*Un bel di vedremo, Una nave da guerra, Addio, fiorito asil, Con onor muore, E soffitto...e pareti, Vogliatemi bene, un bene piccolino.
En "DESCARGAS IV" la obra.
Madama Butterfly
n 1900, Puccini estaba en el ápice de su carrera: era rico, famoso y sus servicios se cotizaban muy bien. Su última ópera, Tosca, había sido cálidamente recibida ese año, pero él no estaba satisfecho en descansar sobre sus laureles, disfrutando de éxitos anteriores. En lugar de ello, en sus cartas a su editor Ricordi, y a otros, se lo ve iniciando casi inmediatamente la búsqueda de un nuevo libreto. Estudió muchas sugerencias, entre ellas temas tan improbables como La divina comedia del Dante, y Los hilanderos de Gerhard Hauptmann, rechazándolas todas. Sus libretistas, lllica y Giacosa, no podían ofrecerle ninguna sugerencia y para colmo de males, tuvo uno de los primeros ataques de la afección a la garganta que, eventualmente, le produciría la muerte.
Cuando fue a Londres en 1900, Puccini había sido llevado al Duke of York's Theatre para ver la obra de David Belasco, Madame Butterfly. Sin poder casi comprender una sola palabra del texto, quedó, sin embargo, muy impresionado con lo que vio. No decidió inmediatamente emplear la obra como tema para su próxima ópera, pero a los pocos meses conversó con Ricordi acerca de la posibilidad de solicitar la autorización de Belasco y en el mes de noviembre lo encontramos quejándose acerca de la demora del escritor en decidirse. Finalmente, Belasco dio su conformidad y para el otoño de 1901, lllica y Giacosa se pusieron a trabajar. La preparación del libreto presentó, sorprendemente, pocos problemas y Puccini tuvo menos exigencias que de costumbre en cuanto a modificaciones y revisiones. Sin duda, esto se debió parcialmente a la larga demora que había sido aprovechada para planear el argumento con cierto detalle.
Sobrevino con todo un desastre, Puccini se fracturó una pierna y sufrió otras heridas graves en un accidente automovilístico en el mes de febrero de 1903, y el trabajo de Madame Butterfly quedó interrumpido durante casi ocho meses. No fue concluido hasta fin de año y La Scala de Milán anunció su presentación para el 17 de febrero de 1904. El Director del Teatro de la Opera, Gatti-Casazza, había reunido un destacado elenco para esa ocasión, Rossina Storchio como Butterfly, Zenatello como Pinkerton y De Luco como Sharpless, bajo la batuta de Campanini. Como bien se sabe, la noche del debut fue el fracaso del siglo, ya que durante largos períodos de la presentación, los aullidos del enfurecido público no permitían ni escucharla. Todos estos cantantes y el conductor eran de la más alta calidad, por lo que la causa del fracaso no se podía atribuir a una mala ejecución por parte de los mismos, sino por problemas intrínsecos de la propia obra. Amarga y profundamente desilusionado, Puccini retiró la ópera y se marchó al campo con ella para efectuar algunas revisiones. Puccini acometió el arreglo de la misma, quitando algunas partes secundarias y dividiendo el largo segundo acto en dos.
La nueva versión fue presentada el 29 de mayo del 1904, no en Milán, sino en el pequeño teatro de la ciudad de Brescia. Dirigida por el Maestro Arturo Toscanini, con el mismo elenco que en la representación inicial, con excepción de la soprano polaca Salomea Kruszeniski como Cio-Cio-San, su éxito fue inmediato, y de la misma magnitud que el que ha tenido en todas partes desde entonces (debido a las connotaciones negativas del personaje del teniente yanqui Pinkerton, la ópera fue suspendida en Estados Unidos durante los años de la Segunda Guerra Mundial en el enfrentamiento bélico entre Japón y América).
El origen de la obra de Belasco es un cuento del escritor norteamericano John Luther Long (quien a su vez había basado su relato en la novela Madame Chrysanthème, del escritor francés Pierre Loti): un drama de tipo ya bien cimentado, acerca de la mujer que todo lo sacrifica por amor. La obra de Belasco fue utilizada por un empresario en Londres, a fin de recaudar fondos, pues esa temporada teatral le había causado pérdidas. Finalmente, este acertó, pues la representación fue un éxito.
Puccini se dedicó a la composición de Madame Butterfly con amor y, confiando en que se trataría de su mejor ópera, predijo su éxito inmediato.
En realidad, independientemente de los artificios técnicos introducidos para imprimirle a la música un sentido exótico u oriental, representa un marcado progreso sobre su predecesora, Tosca. Estos artificios exóticos, o más bien la relación con la música japonesa de cualquier estilo que ellos puedan tener, han sido tema de discusión. Deseoso de crear el ambiente adecuado, Puccini mandó pedir grabaciones de música japonesa; el problema radica en el empleo que de ellos hizo. En Madame Butterfly, Mosco Carner ha identificado cuatro melodías japonesas auténticas, reconociblemente incorporadas a la ópera. También se han empleado varios artificios armónicos de definido corte exótico.
La música creada por Giacomo Puccini para Madama Butterfly es de una belleza inconmensurable, y refleja en cada acorde la sensibilidad, el amor, la alegría, así como el patetismo que invade a la joven Butterfly.
Resumen argumental
Primer acto
El telón se levanta sobre una casa japonesa ubicada sobre la bahía de Nagasaki. Goro, el casamentero, sale de la casa acompañado por el teniente Pinkerton de la Marina de los EE.UU. Este último ha contraído un "enlace japonés" con Butterfly (Cio-Cio-San) y se le muestran las virtudes de su nuevo hogar. Goro llama a los sirvientes para que rindan homenaje al nuevo amo; entre éstos se encuentra Suzuki, la fiel criada de Butterfly. Llega Sharpless, el Cónsul estadounidense en Nagasaki. Mientras se preparan bebidas, Pinkerton le informa que ha adquirido la casa por novecientos noventa y nueve años, y luego procede a exponer su descuidada filosofía personal. Sharpless lo critica pero Pinkerton le interrumpe proponiendo un brindis a América, a los sones del himno nacional. Luego envía a Goro en busca de la novia y cuando ambos hombres quedan solos, Sharpless discute con Pinkerton en relación al casamiento que se le propone. El otro responde que ha quedado hechizado por Butterfly (Amore o grillo), y aunque el hombre de más edad le advierte que puede destrozarle el corazón, el impulsivo Pinkerton desoye su bien intencionado consejo.
Vuelve Goro para informar que la novia se halla en camino. Al poco tiempo se oye su voz en la distancia, elevándose por sobre un coro femenino (Ancora un passo). Finalmente llegan Butterfly y sus amigas. Al ver a Pinkerton, todas se arrodillan ante él cuando ella así lo ordena, en señal de homenaje. Sharpless le pregunta de dónde es y le informa que es oriunda de Nagasaki. Tiempo atrás, su familia fue muy rica, pero ahora son pobres, y ella ha debido convertirse en geisha.
El cónsul aprende que el padre de Cio-Cio-San ha muerto, y cuando averigua su edad ella le contesta que es vieja -exactamente quince años-. Llegan más visitantes, incluyendo al Comisionado Imperial, un funcionario del Registro Civil, y los parientes de Butterfly. Impaciente por concluir la ceremonia, Pinkerton le dice a Goro que apresure el procedimiento.
Hay gran animación; las mujeres comentan un tanto desfavorablemente la apariencia de Pinkerton; los parientes, evidentemente celosos de la buena fortuna de Butterfly, hacen comentarios rencorosos acerca de ella. La ruidosa reunión es demasiado para Goro, quien pide silencio. Pinkerton, hechizado por el encanto de Butterfly, apenas si presta atención a Sharpless cuando le insta al joven para que siga su consejo, y sólo puede cantar loas a su belleza.
Extrayendo una cantidad de atesoradas posesiones de entre sus mangas, Butterfly se las muestra a Pinkerton. Cuando a él parece no agradarle un pote de carmín, ella lo arroja a un lado, infantil en su ansiedad por complacerle. El aspecto de un estuche alargado y estrecho despierta su curiosidad, pero Butterfly vacila en dejarle ver su interior.
Goro le susurra en el oído que le fue enviado al padre de ella por el Mikado, con una invitación a que cometa hara-kiri, cosa que aquel hizo. Mostrándole a Pinkerton sus "ottoke" -muñecas que representan las almas de sus antepasados- Butterfly explica que, sin el conocimiento de su tío Bonzo y del resto de su parentela, ha concurrido a la misión donde ha adoptado la religión de su futuro esposo.
Habiendo preparado todo para la ceremonia, Goro ordena silencio y el Comisionado da lectura al contrato de bodas. Los novios firman y el casamentero anuncia que la ceremonia ha concluido. Las amistades de Butterfly ofrecen sus felicitaciones y Pinkerton efectúa un brindis, esperando que los invitados se retiren pronto. Los festejos son interrumpidos por el grito de "¡Cio-Cio-San!", en la distancia. Es la voz de Bonzo, y cuando éste aparece, los aterrorizados amigos y parientes de Butterfly ruegan a ésta que responda. Bonzo grita que sabe porqué ella ha ido a la misión, y descarga sobre su cabeza la maldición de los dioses del Japón. El enfurecido Pinkerton le ordena retirarse y Bonzo le retribuye ordenando a los amigos y parientes a que renuncien a Butterfly y que partan. Al oír esto, Pinkerton le manda alejarse duramente. Todos salen, dejando a Butterfly bañada en lágrimas a medida que las voces de sus amigas y parientes se desvanecen en la distancia. Pinkerton toma en sus brazos a la niña, susurrándole consuelo, mientras que desde la casa, puede escucharse a Suzuki murmurando sus oraciones.
Rompiendo el prolongado dúo de amor que cierra este acto, Pinkerton conduce a Butterfly a la casa (Viene la sera). Aparecen los sirvientes que descorren las paredes. Butterfly se retira con Suzuki, Pinkerton queda deslumbrado por su belleza (Bimba dagli occhi) y ella le dice que es como la diosa de la luna, quien desciende de noche, tomando todos los corazones y llevándoselos a los reinos de las alturas. Pinkerton le recuerda que ella no le ha dicho aún que lo ama. Butterfly le responde que para ella, él es la luz de los cielos; desde el primer momento en que lo vió gustó de él y ahora sólo puede repetir que es profundamente feliz.
Rogándole que la ame un poco (Vogliatemi bene), Butterfly dice a Pinkerton: "Somos gente acostumbrada a cosas pequeñas, humildes, tranquilas..."
El le responde, besando sus manos, "Butterfly". Al oír su nombre, ella recuerda que en el país de Pinkerton, es costumbre prender una mariposa a una tablilla con un alfiler. El contesta que es porque los hombres quieren asegurarse que una criatura tan hermosa no huirá volando. Al igual que ellos, él la ha capturado y la apretará contra sí, temblando, porque ella le pertenece. La música se hace más y más ardiente hasta que las dos voces, creciendo en apasionada culminación, se unen en un glorioso desborde de sonido. A medida que concluye el dúo, ambos penetran en la casa, alejándose lentamente la orquesta mientras cae el telón.
Segundo acto
El interior de la casa de Butterfly. Han pasado tres años y Suzuki está rezando a sus dioses, rogando que se permita a Butterfly no llorar más. Luego Butterfly pregunta a su criada cuánto tiempo transcurrirá antes de que se les acabe el dinero. Suzuki toma un puñado de monedas de un cajón y observa que a menos que Pinkerton regrese pronto, se encontrarán en serias dificultades. Butterfly asegura a Suzuki que Pinkerton volverá. "¿Por qué pidió al Cónsul que atendiera al alquiler? ¿Por qué colocó cerraduras en la casa si no pensaba volver?", pregunta. Su fe en él es tan absoluta que no puede imaginar otra cosa. Suzuki sigue sin convencerse, observando que nunca se ha visto que un marido extranjero regrese al hogar. Butterfly se vuelve furiosamente a su criada. Cambiando de tono, pasa a relatarle como su marido se despidió tiernamente de ella antes de partir, prometiendo volver cuando el petirrojo haga su nido. El escepticismo de Suzuki se mantiene y Butterfly le hace repetir las palabras "El volverá". Esto es demasiado para Suzuki quien rompe en llanto.
Butterfly le reprocha su falta de fe y en su famosa Un bel di, vedremo relata a su criada como un hermoso día verán una columna de humo en el horizonte del mar. Luego aparecerá un buque, tronando un saludo al entrar en lo bahía. Butterfly no saldrá corriendo al encuentro de Pinkerton, sino que lo esperará en la colina hasta que éste aparezca, subiendo. Cuando llegue a la cima llamará "Butterfly" y ella, en parte como broma y en parte por no morir de felicidad, se ocultará de su vista. El, preocupado por su silencio la llamará como solía hacerlo "Mi pequeña esposa, mi flor de dulce aroma". Con su inquebrantable fe, Butterfly promete a Suzuki que todo esto sucederá.
Aparecen Goro y Sharpless. Sharpless entra mientras Goro sale al jardín.
Butterfly recibe al Cónsul con gran alegría, invitándolo a sentarse. Tomando una carta de su bolsillo, él le dice que ha sabido de su marido, Pinkerton. Butterfly se siente sobrecogida por esta noticia y pregunta al asombrado Sharpless cuándo hacen sus nidos en América los petirrojos.
Ella le explica que Pinkerton ha prometido volver cuando ello suceda. Goro, quien ha estado espiando, ríe al escucharla. Sharpless confiesa que sus conocimientos en ornitología son escasos y Butterfly prosigue con la conversación informándole que Goro ha estado molestándola durante algún tiempo insistiéndole para que tome un nuevo marido. Goro interrumpe con la información de que el acaudalado príncipe Yamadori desea convertir a Butterfly en su esposa. En ese momento, éste se acerca con sus sirvientes. Cuando entra, Butterfly le hace objeto de una burla. Goro, perdiendo la paciencia, le dice que se está engañando a sí misma si cree que aún está casada. La enamorada le replica que el abrir la puerta y echar a la esposa se denomina divorcio en el Japón, pero que en América esto no puede hacerse, y que ella ahora es americana. Cuando dirige su atención a otra cosa, Goro logra susurrarle a Sharpless que el barco de Pinkerton está a la vista y el Cónsul revela que Pinkerton no quiere mostrarse y por lo tanto él, Sharpless, ha venido a comunicarle la noticia a Butterfly.
Rechazada su oferta de matrimonio, Yamadori se despide tristemente de Butterfly y se retira acompañado por Goro y sus sirvientes. Cuando queda solo con Butterfly, Sharpless comienza a leer la carta de Pinkerton (Amico, cercherere). Las reiteradas interrupciones de su esposa, y su incapacidad para comprender el significado de las insinuaciones de Pinkerton, obligan a Sharpless a ceder en su tentativa. En lugar de ello, pregunta seriamente a Butterfly qué haría si Pinkerton no regresase jamás. Anonadada, Butterfly responde que podría volver a su trabajo anterior, o mejor aún, morirse. Sharpless le ruega que acepte al acaudalado Yamadori. Ofendida de que él también dude de Pinkerton, Butterfly pide a Suzuki que conduzca a Sharpless a la puerta, pero lamentando su dureza inmediatamente después, le ruega que olvide lo que acaba de decirle y, corriendo a la otra habitación, vuelve con un niño en brazos.
El Cónsul le pregunta si el niño es de Pinkerton y si el padre sabe de su existencia. Butterfly le responde que el niño nació después de la partida de Pinkerton. Dirigiéndose al pequeño quiere saber si comprende lo que Sharpless ha tenido la osadía de sugerir.
En un aria lírica (Che tua madre dovrá) dice que él parece esperar que ella lo tome en brazos y recorra la ciudad con sol o con lluvia, ganando su sustento cantando y bailando. Sharpless siente una enorme compasión y ruega a Butterfly que lo perdone.
Cuando ha partido, entra Suzuki y toma a Goro de una oreja. Lo ha sorprendido diseminando el rumor de que nadie sabe quien es el padre del hijo de Butterfly. Impetuosamente Butterfly toma una daga que cuelga de la pared y se arroja sobre Goro, quien emite un alarido. Ello lo echa, y volviéndose al niño, se dirige a él tiernamente, diciéndole que su padre regresará pronto para llevarse a ambos. Se oye el tronar distante de un cañón y Suzuki exclama que proviene de la bahía.
Loca de alegría y de entusiasmo, Butterfly toma un telescopio y corre a la terraza. Lee en voz alta el nombre de un buque que tiene a la vista, Abraham Lincoln. Llena de júbilo se vuelve a Suzuki y le reprocha sus dudas. Pinkerton ha retornado al fin; en el mismo momento en que todos le decían que llorara, su amor y su fe han triunfado. Comienza entonces un encantador dúo en que Butterfly dice a suzuki que agite las ramas del cerezo y la cubra de flores (Scuoti quella fronda). Feliz, luego de tantos meses de tristeza, Butterfly se pregunta cuánto tiempo tendrá que esperar antes de la llegada de Pinkerton. Dice a su criada que recoja todas las flores, durazno, violetas, jazmines, todas. Ambas cantan alegremente mientras las desparraman por la habitación.
Cuando han concluido, Butterfly contempla su cansado rostro en el espejo y pide a Suzuki que la arregle. Agrega que también debe retocar un poco las mejillas del niño, para que la vigilia que van a pasar no lo haga parecer pálido. Butterfly, entonces, viste su traje de bodas. Perfora tres agujeros en un panel (Nello shosi) uno para ella, uno más bajo para Suzuki y uno aún más bajo para el niño. Los tres se ponen a mirar hacia la creciente oscuridad, esperando la llegada de Pinkerton, mientras el sonido de voces susurrantes acentúa el patetismo de la escena. A medida que progresa la noche, el niño se duerme. Tras él Suzuki. Queda únicamente Butterfly, de pie, inmóvil, esperando, observando.
Tercer acto
Un interludio precede al tercer acto, y cuando termina, la vigilia de Butterfly se acerca a su conclusión. Se oyen voces de marineros en la distancia, mientras el puerto cobra vida y la luz del día penetra en la habitación.
Suzuki y el niño siguen durmiendo. Tras despertar a la criada, Butterfly toma dulcemente a la criatura en sus brazos. Suzuki dice a su ama que vaya a descansar, prometiendo avisarle cuando llegue Pinkerton. Butterfly acaba de salir cuando se oye un llamado y, corriendo el panel, Suzuki ve a Sharpless y Pinkerton afuera. Deja escapar un grito, mientras ambos hombres entran. Informándoles que Butterfly, cansada luego de su larga vigilia, ha ido a descansar un rato, les dice con qué ansiedad ha esperado su ama el día del regreso de Pinkerton.
Oyendo un ruido en el jardín, mira hacia afuera y queda sorprendida al ver una mujer extraña. Suzuki se entera, horrorizada, que ésta es la esposa de Pinkerton. Sharpless informa a la criada que han llegado temprano con el fin de obtener su ayuda para darle la noticia a Butterfly. Aunque lamentan lo acontecido por su ama, el primer pensamiento debe ser para el niño. Sigue un trío en que Pinkerton comenta los recuerdos que en él despierta la habitación -recuerdos de su boda con Butterfly- mientras Sharpless ruega a Suzuki que persuada a su ama para que haga entrega de la criatura. La criada llora su desdicha ante los hechos que acaba de conocer.
Pinkerton, incapaz de encarar de frente la situación, decide retirarse. Sharpless no puede evitar recordarle el consejo que le dio y que él tan desaprensivamente desatendió. La única respuesta del otro es decirle un triste adiós al escenario de su pasada felicidad (Addio, fiorito asil), partiendo apresuradamente cuando Suzuki, quien ha salido en busca de Kate, vuelve del jardín con esta última. La criada promete aconsejar a Butterfly para que confíe en Kate, estipulando que debe dejársela a solas con su ama. Antes de que puedan proseguir con su conversación, se oye la voz de Butterfly llamando "Suzuki, Suzuki". La criada trata, sin lograrlo, de evitar que su ama entre en la habitación. Al ver a Sharpless, ella le pregunta ansiosamente acerca del paradero de Pinkerton. Observando a Kate, quien en el ínterin ha regresado al jardín, su alarma crece. Sharpless y Suzuki permanecen silenciosos mientras Butterfly pregunta "¿Quién es esa dama?". Cuando el primero le informa que Kate es la causante inocente de su desdicha, ella comprende que la mujer que le produce tanto temor es la esposa de Pinkerton. Entra Kate, y Butterfly acepta entregar a su hijo diciendo que Pinkerton debe venir sólo, dentro de media hora, a reclamarlo.
Luego que se han retirado Kate y Sharpless, Butterfly ordena a Suzuki que cierre la entrada a la luz del sol que ilumina la habitación. Una vez que lo ha hecho, le dice a la criada que vaya a cuidar al niño en sus juegos. Suzuki rehúsa partir, pero Butterfly se lo ordena. Butterfly toma entonces, la daga de su padre, leyendo en voz alta la inscripción grabada en el mismo "Muere con honor quien no puede vivir con honor". Cuando llega la daga a su garganta, se abre la puerta y se ve el brazo de Suzuki, empujando el niño hacia su madre. Butterfly deja caer el arma y toma al niño, abrazándolo apasionadamente. En una ferviente invocación (¿Tu? ¿Tu? piccolo iddio) le dice que jamás debe saber que su madre murió por su bien. Diciéndole adiós, le da una bandera americana y una muñeca para que juegue. Tomando la daga, va detrás de un biombo de donde se oye el ruido del mismo, cayendo al suelo. El velo blanco que colgaba del biombo es arrancado y Butterfly sale tambaleante apretando su garganta con el mismo. Caminando penosamente hacia el niño, cae a su lado, agonizante. Se oye la voz de Pinkerton llamando "Butterfly" desde afuera y un momento después, él y Sharpless, entran en la habitación.
Pinkerton se deja caer de rodillas junto a la agonizante Butterfly, mientras Sharpless toma al niño en sus brazos.
Texto en español e italiano.
Personajes
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BUTTERFLY (Cio-Cio-San) SUZUKI B.F. PINKERTON KATE SHARPLESS GORO YAMADORI BONZO COMISIONADO YAKUSIDÉ MADRE |
Joven Gheisa Japonesa Criada de Batterfly Teniente de la Marina de los EE.UU. Esposa de Pinkerton Cónsul de los EE.UU. en Nagasaki Casamentero Pretendiente de Butterfly Tío de Butterfly Delegado Imperial Tío de Butterfly Madre de Butterfly |
Soprano Mezzosoprano Tenor Mezzosoprano Barítono Tenor Barítono Bajo Barítono Bajo Mezzosoprano |
La acción se desarrolla en Nagasaki, Japón, a finales del siglo XIX
ACTO PRIMERO
(Una colina en las afueras de
Nagasaki. Una casa con terraza y
jardín, desde la que se ven la bahía,
el puerto y la ciudad de Nagasaki)
(Se levanta el telón)
(Habitación al fondo de la casa.
Goro enseñando a Pinkerton la
casa con muchas reverencias Con
gran pomposidad explica los
detalles de la pequeña casa. Goro
corre una pared en el fondo, y
explica la finalidad a Pinkerton.)
PINKERTON
(Sorprendido a Goro)
...Y techo... y paredes....
GORO
(muy satisfecho)
Van y vienen a voluntad,
mostrando distintos aspectos
ambientes diferentes
de la misma habitación.
PINKERTON
(Mirando a su alrededor)
Y el nido nupcial, ¿dónde está?
GORO
(Señalando dos habitaciones)
Aquí, o allá..., según...
PINKERTON
¡También tiene doble fondo!
¿Y la sala?
GORO
(Señalando la terraza)
¡Ahí la tiene!
PINKERTON
(Asombrado)
¿Al aire libre?...
(Goro desliza un panel
hacia la terraza)
GORO
(enseñando el cierre de la pared)
Se corre un panel...
PINKERTON
(mientras Goro desliza los paneles)
¡Comprendo, comprendo! Otro...
GORO
¡.....se desliza!
PINKERTON
Esta casita... es tan delicada....
GORO
(protestando)
...es sólida como una torre.
desde el suelo al techo.
(Invita a Pinkerton a bajar al
jardín)
PINKERTON
Pero con un estornudo caería.
(Goro da tres palmadas. Y entran
dos hombres y una mujer que se
inclinan ante Pinkerton)
GORO
(Con voz un poco nasal, señalando)
Ésta será la camarera de su esposa,
(Melindroso)
la sirvienta predilecta.
El cocinero... el criado...
Están confusos por el gran honor.
PINKERTON
(Impaciente)
¿Sus nombres?
GORO
(señalando a Suzuki)
La señorita: Nube Ligera.
(señalando a un sirviente)
Rayo de Sol Naciente.
(señalando al otro sirviente)
Exhala Aromas.
SUZUKI
(permaneciendo de rodillas pero
con la cabeza levantada)
¿Sonríe vuestra Honorable Persona?
La risa es fruto y es flor.
Dijo el sabio Ocunama:
La sonrisa funde la trama de las penas.
(Desciende al jardín, siguiendo a
Pinkerton que se aleja sonriendo)
Le abre la concha a la perla,
y al hombre la entrada del paraíso.
Perfume de los dioses...
Fuente de la vida...
Dijo el sabio Ocunama:
La sonrisa funde la trama de las penas.
(Goro, dándose cuenta de que
Pinkerton empieza a aburrirse de
la locuacidad de Suzuki, da unas
palmadas, y los tres sirvientes se
retiran rápidamente hacia la casa)
PINKERTON
En cuanto a cháchara
ésta me parece cosmopolita.
(a Goro que se va hacia el
fondo a observar)
¿Qué miras?
GORO
Si llega la esposa.
PINKERTON
¿Está todo a punto?
GORO
Todo.
PINKERTON
¡Eres la joya de los casamenteros!
(Goro hace una gran inclinación)
GORO
Aquí vendrán:
el oficial del registro, los
parientes,
vuestro cónsul y la novia.
Se firmará el acta
y el matrimonio será un hecho.
PINKERTON
¿Y son muchos los parientes?
GORO
La suegra, la abuela, el tío bonzo,
que no nos honrará con su presencia,
y los primos y primas...
Pongamos que entre ascendientes...
y colaterales haya dos docenas.
En cuanto a la descendencia....
de eso ya se ocuparan suficientemente
(Con obsequiosa malicia)
Vuestra Gracia y la bella Butterfly...
PINKERTON
¡Eres la joya de los casamenteros!
(Goro se inclina profundamente.)
SHARPLESS
(fuera de escena, un poco lejos)
¡Venga a sudar y subir!
¡Resoplar y tropezar!
GORO
(Que ha acudido al fondo, anuncia
a Pinkerton)
Ya llega el cónsul.
(Se inclina ante el cónsul)
SHARPLESS
(entra jadeante)
¡Ah! ¡Esos pedruscos
me han agotado!
PINKERTON
(se apresura a saludar al cónsul
y a estrecharle las manos)
¡Bienvenido!
GORO
(Al Cónsul)
¡Bienvenido!
SHARPLESS
¡Uf!
PINKERTON
¡Rápido, Goro tráele algún refresco!
(Goro corre a la casa.)
SHARPLESS
(Jadeando y mirando alrededor)
Está muy alto.
PINKERTON
(Mostrando el panorama)
¡Pero es hermoso!
SHARPLESS
(Mirando abajo, a la ciudad
y al mar)
Nagasaki, el mar, el puerto...
PINKERTON
(Señalando a la casa)
Y una casita que ni hecha a propósito
(Goro sale de la casa seguido por
dos sirvientes llevando vasos y
botellas que dejan en la terraza.
Ellos entran en la casa mientras
Goro prepara las bebidas)
SHARPLESS
¿Es suya?
PINKERTON
La compré por
novecientos noventa y nueve años
con facultad cada mes,
de rescindir el contrato.
En este país son así de elásticos,
en cuanto a casas y contratos.
SHARPLESS
Y el hombre experto se aprovecha.
PINKERTON
Cierto.
(Pinkerton y Sharpless se sientan
en la terraza donde Goro está
preparando las bebidas.)
(A Sharpless con franqueza)
En cualquier lugar del mundo,
el yanqui vagabundo
disfruta y especula
despreciando riesgos.
Echa el ancla al azar...
(Se adelanta para ofrecer
una bebida a Sharpless.)
¿Ponche de leche o whisky?
SHARPLESS
Whisky.
PINKERTON
(continuando)
Echa el ancla al azar
hasta que una ráfaga le destroza
la nave, los aparejos, la arboladura...
La vida no le satisface si no se apropia
de las flores de cada lugar...
SHARPLESS
Es un evangelio fácil...
PINKERTON
(Continuando)
... y del amor de las mujeres bellas.
SHARPLESS
....es un evangelio fácil
que hace agradable la vida pero
que entristece el corazón....
PINKERTON
Si lo vencen prueba suerte otra vez.
Sigue sus impulsos allí donde esté.
Así pues, me caso al uso japonés, por
novecientos noventa y nueve años.
Dejando libre la posibilidad
de eximirme de ello cada mes.
SHARPLESS
Es un evangelio fácil.
PINKERTON
(levantándose y brindando
con Sharpless)
¡América siempre!
SHARPLESS
¡América siempre!
(Pinkerton y Sharpless se sientan
otra vez en la terraza.)
Y ¿es bella la esposa?
GORO
(Que ha estado escuchando y entra
en la terraza miedoso e insinuante)
Es una guirnalda de flores frescas.
Una estrella de rayos de oro.
Y por nada: sólo cien yenes.
(al cónsul)
Si Vuestra Gracia quiere...
tengo un gran surtido.
(Pinkerton se levanta impaciente.
El cónsul, risueño, sigue su ejemplo)
PINKERTON
(Muy impaciente se aleja)
¡Vamos, tráela aquí, Goro!
(Goro corre al fondo y desaparece
descendiendo colina abajo.)
SHARPLESS
¡Qué inquietud lo agita!
¿No estará usted además enamorado?
PINKERTON
¡No sé!... ¡no sé!
¡Depende de lo que se entienda
por enamoramiento!
Si es amor o un simple capricho
no sabría decírselo.
Cierto que ella
con sus artes ingenuas
me ha fascinado.
Leve como
un tenue globo de cristal,
por su estatura y porte
parece una figura
sacada de un biombo.
Pero de su brillante
fondo lacado,
con un movimiento súbito
destaca y revolotea
como una mariposilla,
y se posa
con tal gracia silenciosa
que siento un verdadero furor
por alcanzarla,
aunque ello me cueste
quebrarle las alas.
SHARPLESS
(Con seriedad y afable)
¡Anteayer vino a visitar el consulado!
Yo no la vi, pero la oí hablar.
El misterio de su voz me llegó al alma.
Cierto que, cuando es sincero,
el amor habla así.
Sería un gran pecado
arrancarle las leves alas
y destruir quizás un corazón crédulo.
PINKERTON
¡Mi querido Cónsul, tranquilícese!
Ya se sabe que a la edad de usted...
SHARPLESS
Sería un gran pecado...
PINKERTON
... se tiene el corazón triste.
Pero no hay ningún mal si...
SHARPLESS
Esa divina...
PINKERTON
... yo quisiera esas alas dirigir hacia...
SHARPLESS
....suave vocecita...
PINKERTON
...¡los dulces vuelos del amor!
SHARPLESS
...¡no debería dar notas de dolor!
PINKERTON
(Le ofrece de nuevo bebida)
¿Whisky?
SHARPLESS
Otracopa.
(Pinkerton sirve a Sharpless whisky
y se llena su propio vaso.)
A la salud de su lejana familia
PINKERTON
¡Y por el día de mi verdadera boda,
con una verdadera esposa...
americana!
AMIGAS DE BUTTERFLY
(fuera de escena)
¡Ah, ah, ah!
GORO
(reapareciendo sin aliento, después
de correr colina arriba)
¡Ahí están!
Han llegado a lo alto de la cuesta.
(Señala hacia el sendero)
Ya se oye el enjambre femenino,
como el viento entre el follaje.
(Pinkerton y Sharpless se acercan
al fondo del jardín mirando hacia
el sendero de la colina)
AMIGAS DE BUTTERFLY
(fuera de escena)
¡Ah, ah!
¡Cuánto cielo, cuánto mar!
(Siempre desde dentro)
¡Cuánto cielo, cuánto mar!
BUTTERFLY
(fuera de escena)
¡Un paso mas y ya estamos!
AMIGAS
¡Qué lenta eres!
BUTTERFLY
¡Espera!
AMIGAS
¡Aquí está la cima!
¡Mirad cuántas flores!
BUTTERFLY
(Serenamente)
Sopla sobre el mar y sobre la tierra
un alegre vientecillo primaveral.
LAS AMIGAS
¡Cuánto cielo, cuánto mar!
SHARPLESS
¡Oh, qué alegre griterío de juventud!
BUTTERFLY
Soy la muchacha más feliz del Japón,
e incluso del mundo.
¡Amigas, he venido atraída
por la llamada del amor...
AMIGAS
Alegría...
BUTTERFLY
...he venido a los umbrales del amor...
AMIGAS
...alegría, dulce amiga...
BUTTERFLY
...donde se recoge la felicidad
del que vive y del que muere!
AMIGAS
...pero antes de cruzar el umbral
que te atrae, vuélvete y mira,
mira las cosas que amas,
¡mira cuánto cielo, cuántas flores,
cuanto mar!...
(Comienzan a divisarse las geishas
que suben por el sendero)
BUTTERFLY
Amigas he venido atraída
por la llamada del amor, etc.
AMIGAS
¡Alegría, .alegría, dulce amiga
pero antes de cruzar el umbral
vuélvete y mira las cosas que amas!
(Butterfly y sus amigas entran en
el jardín. Todas llevan sombrillas
grandes y de colores brillantes)
BUTTERFLY
(A las amigas)
Ya hemos llegado.
(Butterfly ve a los hombres, reconoce
a Pinkerton y cerrando su sombrilla,
lo señala apartándose de sus amigas)
Aquí está F.B. Pinkerton. ¡Inclinaos!
(se arrodilla)
AMIGAS
(se arrodillan)
¡Inclinémonos!
(Todas se levantan y se acercan a
Pinkerton con gran ceremonia)
BUTTERFLY
(Hace una reverencia)
Gran ventura
AMIGAS
(haciendo una reverencia)
A sus órdenes
PINKERTON
(sonriendo)
¿Ha sido un poco fuerte la subida?
BUTTERFLY
Para una esposa educada
la impaciencia es más penosa.
PINKERTON
(con gentileza y un poco divertido)
Extraño cumplido
BUTTERFLY
(con ingenuidad)
Aún los sé mejores.
PINKERTON
(Recalcándolo)
¡Verdaderas joyas!
BUTTERFLY
(dispuesta a enseñarle todo su
repertorio de cumplidos)
Si os complace, ahora mismo...
PINKERTON
Gracias... no.
(Sharpless ha observado primero
con curiosidad el grupo de jovencitas,
después se acerca a Butterfly que lo
escucha con atención)
SHARPLESS
Señorita Butterfly... bonito nombre,
le sienta de maravilla.
¿Es usted de Nagasaki?
BUTTERFLY
Sí, señor. De una familia que fue
bastante próspera en otro tiempo.
(a sus amigas)
¿No es verdad?
AMIGAS
(aprobando con rapidez)
¡Sí, es verdad!
BUTTERFLY
(Con naturalidad)
Nadie confiesa jamas
haber nacido en la pobreza;
no hay vagabundo que
no asegure tener gran prosapia.
Yo sin embargo, conocí la riqueza.
Pero los torbellinos de la vida
Derriban a los robles mas robustos...
y para sostenerme
tuve que hacer de geisha.
(A las amigas)
¿Verdad?
AMIGAS
(Confirmando)
¡Es verdad!
BUTTERFLY
No lo oculto ni me avergüenzo.
(Viendo que Sharpless se sonríe)
¿Os reís? ¿Por qué?
Son cosas de la vida..
PINKERTON
(Ha escuchado con interés y
volviéndose hacia Sharpless)
Con ese aire de muñequita,
cuando habla me inflama.
SHARPLESS
(interesado en la charla con
Butterfly, continúa preguntándole)
¿Y tiene usted hermanas?
BUTTERFLY
No, señor. Tengo a mi madre.
GORO
(Con importancia)
Una noble dama.
BUTTERFLY
Pero, sin ofenderla,
también es muy pobre.
SHARPLESS
¿Y su padre?
BUTTERFLY
(Se detiene sorprendida, después
responde con sequedad)
Ha muerto.
(Las amigas de Butterfly inclinan
la cabeza; Goro está violento,
todas se abanican nerviosamente)
SHARPLESS
(Volviendo cerca de Batterfly)
¿Cuántos años tienes?
BUTTERFLY
(Con coquetería casi infantil)
Adivinadlo.
SHARPLESS
(bromeando)
Diez.
BUTTERFLY
Un poco más.
SHARPLESS
Veinte.
BUTTERFLY
Menos. Quince recién cumplidos;
(Con malicia)
¡Ya empiezo a ser vieja!
SHARPLESS
¡Quince años!
PINKERTON
¡Quince años!
SHARPLESS
La edad de los juegos...
PINKERTON
... y de los caramelos.
GORO
(que ha visto llegar a más gente
y los reconoce; los anuncia con
importancia)
¡El Comisario Imperial!
¡El oficial del registro, los parientes!
PINKERTON
(A Goro)
¡Daos prisa!
(Por el camino aparecen los parientes
de Butterfly; ella y sus amigas van a
recibirlos. Hay muchas reverencias.
Los parientes examinan con mucha
curiosidad a los dos americanos.
Pinkerton coge a Sharpless del brazo
y, empujándolo hacia un lado y
riendo, mira fijamente al grupo de
parientes. El Comisario Imperial
saluda a Pinkerton. Todos entran
en la casa donde son recibidos por
Goro)
PINKERTON
¡Qué ridículo es este desfile
de nuevos parientes,
adquiridos en préstamo, por meses!
PARIENTES, AMIGAS
¿Dónde está? ¿Dónde está?
BUTTERFLY
(Señalando a Pinkerton)
¡Ahí lo tenéis!
PRIMA, AMIGAS
Hermoso no es.... en verdad.
BUTTERFLY
(Ofendida)
Es tan hermoso...
que no se puede soñar nada mejor.
PINKERTON
(Observando al grupo de mujeres)
Seguro que detrás de
ese abanico violeta
se oculta mi suegra.
MADRE DE BUTTERFLY
¡Me parece un rey!
TÍA
Vale un Perú.
PRIMA
(a Butterfly)
Goro no hace mucho
me lo ofreció a mi, pero le dije que no.
BUTTERFLY
(Con desdén a su prima)
¡Sí, precisamente tú!
PINKERTON
(señalando a Yakusidé)
Y ese individuo vulgar
es el tío borracho y loco.
PARIENTES, AMIGOS, AMIGAS
(A la prima)
Mírala: porque ha sido la elegida
se da importancia.
OTROS
Está perdiendo su belleza.
PRIMA, AMIGOS
Se divorciará.... eso espero.
Está perdiendo su belleza.
GORO
(Sale de la casa e irritado por
la cháchara, va de uno a otro
recomendando hablar en voz baja)
Por favor callaos un poco. ¡Cht! ¡Cht!
TÍO YAKUSIDÉ
¿Hay vino?
MADRE, TÍA
(Mirando de reojo, procurando
no ser vistas)
Curioseemos.
AMIGAS
(con satisfacción, a Yakusidé)
Hemos visto bebidas
color de té, y carmín.
¡Ah, oh! ¡Ah, oh!
OTROS
(mirando compasivamente
a Butterfly)
Está perdiendo su belleza.
Él se divorciará
¡Ah, oh! ¡Ah, oh!
MADRE, TÍA
¡Parece un rey! Vale un Perú.
En verdad es tan hermoso,
que no se puede soñar nada mejor.
PRIMA
Goro no hace mucho me lo ofreció...
TÍA
Vale un Perú.
En verdad es tan hermoso, etc.
YAKUSIDÉ
¿Hay vino?, etc.
GORO
(Interviene de nuevo para
que cese el alboroto)
Por favor callaos un poco....
(Después hace gestos de silencio)
¡Cht, cht, cht!
SHARPLESS
(A Pinkerton aparte)
¡Oh, amigo afortunado!
PINKERTON
¡Si, es cierto, es una flor!
Su olor exótico...
SHARPLESS
¡Oh Pinkerton afortunado,
le ha tocado en suerte...
PINKERTON
...me ha alterado el cerebro.
SHARPLESS
...una flor recién abierta!
PRIMA, AMIGAS
¡Pero respondí que no lo quería!
MADRE, AMIGAS
¡Yo no habría respondido que no!
PRIMA AMIGAS
¡Y respondí que no!
MADRE, AMIGAS
¡No diría que no!
SHARPLESS
No he visto jamás una criatura...
BUTTERFLY
(a los suyos)
Atención: escuchadme.
PINKERTON
Si, es verdad, es una flor, etc.
SHARPLESS
... tan hermosa como Butterfly.
PRIMA, AMIGAS
Sin tener que buscar tanto,
yo los encuentro mejores.
MADRE, AMIGAS
No, querida, no lo creo.
Es verdaderamente un gran señor.
PINKERTON
¡Y a fe mía que la he conquistado!
SHARPLESS
Y si para usted son una burla
el contrato y su felicidad...
PRIMA, AMIGAS
Y les diré rotundamente que no,
y les diré que no, ¡que no!
MADRE, AMIGAS
Yo no le diría que no,
yo no le diría que no, ¡que no!
PARIENTES, AMIGOS
Y se divorciara, ya lo verás,
¡Se divorciará!
SHARPLESS
...¡tenga cuidado! Ella cree en ellos.
BUTTERFLY
(A su madre)
Madre, ven aquí.
(a los demás)
¡Escuchadme, atención!
(Hablando con voz infantil)
Uno, dos y tres, inclinaos todos.
(A una señal de Butterfly, todos se
inclinan ante Pinkerton y Sharpless.
Entonces los parientes levantan
y se dispersan por el jardín. Goro
conduce a algunos de ellos afuera.
Pinkerton toma a Butterfly por la
mano y la conduce hacia la casa)
PINKERTON
¡Ven, amor mío!
¿Te gusta la casita?
BUTTERFLY
SeñorF. B. Pinkerton...
(Ella le indica el gran número de
objetos que lleva en la manga.)
perdón... Yo quisiera...
unos pocos objetos femeninos...
PINKERTON
¿Dónde están?
BUTTERFLY
(indicandole la manga)
Están aquí... ¿os enfadáis?
PINKERTON
(Pinkerton sonríe sorprendido;
entonces, dice con galantería:)
Oh, pero ¿por que me iba a enfadar,
mi hermosa Butterfly?
BUTTERFLY
(sacando sus cosas de la manga y
dándoselas a Suzuki, que las
introduce en la casa)
Pañuelitos, la pipa...
un cinturón, un pequeño broche...
un espejito, un abanico...
PINKERTON
(ve un tarrito)
¿Y ese tarro?
BUTTERFLY
Un tarro de pintura.
PINKERTON
¡Caramba!
BUTTERFLY
¿Os desagrada?...
(Tirándolo sin esperar respuesta)
¡Fuera!
(saca una larga y estrecha caja.)
PINKERTON
¿Y eso?
BUTTERFLY
(muy seria)
Es algo sagrado para mi.
PINKERTON
(con curiosidad)
¿Y no se puede ver?
BUTTERFLY
Hay demasiada gente.
(Desaparece dentro de la casa
llevándose la caja con ella.)
Perdonadme.
GORO
(Que se ha acercado, le dice al
oído a Pinkerton)
Es un regalo del Mikado a su padre...
Invitándolo a...
(indica que el padre de Butterfly
tuvo que hacerse el hara-kiri.)
PINKERTON
(En voz baja)
Y... ¿su padre?
GORO
Obedeció.
(Se dirige hacia la casa.)
BUTTERFLY
(volviendo a la terraza, sentándose
con Pinkerton y sacando unas
figurillas de sus mangas)
Los ottoké.
PINKERTON
(toma una y la examina)
¿Esos muñecos?...
¿Qué has dicho que eran?
BUTTERFLY
Son las almas de mis antepasados.
PINKERTON
(dejando la figurita)
¡Ah!... Mis respetos.
BUTTERFLY
(confidencialmente a Pinkerton)
Ayer subí sola, a escondidas,
hasta la misión.
Con mi nueva vida
puedo adoptar una nueva religión.
(temerosa)
Mi tío el bonzo no lo sabe
ni mis parientes tampoco.
Yo sigo mi destino,
y llena de humildad me inclino
ante el Dios del señor Pinkerton.
Es mi destino. En la misma iglesia,
arrodillada al lado de usted,
le rezaré al mismo Dios.
Y para que esté contento,
tal vez consiga olvidar a mi gente.
(abraza a Pinkerton)
¡Amor mío!
(Butterfly se detiene, como asustada
de ser escuchada por sus parientes.
Goro mueve hacia atrás el panel de
la habitación en la cual todo está
preparado para la boda. Sharpless y
los oficiales están dentro. Butterfly y
los parientes se arrodillan ante ellos.
Pinkerton se sitúa a su lado)
GORO
¡Silencio todos!
COMISARIO
(leyendo)
Se concede al llamado
Benjamín Franklin Pinkerton,
lugarteniente de la cañonera Lincoln,
de la marina de los Estados Unidos
de América del Norte
y a la señorita Butterfly,
del barrio de Omara, Nagasaki,
unirse en matrimonio,
por su propia voluntad, el primero,
y ella por consentimiento
de los parientes, aquí llamados...
(da los papeles para que los firmen.)
...como testigos del acto.
GORO
(ceremoniosamente)
El novio.
(Pinkerton firma)
Después la novia.
(Butterfly firma.)
Y ya está todo concluido.
(Las amigas se acercan con grandes
saludos para felicitar a Butterfly)
AMIGAS
¡Señora Butterfly!
BUTTERFLY
(haciendo señas con la mano,
levanta un dedo y corrige)
Señora B. F. Pinkerton.
(algunas amigas abrazan a Butterfly,
mientras tanto el Oficial toma el
contrato y los otros papeles, después
hace señas al Comisario Imperial de
que todo ha acabado)
COMISARIO
(a Pinkerton)
Muchas felicidades.
PINKERTON
Muchas gracias.
(Devuelve el saludo)
COMISARIO
(A Sharpless)
Señor cónsul, ¿baja usted?
SHARPLESS
(A Pinkerton)
Me voy con él.
(Saluda a Pinkerton)
Nos veremos mañana.
(Estrecha la mano a Pinkerton)
PINKERTON
Perfecto.
OFICIAL DEL REGISTRO
(despidiéndose de Pinkerton)
Que tengan descendencia.
PINKERTON
Lo procuraré.
(El cónsul, el comisario imperial
y el oficial del registro empiezan
a alejarse)
SHARPLESS
(volviéndose hacia atrás
le dice a Pinkerton)
¡Prudencia!
(Pinkerton Le tranquiliza con un
gesto y se despide agitando la mano.
Sharpless desciende por el sendero.
Pinkerton le saluda de nuevo)
PINKERTON
(Vuele hacia delante y frotándose
las manos dice para sí)
Ya estamos en familia.
(Los criados traen bebidas y
reparten vasos entre los invitados.)
(a Butterfly)
Habrá que librarse de ellos
disimuladamente y cuanto antes.
(brindando con los invitados)
¡Hip, hip!
INVITADOS
(brindando)
¡Oh, Kami! ¡Oh Kami!
PINKERTON
¡Bebamos por los nuevos lazos!
INVITADOS, YAKUSIDE
¡O Kami! ¡O kami!
PINKERTON
¡Bebamos por los nuevos vínculos!
MADRE, PRIMA, AMIGAS
¡Oh, Kami! ¡Oh, Kami!
¡Bebamos por los nuevos vínculos!
(El brindis es interrumpido por gritos
que vienen del sendero de la colina.)
EL BONZO
(fuera de la escena, lejos)
¡Cio-Cio-San!
(los amigos y parientes de Butterfly
corren colina abajo en tropel,
aterrorizados; ella queda sola.)
BONZO
¡Cio-Cio-San! ¡Maldita seas!
BUTTERFLY, AMIGAS
¡El tío bonzo!
GORO
¡Al cuerno el aguafiestas!
¿Quién nos librará
de las personas molestas?...
BONZO
¡Cio-Cio-San!
(Acercándose)
¡Cio-Cio-San!
(el tío de Butterfly, un sacerdote
budista, aparece precedido por
otros dos sacerdotes.)
¡Cio-Cio-San!
(El se da cuenta de que Butterfly
está apartada del resto y la señala
amenazadoramente con el dedo)
¿Qué hiciste en la misión?
PRIMA, AMIGAS
¡Responde, Cio-Cio-San!
PINKERTON
(enfadado por la escena del bonzo)
¿De que habla ese loco?
BONZO
¡Responde! ¿qué hiciste?
AMIGAS, PARIENTES
(volviéndose hacia Butterfly)
¡Responde, Cio-Cio-San!
BONZO
¿Cómo puedes tener los ojos secos?
¿Son estos, pues, los frutos?
(Gritando)
¡Ha renegado de todos nosotros!
AMIGAS, PARIENTES
(escandalizados, con un grito agudo)
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
BONZO
¡Ha renegado, os digo...
del antiguo culto!
AMIGAS, PARIENTES
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
BONZO
¡Kami sarundasico!
A tu alma corrompida
¡qué suplicio le aguarda!
(El tío maldice a Butterfly, que oculta
su rostro con los manos. Su madre va
hacia ella protectoramente, pero el
sacerdote la empuja a un lado: se
detiene ante Butterfly, gritándole.)
AMIGAS, PARIENTES
¡Vamos! ¡Cio-Cio-San!
PINKERTON
(Ha perdido la paciencia y se
interpone entre el bonzo y Butterfly)
¡Eh, tú, ya basta, basta!
(El sacerdote se detiene, asombrado,
se vuelve y ordena a los invitados
que se vayan con él.)
BONZO
¡Venid todos! ¡Vámonos!
(A Butterfly)
¡Ha renegado y nosotros...
(Se retiran todos al fondo y extienden
el brazo hacia Butterfly)
BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGAS, PARIENTES
... renegamos de ti!
PINKERTON
(Con autoridad, ordena a todos
que se vayan)
¡Marchaos al instante!
¡En mi casa no quiero
ni tumultos ni tratos con bonzos!
AMIGAS, PARIENTES
(gritando)
¡Vámonos!
(Ante las palabras de Pinkerton todos
huyen en tropel hacia el camino que
baja a la ciudad La madre de
Butterfly intenta volverse hacia su
hija pero es e empujada con los
demás. El sacerdote desaparece
colina abajo hacia el templo
seguido por sus acólitos)
(saliendo)
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
(Un poco más lejos)
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
(Butterfly permanece inmóvil y
silenciosa, con el rostro entre las
manos. Pinkerton sube hasta la cima
de la colina para asegurarse de que
todos se hayan marchado)
BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGOS, PARIENTES
¡Kami sarundasico!
PARIENTES, AMIGAS
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGOS, PARIENTES
¡Renegamos de ti!
PARIENTES, AMIGAS
(sombríamente)
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGOS, PARIENTES
(sombríamente)
¡Renegamos de ti!
PARIENTES, AMIGOS
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
(Muy lejano)
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
(Los gritos se alejan. Es noche
cerrada. Butterfly estalla en
lágrimas y Pinkerton va hacia
ella para consolarla y le quita
con delicadeza las manos de la
cara llorosa)
PINKERTON
Niña, niña, no llores
por que esas ranas croen...
PARIENTES, AMIGOS
(lejísimos)
¡Hou! ¡Cio-Cio-San!
BUTTERFLY
(Tapándose los oídos, para
no oír los gritos)
¡Aún gritan!
PINKERTON
Toda tu tribu
y todos los bonzos del Japón
no valen el llanto
de esos ojos queridos y hermosos.
BUTTERFLY
(sonriendo de forma infantil)
¿De verdad?
(Comienza a hacerse de noche)
Ya no lloro.
Y casi ni me duele el repudio
gracias a vuestras palabras,
que suenan dulcemente en mi corazón.
(Le besa las manos a Pinkerton.)
PINKERTON
(deteniéndola)
¿Qué haces?... ¿La mano?
BUTTERFLY
Me han dicho que en vuestro país,
entre la gente bien educada,
es éste el signo de mayor respeto.
SUZUKI
(fuera de escena, refunfuñando)
Y Izaghi e Izanami s
arundasico, y Kami,
e Izaghi e Izanaini,
sarundasico, y Kami.
PINKERTON
(sorprendido por el murmullo)
¿Quién refunfuña allá arriba?
BUTTERFLY
Es Suzuki, que reza su plegaria.
(Ya casi es de noche y Pinkerton
conduce a Butterfly hacia la casa.)
PINKERTON
Llega la noche...
BUTTERFLY
... y la sombra, y la quietud.
PINKERTON
Y estás aquí, sola.
BUTTERFLY
¡Sola y repudiada!
¡Repudiada y feliz!
(Pinkerton da palmadas y
tres sirvientes junto con Suzuki
aparecen rápido)
PINKERTON
¡Vamos, cerrad!
(Los criados hacen deslizar
silenciosamente los paneles.)
BUTTERFLY
(A Pinkerton)
Sí, sí, estamos totalmente solos...
Y afuera el mundo...
PINKERTON
(riendo)
¡Y el bonzo furibundo!
BUTTERFLY
(a Suzuki que ha venido a servir
y está esperando las órdenes)
Suzuki, mi ropa.
(Suzuki va al armario y toma
algunas ropas de noche y un
cofrecillo que entrega a Butterfly.)
SUZUKI
(inclinándose ante Pinkerton)
Buenas noches.
(Pinkerton vuelve a dar unas
palmadas y los sirvientes se van.
Butterfly entra en la casa donde
Suzuki le ayuda en sus preparativos
para la noche. Se pone un camisón
blanco de novia. Después sentándose
en un cajón se peina. Suzuki sale.)
BUTTERFLY
¡Cuánto cuesta deshacer
este cinturón tan complicado!
La novia debe vestirse de puro candor
PINKERTON
(mirando amorosamente a Butterfly)
Con movimientos de ardilla
se suelta los nudos y los deshace...
BUTTERFLY
Con palabras suaves,
sonríe y me mira.
PINKERTON
¡Pensar que este juguetito
es mi esposa!... ¡Mi esposa!
BUTTERFLY
¡Si pudiera ocultarme!
¡Me da tanta vergüenza!
PINKERTON
(Sonriendo)
Pero actúa con tal gracia
que consume la fiebre...
BUTTERFLY
Aún me maldice esa voz airada...
PINKERTON
... de súbito deseo.
BUTTERFLY
Butterfly renegada,
Renegada... y feliz.
(Pinkerton levantándose se
acerca a Butterfly)
PINKERTON
(le tiende sus manos a Butterfly
y ella sale a la terraza.)
Niña de ojos llenos de encanto
ahora eres toda mía.
Te has vestido de lirio.
Me gusta tu trenza morena
entre velos blancos.
BUTTERFLY
(descendiendo a la terraza)
Parezco la diosa de la luna,
la pequeña diosa de la luna,
que desciende por las noches
desde el puente del cielo
PINKERTON
Y que fascina a los corazones...
BUTTERFLY
...y los toma, y los envuelve
en un manto blanco.
Y se los lleva consigo
a los reinos más altos.
PINKERTON
Pero aún no me has dicho
aún no me has dicho que me amas.
¿Sabe, esa diosa, las palabras
que calman los ardientes deseos?
BUTTERFLY
Las sabe.
Quizá no quiera decirlas
por que teme que la maten.
PINKERTON
Temor tonto: el amor no mata
sino que da vida, y sonríe
por las alegrías celestiales,
como hace ahora a través de
(Pinkerton se ha acercado más a
Butterfly y acaricia su rostro,)
tus grandes ojos ovalados.
(Butterfly con un repentino
movimiento se aleja de él.)
BUTTERFLY
(con intenso sentimiento)
Ahora usted
(Entusiasmándose)
es para mí
el centro del universo.
Desde el primer momento que os vi
me gustasteis.
(por un momento Butterfly todavía
parece oír los gritos de sus parientes.
Entonces tranquilizándose se acerca
más a Pinkerton.)
Sois alto, fuerte.
¡Reís de un modo tan franco!
Y decís cosas que jamás había oído.
Ahora soy feliz, muy feliz
(Se ha hecho de noche y el cielo está
lleno de estrellas. Butterfly avanza
hacia Pinkerton que está sentado
en un banco del jardín. Se arrodilla
a sus pies y le mira tiernamente)
Amadme, por favor,
aunque sea un poquito,
como se ama a un niño,
como a mí me corresponde.
Amadme, por favor.
Nosotros somos gente acostumbradas
a las cosas pequeñas,
humildes y silenciosas,
a una ternura sutil
pero tan profunda como el cielo,
como las olas del mar.
PINKERTON
Deja que bese tus queridas manos
¡mi Butterfly!...
Qué bien te han bautizado,
suave mariposa.
BUTTERFLY
(con estas palabras Butterfly se
entristece y retira las manos)
¡Dicen que al otro lado del mar
si cae en manos de un hombre
(Con expresión miedosa)
la mariposa es atravesada
con un alfiler
(Con pena)
¡y la clavan a una tabla!
PINKERTON
(Tomando con dulzura las manos
de Butterfly y sonriendo)
Hay algo de verdad en ello.
¿Y sabes por qué?
Para que no pueda escapar.
(abrazando apasionadamente
a Butterfly)
Yo te he atrapado.
Te abrazo apasionado.
Eres mía.
BUTTERFLY
(abandonándose)
Sí, para toda la vida.
PINKERTON
¡Ven, ven!
(Butterfly se echa hacia atrás,
asombrándose por su audacia)
Expulsa de tu alma en pena
el miedo y la angustia.
(señala el cielo estrellado)
¡Es una noche serena!
¡Mira: todo duerme!
BUTTERFLY
(mirando el cielo, quieta)
¡Ah, que noche tan dulce!
PINKERTON
¡Ven, ven!
BUTTERFLY
¡Cuántas estrellas!
¡Jamás las vi tan hermosas!
PINKERTON
¡Es una noche serena!
¡Ven, ven!
¡Es una noche serena!
¡Mira: todo duerme!
BUTTERFLY
¡Dulce noche! ¡Cuántas estrellas!
PINKERTON
¡Ven, ven!
BUTTERFLY
¡Jamás las vi tan hermosas!
PINKERTON
¡Ven, ven!..
BUTTERFLY
Tiembla, brilla cada punto de luz...
PINKERTON
¡Ven, se mía!
BUTTERFLY
...con el fulgor de una pupila.
¡Oh! Cuántos ojos fijos, atentos ...
(Aparecen luciérnagas alrededor de
los amantes entre flores y arbustos.)
PINKERTON
(amorosamente)
¡Aleja la angustia de tu corazón!
BUTTERFLY
¡Cuántos ojos fijos, atentos ...
PINKERTON
Te abrazo palpitante.
¡Eres mía! ¡Ah!
BUTTERFLY
...atentos,
desde todos lados, mirándome!
PINKERTON
¡Ah, ven, ven! Eres mía ¡Ah!
BUTTERFLY
¡Allá en el firmamento, en las playas,
en el mar!
PINKERTON
Ven, mira:
¡Todo duerme!.
BUTTERFLY
¡Ah! ¡Cuántos ojos fijos, atentos,
desde todos lados mirándome!
¡En el firmamento, allá lejos,
en las playas, en el mar!
¡Cuántas miradas! El cielo sonríe
¡ah, dulce noche!
Todo está lleno de amor.
¡El cielo sonríe!
PINKERTON
¡Ah! ¡Ven! ¡Eres mía!
(Salen del jardín hacia la casita)
(Cae el telón)
ACTO SEGUNDO
(Una habitación en casa de Butterfly)
(Se alza el telón)
(la habitación está en semipenumbra.
Suzuki está rezando agazapada
frente a una estatua de Buda; de
vez en cuando toca la campanilla
de la oración. Butterfly está tumbada
en el suelo, con la cabeza entre las
manos)
SUZUKI
(rezando)
Izaghi e Izanami,
sarundasico y Kami...
(Interrumpiéndose)
¡Oh, mi cabeza!
(toca la campanilla para llamar
la atención de los dioses)
Y tu, Ten-Sjoo-Daj,
(Con voz llorosa, mira a Butterfly)
haced que Butterfly no llore más,
nunca mas, ¡nunca más!
BUTTERFLY
(sin moverse)
Son perezosos y obesos
los dioses japoneses.
Estoy segura de que
el Dios americano responde
más prestamente a quien lo implora.
Pero me temo que ignora
que vivimos en esta casa.
(Permanece pensativa)
(Suzuki se levanta y abre el panel
del fondo hacia el jardín.)
Suzuki, ¿está lejos la miseria?
(Suzuki se dirige a un pequeño armario y
busca monedas)
SUZUKI
(Enseña a Butterfly unas pocas
monedas.)
Éste es el ultimo dinero que queda.
BUTTERFLY
¿Sólo éste? ¡Oh, demasiados gastos!
(Suzuki deja otra vez el dinero en el
armario y cierra el cajón)
SUZUKI
(suspirando.)
Si él no regresa y pronto,
estaremos en apuros.
BUTTERFLY
(levantándose)
Pero volverá.
SUZUKI
(sacudiendo la cabeza)
¡Volverá!
BUTTERFLY
(irritada, acercándose a Suzuki)
¿Por qué se preocupa de que el cónsul
se haga cargo del alquiler?
¡vamos, responde!
(Suzuki calla)
(siempre insistiendo)
¿Por qué tuvo tanto cuidado
en proveer la casa de cerraduras
si no pensaba volver jamás?
SUZUKI
No lo sé.
BUTTERFLY
(un poco irritada y maravillada
de tanta ignorancia)
¿No lo sabes?
(Volviendo a calmarse y con
confiado orgullo)
Pues yo te lo diré:
para mantener fuera a los mosquitos,
a los parientes y a las penas,
y para guardar celosamente
a su esposa.
A su esposa que soy yo ¡Butterfly!
SUZUKI
(poco convencida)
Pero nunca se ha oído decir
que un marido extranjero
haya vuelto a su nido.
BUTTERFLY
(Indignada, coge a Suzuki)
¡Ah, cállate o te mato!
(Insistiendo para persuadir a Suzuki)
Aquella última mañana le pregunté:
"¿Regresaréis, señor?"
Y él, con el corazón dolorido,
para ocultarme su pena
respondió sonriendo:
"Oh, Butterfly, pequeña mujercita,
volveré con las rosas
en la estación serena
en la que los pelirrojos
hacen sus nidos."
(Calmada y convencida se tumba)
Volverá.
SUZUKI
(con incredulidad)
Esperémoslo.
BUTTERFLY
(insistiendo)
Repítelo conmigo: ¡volverá!
SUZUKI
(para complacerla lo repite)
Volverá...
(Suzuki comienza a sollozar.)
BUTTERFLY
(sorprendida)
¿Lloras? ¿Por qué? ¿Por qué?
¡Ah, te falta fe...!
(Confiada y sonriente)
¡Escucha!
(Representa la escena del retorno
de su marido como si estuviera
teniendo lugar.)
Un hermoso día veremos alzarse
un hilo de humo en el horizonte.
Y entonces aparecerá la nave.
Luego, esa nave blanca entrara
en el puerto, atronando con su saludo.
¿Lo ves? ¡Ya ha llegado!
Yo no bajo a encontrarme con él.
Me pongo allí, en lo alto de la colina,
y espero, espero largo tiempo
y no me pesa la larga espera.
Y saliendo de entre la multitud
un hombre, un punto pequeño
se destaca por la colina.
¿Quién será? Y cuando llegue,
¿qué dirá?, ¿qué dirá?
Llamará a Butterfly desde lejos.
Y yo, sin dar respuesta,
estaré allí escondida,
un poco para inquietarlo,
y un poco para no morir
al primer encuentro, y él,
con alguna inquietud, llamará, llamara:
"Pequeña mujercita, olor de verbena",
los nombres que me daba
cuando volvía a casa.
(a Suzuki)
Todo esto ocurrirá, te lo aseguro.
Guárdate tu miedo,
yo con firmeza le espero.
(Butterfly despide a Suzuki y la mira
tristemente mientras se aleja y sale
por la puerta de la izquierda. Goro
y Sharpless aparecen en el jardín.
Goro, mira hacia el interior de la
habitación y ve a Butterfly. Y le dice
a Sharpless que lo siga)
GORO
Está aquí. Pase.
(Goro desaparece en el jardín.)
SHARPLESS
(Sharpless mira hacia el interior y
golpea discretamente en la pared.)
Le ruego me perdone...
(Sharpless divisa a Butterfly, la cual
viendo entrar a alguien se ha movido)
Madama Butterfly...
BUTTERFLY
(sin volverse, pero corrigiendo)
¡Madama Pinkerton! por favor.
(Volviéndose Butterfly ve a
Sharpless y palmea con felicidad.)
¡Oh!
(Suzuki entra y prepara una mesa
con tabaco, pipas y cerillas.)
(Con alegría)
¡Oh. mi señor cónsul, señor cónsul!
SHARPLESS
(sorprendido)
¿Me reconocéis?
BUTTERFLY
(Haciendo los honores de la casa)
¡Bienvenido a una casa americana!
SHARPLESS
Gracias.
(Ella invita al cónsul a sentarse
junto a la mesa. Él se recuesta en
un almohadón. Butterfly se sienta
frente a él y le sonríe ocultándose
con su abanico, turbándole A
continuación le pregunta con
infinita gracia:)
BUTTERFLY
Sus abuelos y antepasados,
¿están bien?
SHARPLESS
(sonríe agradecido)
Eso espero.
BUTTERFLY
(indica a Suzuki que prepare
una pipa)
¿Fuma usted?
SHARPLESS
Gracias.
(Presuroso en mostrar el motivo de
su visita saca una carta del bolsillo.)
Tengo...
BUTTERFLY
(interrumpiéndole, sin darse
cuenta de la carta)
Señor, veo el cielo azul.
(Butterfly coge la pipa preparada
por Suzuki , da una bocanada y se
la ofrece al cónsul.)
SHARPLESS
(rechazándolo)
Gracias, no.
(Intenta retomar el discurso)
Tengo...
BUTTERFLY
(poniéndola sobre la mesa e
insistiendo en el tema con interés)
¿Prefiere quizá
unos cigarrillos americanos?
(Ella le ofrece unos cigarrillos)
SHARPLESS
(Él acepta uno)
Gracias.
(Intenta continuar el discurso)
Debo mostrarle...
(Se levanta)
BUTTERFLY
(ofreciéndole fuego)
Con permiso.
SHARPLESS
(enciende el cigarrillo y lo deja
rápidamente mostrando la carta
a Butterfly.)
Me ha escrito
Benjamín Franklin Pinkerton...
BUTTERFLY
(con gran excitación)
¿De verdad? ¿Está bien de salud?
SHARPLESS
Perfectamente.
BUTTERFLY
(levantándose)
Soy la mujer más feliz del Japón.
(Suzuki está preparando el té)
¿Puedo hacerle una pregunta?
SHARPLESS
Por supuesto...
BUTTERFLY
(vuelve a sentarse)
En América
¿cuándo hacen el nido los petirrojos?
SHARPLESS
(asombrado)
¿Cómo dice?
BUTTERFLY
Sí, ¿antes o después que aquí?
SHARPLESS
¿Por qué lo pregunta?
(Goro que merodeaba por el jardín
se acerca a la terraza y sin ser visto
escucha a Butterfly.)
BUTTERFLY
Mi marido me prometió volver
en la estación en que el petirrojo
hace su nido. Aquí ya lo ha hecho
tres veces, pero podría ser que allí
tenga por costumbre
anidar con menos frecuencia.
(Se oye reír o Goro.)
(Volviéndose)
¿Quién se ríe?
(Viendo a Goro)
¡Oh, es el casamentero!
(en voz baja a Sharpless)
Un hombre malo.
GORO
(acercándose obsequiosamente)
Me alegro...
BUTTERFLY
¡Silencio!
(Goro se inclina otra vez y
vuelve al jardín.)
(a Sharpless)
El osó...No...
(Cambiando de idea)
Responda primero a mi pregunta.
SHARPLESS
(Turbado)
Lo siento mucho, pero lo ignoro...
No he estudiado ornitología.
BUTTERFLY
Orni...
SHARPLESS
...tología.
BUTTERFLY
En resumen, que no lo sabe usted.
SHARPLESS
(intenta volver al objeto de su visita)
No. Decíamos...
BUTTERFLY
(Butterfly le interrumpe)
Ah, sí. Goro, apenas F.B. Pinkerton
hubo zarpado, me asedio,
con charlas y con regalos,
para darme ora un marido, ora otro.
Y ahora me promete tesoros
para que acepte a un idiota...
GORO
(Goro vuelve a entrar y, volviéndose
hacia Sharpless, intenta justificarse.)
El rico Yamadori.
Ella es pobre como una rata.
Sus parientes han renegado de ella.
(Afuera se oye acercarse al príncipe
Yamadori, riendo en su palanquín
rodeado de sirvientes. Butterfly lo
ve y se lo muestra a Sharpless.)
BUTTERFLY
(A Sharpless)
Ahíestá. ¡Atención!.
(Goro, apoyado sobre una rodilla,
recibe a Yamadori, que desciende
de su palanquín y saluda al cónsul
y a Butterfly. Se sienta en la terraza
respetuosamente y se gira hacia
Butterfly.)
BUTTERFLY
(A Yamadori)
Yamadori,
¿aún no os han desengañado
las penas del amor?
¿Os cortaréis todavía las venas
si os niego un beso?
YAMADORI
Entre las cosas más molestas
figuran los suspiros inútiles.
BUTTERFLY
(con graciosa malicia)
Habéis abandonado a tantas mujeres,
que debéis estar acostumbrado a ello.
YAMADORI
Me casé con todas ellas
y el divorcio me ha liberado.
BUTTERFLY
Muy halagador.
YAMADORI
Pero a vos os juraría
fidelidad eterna.
SHARPLESS
(suspirando al mismo tiempo
que pone la carta en su bolsillo)
Me temo que no lograré
transmitir el mensaje.
GORO
(señalando a Yamadori)
Villas, criados, oro y en Omara,
un palacio principesco.
BUTTERFLY
(con seriedad)
Yo ya estoy sujeta a un vínculo...
GORO, YAMADORI
(a Sharpless)
Todavía se cree casada.
BUTTERFLY
(levantándose de repente)
No es que lo crea:
lo estoy, ¡lo estoy!
GORO
Pero la ley...
BUTTERFLY
¡Yo la ignoro!
GORO
....por lo que a la esposa respecta,
equiparó el abandono al divorcio...
BUTTERFLY
La ley japonesa puede...
pero no la de mi país.
GORO
¿Qué país?
BUTTERFLY
Los Estados Unidos.
SHARPLESS
(Para sí)
¡Oh, infeliz!
BUTTERFLY
Ya se sabe que aquí,
abrir la puerta y echar a la mujer,
es el modo más rápido de divorciarse.
Pero en América eso
no puede hacerse.
(A Sharpless)
¿No es verdad?
SHARPLESS
(embarazosamente)
Es verdad. Pero....
BUTTERFLY
(interrumpiendole y girándose
triunfante hacia Goro y Yamadori)
Allí un buen juez serio recto,
le dice al marido:
"¿Usted quiere marcharse?
Oigamos el porqué"
"Estoy cansado de la vida conyugal."
Y el magistrado responde:
(Cómicamente)
"¡Ah, sinvergüenza,
rápido, a la cárcel!"
(Para cambiar de tema dice a Suzuki)
¡Suzuki, el té!
(Butterfly se acerca a Suzuki que
está preparando el té, y lo trae.)
YAMADORI
(aparte a Sharpless)
¿Ha oído?
SHARPLESS
(en voz baja)
Me entristece una ceguera semejante.
GORO
(aparte a Sharpless y a Yamadori)
El barco de Pinkerton
no tardará en llegar.
YAMADORI
(desesperado)
Cuando ella lo vuelva a ver...
SHARPLESS
(aparte a Yamadori y a Goro)
Él no quiere verla.
Precisamente yo he venido
para desengañarla...
(Se detiene un momento al ver
a Butterfly, seguida de Suzuki,
que se acerca con el té.)