje!
¡Oh, amados recuerdos!
Le devolvéis todo su valor.
¡Oh, recuerdos del hogar!
DON JOSÉ
Espera, ahora terminaré de leer...
la carta de mi madre.
MICAELA
Léela...
Y luego volveré...
(sale)
DON JOSÉ
(lee para sí y al terminar dice:)
No temas nada.
Madre mía,
tu hijo te obedecerá,
haré lo que me dices,
tomaré por esposa a Micaela...
¡Y en cuanto a estas flores
de esa hechicera infame!...
Escena Octava
7: Coro
(cuando va a arrancarse las flores se
oye un gran alboroto en el interior d
la Fábrica. Entra Zúñiga, seguido
por los soldados)
CIGARRERAS
(desde el interior)
¡Ayuda!
ZÚÑIGA
¡Bueno, bueno!... ¿qué es lo que pasa?
CIGARRERAS 1
(corriendo del interior de la Fábrica)
¡Ayuda!
¿No escuchan lo que pasa?
CIGARRERAS 2
¡Ayuda! ¡Soldados, por favor!
CIGARRERAS 1
¡Ha sido la Carmencita!
CIGARRERAS 2
¡No, no ha sido ella!
CIGARRERAS 1
¡Sí, así es, sí, fue ella!
¡Ella lanzó el primer golpe!
CIGARRERAS 2
¡No las escuche, señor!
¡Escúchennos a nosotras!
CIGARRERAS 1
¡No las escuche, señor!
¡Escúchennos a nosotras!
TODAS
¡No las escuche, señor!
¡Escúchennos a nosotras!
CIGARRERAS 2
(tirando de Zúñiga hacia ellas)
Manuelita dijo
y repitió en voz alta,
que sin falta compraría
un burro que a ella le gustaba.
CIGARRERAS 1
(de igual modo)
Luego, Carmencita,
maliciosa como siempre,
dijo: "¿por qué un burro?
¡Un palo de escoba
es lo que necesita!"
CIGARRERAS 2
Manuelita le respondió
Diciendo a su compañera:
"¡Para cierto paseo
mi burro te servirá!"
CIGARRERAS 1
"¡Y así ella podrá hacer,
un buen día,
que dos lacayos la sigan detrás
espantándole las moscas!"
TODAS
¡Y de repente,
se arrancaron los pelos una a otra!
ZÚÑIGA
(con sorna)
¡Al diablo con todo este parloteo!
(a don José)
¡José, lleve a dos soldados consigo
y averigüe
que es lo que pasa allí adentro!
(Don José, entra a la Fábrica,
seguido de dos soldados)
CIGARRERAS 1
¡Fue la Carmencita!
CIGARRERAS 2
¡No, no, ella no fue!
ZÚÑIGA
(a los soldados)
¡Hey, aquí!
¡Quitad estas mujeres de mi vista!
TODAS
¡Señor!
SOLDADOS
(tratando de sacar a las mujeres)
¡Todas! ¡Fuera de aquí!
¡Váyanse y en silencio!
TODAS
¡Señor! ¡No las escuche!
¡Escúchenos a nosotras!
¡Señor!
ZÚÑIGA
¡Aquí, soldados!
(Los soldados evacuan la plaza,
Carmen aparece en la puerta de
la Fábrica, seguida por Don José
y los dos soldados)
Escenas Novena
ZÚÑIGA
Ahora que tenemos
un momento de silencio,
veamos, cabo,
¿qué es lo que ha pasado ahí dentro?
DON JOSÉ
Fui y encontré una mujer
con dos cortes de cuchillo en la frente,
y junto a ella, vi a...
(se detiene al mirar a Carmen)
ZÚÑIGA
¿Y bien?...
DON JOSÉ
Era la señorita...
ZÚÑIGA
...¡La señorita Carmencita!
DON JOSÉ
¡Sí, mi teniente!...
ZÚÑIGA
¿Tienes algo que decir?
¡Habla, estoy esperando!...
8: Canción y Melodrama
CARMEN
(tarareando)
Tra la la la la la la la,
Córtenme, quémenme,
¡no diré nada!
Tra la la la la la la la,
¡Puedo con todo: fuego, hierro
y hasta con el mismo cielo!
ZÚÑIGA
No son canciones
lo que te he pedido,
¡es una respuesta!
CARMEN
Tra la la la la la la la,
¡Mi secreto
yo guardo, y lo guardo bien!
Tra la la la la la la la,
¡Amo a otro
y moriré diciendo que lo amo!
ZÚÑIGA
¿Así que esas tenemos, no?
(a Don José)
¡Una cosa es cierta,
ha habido cuchilladas
y fue ella quien las dio!
(Cinco o seis cigarreras rompen
la barrera que los soldados
formaron y entran en la plaza.
Una de las mujeres se acerca
a Carmen, quien alza la mano
para tirarle el cuchillo. Don José
la detiene, y los soldados separan
a las cigarreras, guiándolas hacia
la Fábrica.)
ZÚÑIGA
(a Carmen)
¡Verdaderamente tienes manos ágiles!
(a los soldados)
Tráiganme una cuerda.
CARMEN
(muy insolente, mirando a Zúñiga)
Tra la la la la la ...
UN SOLDADO
(trayendo una cuerda)
¡Aquí la tiene, mi teniente!
ZÚÑIGA
(a don José)
Cójala
y ate esas preciosas manos.
(Carmen se deja atar las manos por
don José, sin oponer resistencia)
Una verdadera lástima,
es tan hermosa...
(a Carmen)
Pero, no importa cuán preciosa seas,
igual irás a la prisión.
Podrás cantar
tus canciones de gitana allí.
¡El carcelero te dirá
que es lo que piensa sobre eso!
Iré a escribir la orden.
(a don José)
Tú la conducirás hasta allá.
(Zúñiga se retira de escena)
Escena Décima
(Momento de silencio. Carmen mira a
don José. Él camina unos pasos hacia
afuera, luego, vuelve junto a Carmen,
quién aún continúa mirándolo.)
CARMEN
¿Adónde me conduces?
DON JOSÉ
A la Prisión.
CARMEN
Señor oficial, usted es joven y gentil,
¡tenga piedad de mí! ¡déjeme escapar!
DON JOSÉ
Debes de ir a la prisión.
Palabra de navarro.
CARMEN
¿Eres de Navarra? Yo también lo soy.
DON JOSÉ
¿De Navarra, tú?
Tus ojos, tu boca...
todo demuestra que eres gitana...
CARMEN
Si, yo soy gitana,
pero harás lo que te he pedido,
porque estás enamorado de mí.
DON JOSÉ
¿Yo?
CARMEN
Sí estás enamorado de mí.
No lo niegues.
Esa flor que has conservado,
ya la puedes tirar...
la magia ya ha surtido efecto...
DON JOSÉ
(con cólera)
Te prohíbo dirigirme la palabra.
CARMEN
Tu me prohíbes hablar,
yo no diré otra palabra...
9: Canción (Seguidilla) y Dúo
CARMEN
(descaradamente mira a don José,
que gradualmente se aproxima a ella)
Cerca de las murallas de Sevilla,
a la taberna de mi amigo Lillas Pastia,
iré a bailar la seguidilla
y beber manzanilla,
¡En la taberna de Lillas Pastia!
Sí, pero me aburro cuando estoy sola,
y el placer llega
cuando dos están juntos;
así, para tener compañía,
¡me llevaré a mi amante conmigo!
(riendo)
¡Mi amante...
lo mandé al diablo!
¡Ayer lo eché a la calle!
¡Mi pobre corazón,
fácil de consolar,
mi corazón es libre como el aire!...
Me rodean amantes por docenas,
pero de mi gusto no son.
Llega el fin de la semana:
¿quién me amará?
¡yo lo amaré!
¿Quién quiere mi alma?...
¡Aquí esta para tomarla!...
¡Has venido en el momento justo!
No podré esperar mucho más,
pues con mi nuevo amante,
cerca de las murallas de Sevilla,
a la taberna de mi amigo Lillas Pastia,
iré a bailar la seguidilla
y a beber manzanilla.
¡Sí, iré a la taberna de mi amigo
Lillas Pastia!
DON JOSÉ
¡Cállate, he dicho que no me hables!
CARMEN
(con sencillez)
¡No te estoy hablando...
canto para mi misma,
y pienso!
¡Pensar no está prohibido!
¡Pienso en un oficial
que me ama,
y al cual
bien podría yo amar!
DON JOSÉ
(emocionado)
¡Carmen!
CARMEN
Mi oficial no es capitán.
ni teniente,
él solo es cabo;
pero eso es suficiente
para una gitana
¡Y gustosa me contento con él!
DON JOSÉ
Carmen, estoy como
un hombre ebrio
y si cedo,...
y si me rindo a ti,...
¿mantendrás tu promesa?
¡si yo te amo, Carmen...
¿Tú me amarás?
CARMEN
Sí.
DON JOSÉ
(desata la cuerda que sujeta
las manos de Carmen)
En la taberna de Lillas Pastia...
CARMEN
Nosotros bailaremos...
DON JOSÉ
¡Lo prometes!
CARMEN
...la seguidilla...
DON JOSÉ
¡Carmen!
CARMEN
...y beberemos manzanilla. ¡Ah!
DON JOSÉ
¡Lo prometiste!...
CARMEN
Cerca de las murallas de Sevilla,
en la taberna de mi amigo
Lillas Pastia,
bailaremos la seguidilla
y beberemos manzanilla,
¡Tra la la la la la!...
DON JOSÉ
¡El teniente! ¡Cuidado!
(Carmen se sienta en un banco, y
pone sus manos detrás de su espalda,
como si aún estuviera maniatada.)
10: Final
Escena Undécima
ZÚÑIGA
(a don José)
¡Aquí esta la orden,
parte y vigílala bien!
CARMEN
(en voz baja a don José)
¡En el camino te daré un empujón,
tan fuerte como pueda!...
¡Tendrás de caer...
el resto déjamelo a mí!
(Carmen se pone entre los dos
dragones. Don José va a su lado.
Las cigarreras y los jóvenes entran
nuevamente a la plaza poco a poco.)
CARMEN
(tarareando en la nariz de Zúñiga)
El amor es un gitanillo,
no conoce ley alguna,
si tú no me amas, yo te amo,
y si yo te amo, ¡ten cuidado!
(al llegar al puente, Carmen
empuja a don José y escapa
riendo a carcajadas)
ACTO SEGUNDO
Escena Primera
(Taberna de Lillas Pastia. Mercedes,
Frasquita y Carmen, están sentadas a la
mesa, acompañadas de Zúñiga, Andrés y
otros oficiales. Algunas jóvenes gitanas
están bailando.)
11: Canción
CARMEN
Las varas de los triángulos tintinean
con un metálico sonido,
y de esa extraña música,
las gitanas se levantan.
Tambores vascos van y vienen,
y frenéticas guitarras
suenan bajo manos obstinadas,
la misma canción, la misma tonada.
Tra la la la la la...
FRASQUITA, MERCEDES, CARMEN
Tra la la la la la...
CARMEN
Anillos de cobre y plata
brillan sobre las pieles morenas,
rayadas de rojo o naranja,
y las telas vuelan al viento.
La danza y el canto unidos,
Al principio inciertos y tímidos,
luego, rápidos y vívidos.
¡Y siguen subiendo, subiendo!
Tra la la la la la...
FRASQUITA, MERCEDES, CARMEN
Tra la la la la la...
CARMEN
Los gitanos, con todo su ser,
atacan sus instrumentos con energía,
y ese deslumbrante estrépito
¡embruja a las gitanas!
Poseídas por el ritmo de la canción,
fervorosas, locas y febriles
¡como embriagadas,
transportadas por el torbellino!
Tra la la la la la...
FRASQUITA, MERCEDES, CARMEN
Tra la la la la la...
(Mercedes, Frasquita y Carmen se unen al
baile de las gitanas. Lillas Pastia mira
alrededor de los oficiales, desconcertado )
ZÚÑIGA
(a Lillas Pastia)
¿Tienes algo para decirnos,
maestro Lillas Pastia?
LILLAS PASTIA
¡Oh Dios, Señores!
Comienza a caer la tarde y...
ZÚÑIGA
¿Nos estás echando?...
LILLAS PASTIA
¡Oh, no, señores oficiales, no, no!...
Pero la taberna debería haber cerrado
hace diez minutos.
ZÚÑIGA
Tenemos aún tiempo de ir al teatro
antes del toque de relevo de guardia:
¿Vendréis con nosotros, muchachas?
MERCEDES
Es imposible.
ZÚÑIGA
¿Frasquita?
FRASQUITA
¡Perdóneme!
ZÚÑIGA
Pero tú, Carmen...
¡Sé bien que no me rechazarás!...
CARMEN
¡Sí, os rechazo!
ZÚÑIGA
¿Porque hace un mes
te envié a prisión?...
CARMEN
(como si no recordara)
¿A la Prisión?
No recuerdo haber estado en prisión.
ZÚÑIGA
¡Ja, ja! Tu cabo,
que dejó que escaparas,
fue degradado y encarcelado...
Hoy ha salido de la prisión.
CARMEN
(haciendo sonar las castañuelas)
¿Hoy, en serio?
¡Todo esta bien, muy bien!
12: Coro y Conjunto
AMIGOS DE ESCAMILLO
(fuera de escena)
¡Viva!¡Viva el torero!
¡Viva! ¡Viva Escamillo!
Jamás hubo ni habrá torero
de mano más firme
y pases tan bellos.
ZÚÑIGA
¿Qué es eso?
MERCEDES
Una procesión de antorchas...
ANDRÉS
¿Y a quién proclaman?
FRASQUITA
Lo reconozco... es Escamillo,
el torero que ha triunfado
en las recientes corridas de Granada,
y que promete ser tan fabuloso como
Montes y Pepe Illo...
ANDRÉS
¡Por Dios, tráiganlo!
¡Beberemos en su honor!...
ZÚÑIGA
Lo invitaré.
(abriendo la ventana, grita)
Señor torero...
¿quisiera usted hacernos el honor
de venir aquí?
Encontrará hombres que respetan
a aquellos que demuestran
habilidad y coraje, como usted.
(cerrando la ventana, dice)
Ya viene...
LILLAS PASTIA
Señores oficiales,
les advertí que...
ZÚÑIGA
Tenga la bondad, señor Pastia,
de dejarnos tranquilos
y tráiganos algo de beber...
(Entran Escamillo y sus amigos)
TODOS
¡Larga vida al torero!
Escena Segunda
13: Coplas
ESCAMILLO
(con ritmo y voz bronca)
Su brindis puedo responder señores,
pues con los soldados, sí,
toreros como yo se entienden:
¡Por placer, tomamos el combate!
La plaza está llena, es día de fiesta,
está llena de arriba abajo,
los espectadores, pierden la cabeza,
¡se interpelan a gritos!
¡Exclamaciones, llantos y tumulto,
creciendo hasta el paroxismo!
¡Es una fiesta al coraje!
¡Es la fiesta de los hombres valientes!
¡Venga, en guardia! ¡Ah!
¡Toreador, cuidado!
Y recuerda, sí,
recuerda al torear
que unos ojos negros te miran,
¡y que el amor te espera,
toreador!
TODOS
¡Toreador, cuidado!
Toreador, toreador!
Y recuerda, sí,
recuerda al torear
que unos ojos negros te miran,
¡y que el amor te espera, toreador!
¡El amor, te espera el amor!
ESCAMILLO
De repente, se hace el silencio.
¡Ah! ¿qué pasó?
¡Los llantos terminaron,
el momento llegó!
¡El toro sale del toril!
Entra al caballo,... lo embiste,
el caballo cae arrastrando al picador.
"¡Ah! ¡Bravo toro!"
grita el público.
El toro va... viene...
ataca de nuevo.
Sacudiendo las banderillas,
lleno de furia corre...
¡la arena esta llena de sangre!
¡Cuidado, a salvarse... a las barreras!
¡Ahora es tu turno!
¡Vamos! ¡Cuidado! ¡Ah!
¡Toreador, en guardia!
¡Toreador, toreador!
¡Toreador, cuidado!
Y recuerda, sí,
recuerda al torear
que unos ojos negros te miran,
¡y que el amor te espera, toreador!
¡El amor, te espera el amor!
TODOS
¡Toreador, en guardia!
¡Toreador, toreador!
Y recuerda, sí,
recuerda al torear
que unos ojos negros te miran,
¡y que el amor te espera, toreador!
LILLAS PASTIA
Señores soldados... ¡se lo ruego!
ZÚÑIGA
Esta bien, esta bien, ¡nos iremos!
ESCAMILLO
(a Carmen)
¿Cómo te llamas, guapa?
y la primera vez que lidie a un toro
será tu nombre el que pronunciaré.
CARMEN
Carmen o Carmencita, como quieras.
ESCAMILLO
Muy bien,
Carmen o Carmencita,
si te dijese que me he enamorado de ti
¿qué responderías?
CARMEN
¡Te respondería que, por el momento,
no deberías ni soñarlo!
ESCAMILLO
Esperaré y me contentaré
con la esperanza...
CARMEN
Nadie te prohíbe esperar:
es dulce la esperanza.
ZÚÑIGA
(en voz baja a Carmen)
Escúchame, Carmen,
puesto que no quieres venir,
seré yo el que vuelva en una hora...
CARMEN
¿Aquí?
ZÚÑIGA
Sí, después del relevo de la guardia.
CARMEN
¡Desperdicias tu tiempo!
ZÚÑIGA
Aún así, regresaré.
13bis: Coro
CORO
¡Toreador, en guardia!
¡Toreador, toreador!
¡Toreador, cuidado!
Y recuerda, sí,
recuerda al torear
que unos ojos negros te miran,
¡y que el amor te espera, toreador!
(Todos se retiran menos Mercedes,
Carmen, Frasquita y Lillas Pastia.)
Escena Tercera
FRASQUITA
(a Pastia)
¿Por qué estabas tan ansioso
de que se fueran?
LILLAS PASTIA
Dancaïre y Remendado
acaban de llegar...
Tienen algo que decirles
acerca de sus negocios...
¡Miren, ahí están!
(Dancaire y Remendado entran.
Pastia cierra las puertas, ventanas...)
FRASQUITA
¿Y bien?... ¿Qué noticias hay?
DANCAIRE
No son malas noticias.
Estuvimos en Gibraltar...
Tenemos una carga de mercaderías...
Pero, ¡os necesitamos!
MERCEDES
(riendo)
¿Para cargar el contrabando?
REMENDADO
(con sorna)
¡Oh, no!...
Que las damas carguen con los fardos
¡eso no sería educado!....
DANCAIRE
(amenazante)
¡Remendado, cállate!
REMENDADO
Sí, jefe.
FRASQUITA
¿Y bien?
¿Para qué nos necesitáis?
DANCAIRE
Para otra cosa...
14: Quinteto
DANCAIRE
¡Tenemos en mente un asunto!
FRASQUITA
Decidnos, ¿es bueno?
MERCEDES
Decidnos, ¿es bueno?
DANCAIRE
Es fabuloso, querida,
pero necesitamos de ustedes.
REMENDADO
Sí, las necesitamos.
CARMEN, FRASQUITA, MERCEDES
¿De nosotras?
¿Qué es lo que necesitan?
DANCAIRE, REMENDADO
¡Sí, las necesitamos a ustedes!
Pues confesamos humildemente
y con gran respeto que
cuando el triunfo peligra,
trampeando o robando,
siempre es bueno
poder contar con mujeres,
pues sin ellas, mis bellas,
¡nada podría salir bien!
CARMEN, FRASQUITA, MERCEDES
¿Qué sin nosotras
nada puede salir bien?
DANCAIRE, REMENDADO
¿No lo creéis así?
CARMEN, FRASQUITA, MERCEDES
Sí, así lo creemos, es verdad.
TODOS
Cuando el triunfo peligra,
trampeando o robando,
siempre es bueno
contar con mujeres,
pues sin ellas, mis bellas,
¡nada podría salir bien!
DANCAIRE
Entonces ¿cuándo partimos?
MERCEDES
Cuando quieras.
FRASQUITA
Cuando quieras.
DANCAIRE
Bien...¡de inmediato!
CARMEN
¡Ah! Permítanme,
(a Mercedes y Frasquita)
¡Si quieren marchar... marchaos!
No contéis conmigo,
¡yo no voy!
DANCAIRE, REMENDADO
Carmen, amor mío, vendrás,
no tienes el suficiente coraje
para dejarnos solos, en la estacada.
CARMEN
¡Yo no voy!
FRASQUITA, MERCEDES
¡Ah, querida Carmen, tú vendrás!
DANCAIRE
Pero al menos,
nos dirás la razón, Carmen,
FRASQUITA, REMENDADO
MERCEDES y DANCAIRE
¡La razón!
CARMEN
Ciertamente les diré...
DANCAIRE, REMENDADO
MERCEDES, FRASQUITA
¡Vamos!
CARMEN
La razón es que en este momento...
DANCAIRE, REMENDADO
¿Y bien?
FRASQUITA, MERCEDES
¿Y bien?
CARMEN
... ¡estoy enamorada!
DANCAIRE, REMENDADO
(estupefactos)
¿Qué has dicho?
FRASQUITA, MERCEDES
¡Dijo que esta enamorada!
DANCAIRE, REMENDADO
FRASQUITA, MERCEDES
¡Enamorada!
CARMEN
Sí, ¡enamorada!
DANCAIRE
¡Vamos, Carmen, habla en serio!
CARMEN
¡Locamente enamorada!
DANCAIRE, REMENDADO
(irónicos)
Por supuesto que nos sorprendes,
pero no es la primera vez
que confundes, querida,
el deber...
con el amor.
CARMEN
(con franqueza)
Amigos míos, me complacería
ir con vosotros esta noche,
pero ahora, si no os importa,
antes del deber...
vendrá el amor.
¡Esta noche vencerá
el amor al deber!
DANCAIRE
¿Es tu última palabra?
CARMEN
¡Totalmente!
REMENDADO
¡Debes ceder!
FRASQUITA, MERCEDES
DANCAIRE y REMENDADO
¡Debes venir, debes venir!
Para nuestro trabajo,
eres esencial, y nosotros mismos...
CARMEN
En cuanto a eso, estoy de acuerdo:
TODOS
Cuando el triunfo peligra,
trampeando o robando,
siempre es bueno
contar con mujeres,
y sin ellas, mis bellas,
¡nada podría salir bien!
DANCAIRE
¡Terminemos con esto:
tu vendrás,... yo soy el jefe!
¡Oh, enamorada!
¡Vamos Carmen, esa no es una razón!
REMENDADO
¡Yo aún enamorado, soy muy útil!
DANCAIRE
¡Remendado!
REMENDADO
¡Sí, jefe!
FRASQUITA
Nunca te había visto antes así:
¿a quién esperas?...
CARMEN
A un pobre diablo,
a un soldado que me hizo un favor.
MERCEDES
¿El soldado que estuvo en prisión?
CARMEN
Sí...
DANCAIRE
Apuesto a que tu soldado no vendrá.
CARMEN
No apuestes, porque perderás.
(se oye a lo lejos
la voz de don José)
Escena Cuarta
15: Canción
DON JOSÉ
(desde lejos)
¡Alto!
¿Quién va?
¡Dragón de Alcalá!
¿Adonde vas,
dragón de Alcalá?
Voy a hacer
morder el polvo
a mi adversario.
Si es así,
amigo mío, pase.
Asunto de honor,
asunto del corazón,
es todo lo que cuenta
para nosotros,
¡Dragones de Alcalá!
(Carmen, Dancaïre, Remendado,
Frasquita y Mercedes ven venir a
don José)
MERCEDES
Es un dragón.
FRASQUITA
¡Un hermoso dragón!
DANCAIRE
(a Carmen)
Tengo una idea: deberás de conseguir
que tu dragón se una a nosotros.
CARMEN
¡Ah! Si pudiera...
¡pero es demasiado tonto!
DANCAIRE
¿Por qué lo amas entonces?
CARMEN
Porque es atractivo...
¡y me gusta!.
(a una señal de Dancaire,
salen todos menos Carmen)
Canción
DON JOSÉ
(acercándose)
¡Alto!
¿Quién va?
¡Dragón de Alcalá!
¿Adonde vas,
dragón de Alcalá?
Fiel y exacto,
voy a donde me llama
el amor de mi amada.
Si es así,
amigo mío, pase.
Asunto de honor,
asunto del corazón,
es todo lo que cuenta
para nosotros,
¡Dragones de Alcalá!
(don José, entra)
Escena Quinta
CARMEN
¡Al fin... llegaste...!
DON JOSÉ
Han pasado solo dos horas
desde que salí de la prisión.
CARMEN
¿Estás diciendo
que has ido a prisión
solo por mis bellos ojos...?
DON JOSÉ
No...
CARMEN
¿O es que quizás me amas?
DON JOSÉ
Porque te adoro.
CARMEN
(tomando las manos de José)
Pagaré mi deuda... Es nuestra ley,
para nosotras, las gitanas...
DON JOSÉ
¡Carmen!
CARMEN
Tu teniente estuvo aquí hace una hora,
acompañado de otros oficiales...
bailamos para ellos...
DON JOSÉ
¿Bailaste?
CARMEN
Si... ¿no estarás celoso?...
DON JOSÉ
Sí... lo estoy
CARMEN
Bueno, si quieres,
bailaré ahora para ti,
para ti solamente...
16: Dúo
CARMEN
(con solemnidad cómica)
Danzaré en vuestro honor,
y así verá, señor,
¡como sé acompañarme
a mi misma en la danza!
Siéntese, don José,
¡voy a comenzar!
(haciendo sentar a don José)
La, la, la, la...
(Comienza a bailar, haciendo sonar
las castañuelas. Don José la mira
con éxtasis. Se oye el sonar de una
corneta lejana que toca retreta)
DON JOSÉ
Un momento, Carmen,
aguarda un momento, oye...
CARMEN
(asombrada)
¿Y puedo saber por qué?
DON JOSÉ
Creo que son... ¡Sí!
Son las trompetas que llaman
a retreta
(el sonido se aproxima)
¿No las oyes?
CARMEN
(con entusiasmo)
¡Bravo! Por bien que yo lo haga,
resulta aburrido
bailar sin orquesta...
¡Viva la música
que viene del cielo!
La la la la...
(Ella baila y toca las castañuelas.
Don José se sienta y sigue mirando a
Carmen. Las trompetas se oyen pasar
por delante de la taberna y se alejan,
haciendo que don José interrumpa su
contemplación, obligando a Carmen
a detenerse.)
DON JOSÉ
No comprendes, Carmen...
¡es la retreta!
¡Debo ir al cuartel a pasar lista!
CARMEN
(estupefacta)
¡Al cuartel!...
¡Para cuando pasen lista!
¡Ah, he sido realmente tonta!
Me he esforzado
y he gastado mi dinero
para entretener al señor:
¡Canté! ¡Bailé!
Creí, Dios perdóname,
¡me enamoraría de él!
¡Ta ra ta... la trompeta suena!
¡Ta ra ta... se va,...
se ha ido!
¡Vete, pues, canario!
¡Toma! Recoge tu saco,
tu sable y tu cartuchera,
y vete, mi niño,
¡corre al cuartel!
DON JOSÉ
(con tristeza)
Haces mal, Carmen,
en burlarte de mí.
¡Sufro al tener que partir...
pues ninguna mujer,
jamás una mujer antes de ti,
atormentó mi alma
tan profundamente!
CARMEN
¡Él sufre al partir,
porque ninguna mujer,
jamás una mujer, jamás,
antes de mí,
atormento su alma
tan profundamente!
Ta ra ta ta... ¡Dios mío!
¡Es la retreta!
Ta ra ta ta... ¡Llegaré tarde!
¡Pierde la cabeza, corre!
¡Así es su amor!
DON JOSÉ
¿Así que no crees que te amo?
CARMEN
¡No!
DON JOSÉ
¡Entonces: me escucharás!
CARMEN
¡No escucharé nada!
DON JOSÉ
¡Me escucharás!
CARMEN
¡Te están esperando!
¡No, no, no!
(José, toma a Carmen con su mano
izquierda, y con la derecha saca de
adentro de su camisa, la flor que
Carmen le arrojo en el primer acto,
y se la muestra.)
DON JOSÉ
La flor que me tiraste
en la prisión, aún marchita,
conmigo estuvo,
esta flor mantenía su dulce perfume.
Y por muchas horas,
sobre mis ojos,
con los párpados cerrados,
de ese perfume me embriagué
¡y en la oscuridad tu rostro veía!
Y me encontré maldiciéndote,
odiándote, y diciendo para mí:
¿Por qué el destino quiso
que te cruzaras en mi camino?
Luego me acusé de blasfemia
y no sentía en mí
más que un deseo, una sola esperanza:
¡Verte otra vez, Carmen!
¡Sí, verte otra vez!
Solo bastaba que aparecieras,
que sólo me miraras y
de mi ser entero
tomaras posesión.
Oh, mi Carmen:
¡soy tuyo!
¡Carmen, te amo!
CARMEN
¡No, tú no me amas!
DON JOSÉ
¿Qué dices?
CARMEN
¡No, tu no me amas!
No, pues si me amaras,
me seguirás lejos de aquí!
DON JOSÉ
¡Carmen!
CARMEN
¡Sí! ¡Lejos, lejos en la montaña!
¡Allí, allí me seguirías!
Sobre tu caballo me subirías
y como un valiente héroe,
por la campiña,
¡en la grupa me llevarías!
¡Lejos, lejos en la montaña!...
DON JOSÉ
(turbado)
¡Carmen!
CARMEN
Lejos, lejos me seguirías
¡si me amaras, me seguirías!
¡De nadie dependerías,
a ningún oficial
deberías obedecer
y ninguna retreta sonaría
para avisar al enamorado
que es hora de partir.
El cielo abierto, la vida errante,
por país, el universo,
¡y por ley... tu voluntad!
Y sobre todo
el deleite más embriagador de todos:
¡la libertad, la libertad!
DON JOSÉ
¡Dios mío, Carmen, cálmate!
CARMEN
¡Lejos, lejos en la montaña!
DON JOSÉ
(a punto de ceder)
¡Ah, Carmen!
CARMEN
Allí, allí, si me amaras.
DON JOSÉ
¡Cállate!
CARMEN
¡Allí, allí me seguirías!
¡Sobre tu caballo me subirías!
DON JOSÉ
¡Ay, Carmen, piedad!
¡Oh, Dios mío!
CARMEN
Y como un valiente
a través de la campiña,
¡Sí, me llevarías si me amaras!
DON JOSÉ
(librándose bruscamente
del abrazo de Carmen)
¡No! ¡No quiero escucharte más!
¡Dejar mi bandera... desertar!
¡Sería una vergüenza...
una infamia!
¡No, no lo haré!
CARMEN
(con dureza)
¡Entonces, vete!
DON JOSÉ
(suplicante)
¡Carmen, te lo ruego!
CARMEN
¡No, ya no te amo! ¡Vete, te odio!
DON JOSÉ
¡Escucha, Carmen!
CARMEN
¡Adiós, adiós para siempre!
DON JOSÉ
(con dolor)
Bien, entonces... ¡adiós para siempre!
CARMEN
¡Vete!
DON JOSÉ
¡Carmen, adiós para siempre!
CARMEN
¡Adiós!
(Don José corre hacia la puerta.
De repente, llaman a la puerta y
se detiene. Silencio. Otro golpe)
Escena Sexta
17: Final
ZÚÑIGA
(desee fuera)
¡Hola, Carmen, hola, hola!
DON JOSÉ
¿Quién llama? ¿quién es?
CARMEN
¡Cálmate... cálmate!
ZÚÑIGA
(entra, forzando la puerta)
¡Abro yo mismo... y entro!
(viendo a Don José, a Carmen)
¡Ah, vaya, vaya, bonita!
¡La elección no es muy acertada!
Rebajarte a tener a un soldado,
pudiendo tomar a un oficial.
(a Don José)
¡Vamos, fuera de aquí!
DON JOSÉ
(tranquilo pero con resolución)
¡No!
ZÚÑIGA
¡Oh, sí: te marcharás!
DON JOSÉ
No me iré.
ZÚÑIGA
(golpeando a don José)
¡Bribón!
DON JOSÉ
(desenvainando su espada)
¡Rayos...
... ahora realmente pelearemos!
(Zúñiga saca su espada también)
CARMEN
(interponiéndose entre ambos)
¡Al diablo con el celoso!
(gritando)
¡Ayuda, ayuda!
(Dancaïre, Remendado, Mercedes,
Frasquita, gitanos y gitanas entran
de todos lados. A un gesto de
Carmen, Dancaïre y Remendado
desarman a Zúñiga)
CARMEN
(A Zúñiga)
Bello oficial, el amor
te ha gastado
una mala pasada
¡llegaste en mal momento
y nos vemos forzados
pues no queremos ser descubiertos,
a retenerte al menos...
durante una hora!
REMENDADO, DANCAIRE
(a Zúñiga pistola en mano
y muy corteses)
Querido señor,
Debemos, si le parece bien,
irnos ahora,
¡y usted vendrá con nosotros!
CARMEN
¡Es solo un paseo!
REMENDADO, DANCAIRE
¿Estás de acuerdo?
Responde, camarada.
GITANOS
Responde, camarada.
ZÚÑIGA
Por supuesto,
(con ironía)
tanto más cuanto que
a su argumento
es difícil que alguien se resista
(cambiando de tono)
Pero... ¡tened cuidado después!
DANCAIRE
¡La guerra es la guerra!
Mientras tanto, oficial,
¡Vaya delante sin hacer alboroto!
REMENDADO, GITANOS
¡Vaya delante sin hacer alboroto!
(Zúñiga sale escoltado por gitanos)
CARMEN
(a Don José)
¿Eres uno de nosotros ahora?
DON JOSÉ
¡No tengo otra opción!
CARMEN
¡Ah, eso no es muy galante!
Pero, no importa...
ven y disfrutarás
cuando veas
¡cómo es de bella,
la vida errante!
por país, el universo...
¡Y por ley, tu voluntad!
Y sobre todo
el deleite mas embriagador:
¡la libertad, la libertad!
TODOS (excepto don José)
Síguenos a través de la campiña,
ven con nosotros a la montaña,
disfrutarás cuando veas,
allá,
como es de bella, la vida errante,
por país, el universo,
por ley, tu voluntad!
Y sobre todo,
lo más embriagador:
¡La libertad! ¡La libertad!
DON JOSÉ
(entusiasmado)
¡Ah! ¡La libertad!
TODOS
El cielo abierto, la vida errante
por país todo el universo,
¡por ley , la voluntad!
Y sobre todo,
lo más embriagador:
¡La libertad! ¡La libertad!
La vida errante, el cielo abierto,
por país todo el universo,
¡por ley , la voluntad!
Y sobre todo,
lo más embriagador:
¡La libertad! ¡La libertad!
ACTO TERCERO
Escena Primera
18: Introducción
(Gran roquedal, sitio pintoresco
y salvaje. Completa soledad. Es
de noche cerrada. En la cima del
risco un contrabandista aparece
y haciendo una señal, avanza. Acto
seguido, numerosos contrabandistas
bajan de la cima con enormes cargas
sobre sus hombros.)
CONTRABANDISTAS
¡Escucha, compañero, escucha!
¡La fortuna esta allí!
Pero, ten cuidado con el camino
un paso en falso no vayas a dar.
FRASQUITA, MERCEDES, CARMEN,
DON JOSÉ, DANCAIRE, REMENDADO
¡Nuestra profesión es buena,
pero para practicarla
hay que tener un alma fuerte!
Y el peligro, esta allí y acá,
rodeándote
¡qué importa!
¡Marchamos adelante,
indiferentes a la corriente
indiferentes a la tormenta,
indiferentes al soldado
que allí nos espera
y nos bloquea el paso!
Aún así,
indiferentes: vamos!
TODOS
¡Escucha, compañero, escucha!
¡La fortuna esta allí!
Pero, ten cuidado con el camino
¡un paso en falso no vayas a dar!
DANCAIRE
Reposemos una hora.
Iremos a ver si el camino esta libre
y si el contrabando puede pasar.
Escena Segunda
(Algunos gitanos encienden una
hoguera donde Mercedes y Frasquita
se sientan; los demás se acuestan)
DON JOSÉ
Carmen, hagamos las paces.
CARMEN
No.
DON JOSÉ
¿Entonces, ya no me amas?
CARMEN
Una cosa es cierta:
y es que te amo menos que antes,
¡quiero ser libre
y hacer lo que me plazca!
DON JOSÉ
¡Eres el diablo, Carmen!
CARMEN
Sí... ¿en qué piensas?...
DON JOSÉ
Pienso en mi madre,
que todavía sigue creyendo
que soy un hombre honesto.
CARMEN
¿Tu madre?...
Ve a verla...
DON JOSÉ
Carmen,
si vuelves a hablarme de separarnos...
CARMEN
¿Me mataras, quizás?
DON JOSÉ
¡Eres el diablo, Carmen!
CARMEN
Si...ya te lo he dicho antes.
(Carmen da la espalda a don José y se
sienta en una fogata, mientras mira
a Mercedes y Frasquita que, sentadas
en el suelo, se agachan y sacan un
mazo de cartas, lo ponen a la luz.
Don José se aleja entre el roquedal)
19: Trío
FRASQUITA, MERCEDES
¡Mezcla! ¡Corta!
¡Bien, ya está!
¡Tres cartas acá,
cuatro allá!
Y ahora, hablad, preciosas,
del porvenir, dadnos noticias.
¡Decidnos quién nos traicionará!
¡Quién nos amará!
¡Hablad, hablad!
MERCEDES
Veo a un joven
que me ama más que nadie;
FRASQUITA
Mi amante es rico y viejo
¡pero habla de matrimonio!
MERCEDES
(con orgullo)
Me siento en su caballo
y me lleva rumbo a las montañas.
FRASQUITA
En un castillo regio
me instala como ama y señora.
MERCEDES
El amor no tiene fin,
todos los días, nueva excitación.
FRASQUITA
(con alegría)
¡Tanto oro como yo quiera,
diamantes y joyas!
MERCEDES
Él mío se vuelve un jefe famoso
y cien hombres marchan tras él.
FRASQUITA
Y el mío...
¿puedo creer lo que veo?...Sí...
¡se muere!
(con alegría)
¡Quedo viuda y heredo su fortuna!
MERCEDES, FRASQUITA
¡Ah! Hablad otra vez,
hablad, preciosas,
del porvenir, dadnos buenas nuevas.
¡Dinos quien nos traicionará!
¡Dinos quien nos amará!
¡Hablad otra vez, hablad otra vez!
(Comienzan a consultar
las cartas nuevamente)
FRASQUITA
¡Fortuna!
MERCEDES
¡Amor!
CARMEN
Veamos, que me dicen a mí...
(baraja las cartas)
¡Diamantes, espadas... muerte!
¡Lo veo claro... primero, yo misma,
después él...
para ambos, la muerte!
¡En vano, para evitar
las amargas respuestas,
en vano, barajarás!
¡No servirá de nada,
las cartas son sinceras
y no dicen mentiras!
Si en el libro del destino,
tu página es venturosa,
baraja y corta sin miedo,
bajo tus dedos
las cartas se volverán alegres,
anunciando la buena fortuna.
Más si debes morir,
si palabras terribles
están escritas por el destino,
baraja veinte veces,
las cartas despiadadas repetirán:
¡Muerte!
(volviendo a barajar)
¡Otra vez... otra vez!
¡Siempre muerte!
FRASQUITA, MERCEDES