*"L'Oiseau de feu" por Ígor Stravinski.

“El Pájaro de Fuego”

 

En 1906 había llegado a París el genial coreógrafo ruso Sergei Diaguilev. Pronto proyectó un nuevo ballet, de temática literaria y fantástica, con música original, que integrara desde el principio la idea argumental y la coreografía. Eligió un cuento fantástico de su infancia titulado “El Pájaro de Fuego”. Pensó inicialmente en algún compositor conocido para elaborar la partitura, básicamente en Anatol Liadov, pero tras varios tanteos reparó en el joven Stravinski. Cuando en la noche del 25 de junio de 1910 cayó el telón de la Ópera de París, tras el estreno, se hizo el clamor y el nombre de Ígor Stravinski fue catapultado a la fama.

El gran logro stravinskiano en este género consistió en hacer no solamente gran música de ballet, sino gran música, sin más. Con el precedente de Tchaikovski, Stravinski elevó las composiciones para ballet a tal nivel artístico que les confirió una dignidad sinfónica inusitada, inaugurando un nuevo concepto del espectáculo de la danza que pronto iba a consolidar con sus obras más importantes. En “El pájaro de Fuego”, su orquestación aún recuerda la de su maestro Rimski-Korsakov, si bien el joven compositor había captado ya ideas del nuevo concepto sonoro introducido por Debussy. La valía musical de las partituras para la danza nacidas del talento de Stravinski ha hecho que estas músicas, desde el día siguiente a su estreno, hayan iniciado una vida independiente como obras orquestales programadas en los conciertos sinfónicos de todo el mundo.

El “Pájaro de Fuego” es un ballet basado en historias folklóricas rusas sobre un ave mágica de brillo intenso que es tanto una bendición como una maldición para su captor. El relato coreográfico consta de dos partes y siete cuadros. Su argumento puede resumirse así:

Kaschei es un terrible semidiós ha convertido en piedra a doce caballeros y ha hechizado a trece princesas, que durante el día se convierten en estatuas. La única forma de revertir los hechizos consiste en matar a Kaschei, quien es casi inmortal porque su cuerpo está separado de su alma, que está guardada en un huevo, protegido por un cofre de acero, escondido. Hay que destruir el huevo que contiene el alma de Kaschei para acabar con sus maléficos hechizos.

A la caza del pájaro de fuego, el príncipe Iván Zarevich espera por la noche cerca del árbol de manzanas de oro. La hermosa ave aparece y revolotea cerca del árbol mientras el príncipe espera y acecha. Finalmente, Iván atrapa al pájaro de fuego, que le pide clemencia. El príncipe se conmueve, le concede la libertad y la criatura mítica le regala una pluma mágica.

Las trece princesas encantadas llegan al árbol de manzanas de oro sin ver a Iván, quien pasa inadvertido contemplando su hermosura. Las princesas juegan con los frutos de oro mientras el príncipe se enamora de una de ellas. Iván sale de su escondite ante la sorpresa de las princesas y le pide a su elegida que se acerque, tras lo que se inicia una danza de enamorados. De pronto las princesas se agitan, se despiden y se van precipitadamente, pues está a punto de amanecer. Iván permanece solo y lo encuentran los monstruos guardianes de Kaschei, quienes lo capturan. Llega el malvado semidiós y condena a muerte al príncipe Iván, a pesar de las súplicas de las princesas.

Iván recuerda la pluma mágica que tiene en su poder, la saca y el pájaro de fuego aparece. El mítico ser volador encanta a los guardianes de Kaschei y los envuelve en una danza infernal que termina por derrotarlos. El pájaro canta una canción de cuna con la que todos menos Iván son vencidos por el sueño, incluyendo a Kaschei, quien despierta después de un momento. El pájaro de fuego le entrega al príncipe el cofre de acero que contiene el huevo con el alma del malvado semidiós. El príncipe toma el huevo y lo destruye, con lo que acaba con la vida de Kaschei.

Los hechizos de Kaschei desaparecen: los doce caballeros petrificados regresan a la vida y las trece doncellas quedan libres del maleficio. Amanece, la alegría los invade a todos y, por fin, Iván y su princesa pueden ser felices.

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Igor Stravinsky junto a la Nueva Orquesta Philharmonia, interpretando su propia creación El Pájaro de Fuego (suite de 1965) en el Royal Festival Hall, Londres.

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