*Dies irae, Tuba mirum y fragmento del Te deum.

ABRIL...

MISA DE REQUIEM.

*LA TRAVIATA.

*AIDA.

La historia del Requiem

 

l fallecimiento de Gioacchino Rossini, acaecido en Passy el 13 de noviembre de 1868, causó enorme pesar al pueblo italiano; al aproximarse el primer aniversario de la muerte del destacado músico, Giuseppe Verdi concibió la idea de rendirle un homenaje póstumo. Su proyecto consistía en la creación colectiva de un Requiem, en la que cada parte de la Misa iba a estar a cargo de diferentes compositores; él se autoasignó el "Libera me Domine" conclusivo, invitando a sus colegas más importantes del momento para participar con el resto de las secciones. Razones sobre las que no vale la pena explayarse hicieron fracasar el proyecto de Verdi y el maestro se abocó a la composición de "Aída", su penúltima contribución al teatro lírico. Luego del triunfal éxito de ésta, el compositor albergaba el plan de retirarse a un merecido descanso en su villa de Sant' Agata, donde únicamente trabajó en la escritura de un Cuarteto de cuerdas. Sin embargo, el 22 de mayo de 1837 se sintió profundamente conmovido con la muerte de uno de los intelectuales italianos que más admiraba, Alessandro Manzoni, autor de la novela costumbrista "Los prometidos".

De inmediato, Verdi pensó en escribir una Misa de Requiem a la memoria del escritor; esta vez actuó en forma independiente y, de ese modo, la partitura pudo recibir su primera ejecución pública el día en que se conmemoraba el primer aniversario del fallecimiento de aquél. El acontecimiento tuvo lugar en la Iglesia de San Marcos, Milán, bajo la batuta de su creador; entre los solistas vocales figuraban Teresa Stolz y María Waldmann, primeras intérpretes de Aída y Amneris, respectivamente. Tan triunfal fue el recibimiento dado al Requiem, que al poco tiempo éste ya era conocido en las más importantes ciudades europeas.

Siete son, en total, los movimientos que conforman la obra. El primero, "Requiem" y "Kyrie", se inicia con un suave tema en La menor, confiado a los cellos con sordina; éste pasa enseguida al resto de las cuerdas, mientras el coro hace su primera intervención con un canto de factura un tanto monótona. Poco más adelante, cuando el coro entona las palabras "et lux perpetua", los violines ejecutan una bella frase cuya luminosidad se ve acentuada por el paso al modo mayor, manteniéndose el La como tonalidad. Al término de esta primera parte, el coro prosigue con la sección "Te decet hymnus", concebida en estilo imitativo y "a cappella". Verdi vuelve a repetir el inicio del movimiento antes de dar la entrada a los solistas, quienes intervienen entonando el "Kyrie" sobre un acompañamiento cromático descendente en la orquesta.

El segundo movimiento, "Dies irae", es el más largo de la obra y consta de varias secciones unidas sin solución de continuidad. La impactante descripción sonora del día del Juicio Final comienza con cuatro agresivos acordes de Sol menor, los que son seguidos por un convulsionado tema en la orquesta y dramáticas intervenciones del coro, reforzadas por secos golpes de bombo. Uno de los momentos más espectaculares de esta parte se produce cuando Verdi acalla coro y orquesta, para escribir un pasaje confiado a ocho trompetas (4 en el escenario y otras 4 detrás de él). Tras un súbito silencio, se oye una especie de marcha fúnebre complementada con nuevos golpes de bombo, mientras el bajo entona las palabras "Mors stupebit"; a continuación, viene un apasionado solo para la mezzosoprano, "Liber scriptus", que el coro acompaña con quietos susurros del "Dies irae". Breves compases de la parte inicial separan la sección anterior de un inspirado trío, "Quid sum miser", para mezzo, tenor y bajo, sobre un acompañamiento del fagot solista. Esta suave página es seguida por una imponente intervención del coro masculino con las palabras "Rex tremendae majestatis", inmediatamente antes que comience la oración del "Salva me, fons pietatis". Siempre sin solución de continuidad, vienen un hermoso dúo para las solistas femeninas -"Recordare, Jesu pie"- y los solos para el tenor ("Ingemisco tanquam reus") y el bajo ("Confutatis maledictis"), para continuar con una nueva reaparición del "Dies irae"; el movimiento concluye con la sección "Lacrymosa dies illa", iniciada por la mezzo para pasar después al resto de los solistas y el coro.

"Offertorio", tercer movimiento de este Requiem, es un fragmento en el que no participa la masa coral; la música comienza con un cálido tema expuesto por los cellos y desarrollado más tarde por las voces. El discurso musical cobra mayor vigor cuando se entonan las palabras "Quam olim Abrahae", que preceden la que quizás sea la más inspirada página de la partitura: "Hostias"; iniciada por el tenor, la bella melodía pasa luego al bajo y los demás solistas. Después de una repetición de la sección "Quam olim Abrahae", el unísono de las voces solistas hace oír el tema que los cellos ejecutaban al comienzo; en una breve Coda orquestal, este tema volverá a escucharse cuatro veces más, dos en las cuerdas, una en el clarinete sobre un tremolo de las cuerdas y, por último, en cellos y contrabajos.

El movimiento más corto de la partitura es la doble fuga entonada con las palabras "Sanctus Dominus, Deus Sabaoth", que va precedida de una brillante fanfarria a cargo de las trompetas. Se trata de un fragmento en el que Verdi demuestra su notable destreza en el arte de la escritura contrapuntística, producto de su estudio de las obras de Palestrina.

Un plácido Andante en Do mayor es la sección "Agnus Dei", cantada por soprano y mezzo en octavas paralelas sin acompañamiento antes de la repetición por parte del coro. Las voces solistas vuelven a entonar el tema, ahora en modo menor, recibiendo los últimos compases el eco del coro. En la tercera parte, para solistas y coro, escuchamos el fluido contrapunto de tres flautas.

"Lux aeterna" es un movimiento confiado a los solistas, con excepción de la soprano; la luminosidad del inicio, en la voz de la mezzo, es contrastada con los oscuros timbres de la orquesta y la voz del bajo entonando las palabras "Requiem aeternam". Un lírico segundo tema, acompañado por una ágil figura en los violines, domina el resto del movimiento.

Si bien Verdi ocupó gran parte de la música que había escrito para el Requiem colectivo a la memoria de Rossini, el "Libera me, Domine" con que finaliza la obra fue objeto de reelaboración, según lo demuestra la incorporación de material temático antes oído en la partitura. Comienza esta sección con un dramático recitativo acompañado para la soprano, con las palabras que repite el coro antes que la solista inicie su única intervención sin otras voces. "Tremens factus", precedida por severas intervenciones de los fagotes. Cuando ha finalizado este "solo" se vuelve a oír una parte del "Dies irae" y luego el tema que abre esta partitura, ahora con la voz de la soprano entonando las palabras "Requiem aeternam"; este conmovedor fragmento, al que se suma posteriormente el coro, culmina con un Si bemol pianissimo de gran dificultad para la soprano. Esta última volverá a repetir un recitativo con el "Libera me, Domine" antes que Verdi dé comienzo a una animada fuga sobre las mismas palabras. El Requiem termina con un solemne susurro para soprano y coro, adecuadamente apoyado por oscuras armonías de la orquesta.

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TEXTO EN LATÍN DE LA MISA DE REQUIEM.

I. REQUIEM

 

Coro

 

Requiem aeternam dona eis, Domine,

et lux perpetua luceat eis.

Te decet hymnus, Deus in Sion,

et tibi redettur votum in Jerusalem,

exaudi orationem meam,

ad te omnis caro veniet.

Requiem aeternam dona eis, Domine,

et lux perpetua luceat eis.

 

Quartetto e coro

 

Kyrie eleison;

Christe eleison;

Kyrie eleison..

 

II. DIES IRAE

 

Coro

 

Dies irae, dies illa,

solvet saeculum in favilla,

teste David cum Sibylla.

Quantus tremor est futurus,

quando judex est venturus,

cuncta stricte discussurus.

Tuba mirum spargens sonum,

per sepulchra regionum,

coget omnes ante thronum.

 

Basso

 

Morsstupebit et natura,

cum resurget creatura,

judicanti responsura.

 

Mezzo Soprano e Coro

 

Liber scriptus proferetur,

in quo totum continetur,

unde mundus judicetur.

Judex ergo, cum sedebit,

quidquid latet, apparebit,

nil inultum remanebit.

 

Coro

 

Dies irae, dies illa,

solvet saeclum in favilla,

teste David cum Sibylla.

 

Soprano, Mezzo Soprano e Tenore

 

Quid sum miser tunc dicturus,

quem patronum rogaturus,

cum vix justus sit securus?

 

Quartetto e Coro

 

Rex tremendae majestatis,

qui salvandos salvas gratis,

salva me, fons pietatis.

 

Soprano e Mezzo Soprano

 

Recordare Jesu pie,

quod sum causa tuae viae,

ne me perdas illa die.

Quaerens me, sedisti lassus,

redemisti crucem passus,

tantus labor non sit cassus.

Juste judex ultionis,

donum fac remissionis,

ante diem rationis.

 

Tenore

 

Ingemisco, tamquam reus,

culpa rubet vultus meus,

supplicanti parce, Deus.

Qui Mariam absolvisti,

et latronem exaudisti,

mihi quoque spem didisti.

Preces meae non sunt dignae,

sed tu bonus fac benigne,

ne perenni cremer igne!

Inter oves locum praesta,

et ab haedis me sequestra,

statuens in parte dextra.

 

Basso e Coro

 

Confutatis maledictis,

flammis acribus addictis,

voca me cum benedictis.

Oro supplex et acclinis,

cor contritum quasi cinis,

gere curam mei finis.

 

Coro

 

Dies irae, dies illa,

solvet saeclum in favilla,

teste David cum Sibylla.

 

Quartetto e Coro

 

Lacrymosa dies illa,

qua resurget ex favilla,

judicandus homos reus.

Huic ergo parce Deus.

Pie Jesu Domine,

dona eis requiem. Amen.

 

 

III. OFFERTORIUM

 

Quartetto

 

Domine Jesu Christe, Rex gloriae,

libera animas omnium fidelium

defunctorum de poenis inferni

et de profundo lacu..

Libera eas de ore leonis,

ne absorbeat eas tartarus,

ne cadant in obscurum:

Sed signifer sanctus Michael

repraesentet eas in lucem sanctam,

quam olim Abrahae promisisti

et semini ejus.

Hostias et preces tibi,

Domine, laudis offerimus.

Tu suscipe pro animabus illis,

quarum hodie memoriam facimus;

Fac eas, Domine,

de morte transire ad vitam,

quam olim Abrahae promisisti

et semini ejus..

Libera animas omnium fidelium

defunctorum de poenis inferni.

Fac eas de morte transire ad vitam.

 

 

IV. SANCTUS

 

Due Cori

 

Sanctus, sanctus, sanctus,

Dominus Deus Sabaoth.

Pleni sunt coeli et terra

gloria tua.

Hosanna in excelsis.

Benedictus, qui venit

in nomine Domini.

Hosanna in excelsis!

 

 

V. AGNUS DEI

 

Soprano, Mezzo Soprano e Coro

 

Agnus Dei,

qui tollis peccata mundi,

dona eis requiem.

Agnus Dei,

qui tollis peccata mundi,

dona eis requiem sempiternam.

 

 

VI. COMMUNIO

 

Mezzo Soprano, Tenore e Basso

 

Lux aeterna luceat eis, Domine,

cum sanctis tuis in aeternum,

quia pius es.

Requiem aeternam dona eis, Domine,

et lux perpetua luceat eis,

cum sanctis tuis in aeternum,

quia pius es.

 

 

VII. RESPONSORIUM

 

Soprano e Coro

 

Libera me, Domine, de morte aeterna,

in die illa tremenda,

quando coeli movendi sunt et terra,

dum veneris judicare

saeculum per ignem.

Tremens factus sum ego et timeo,

dum discussio venerit

atque ventura ira,

quando coeli movendi sunt et terra.

Dies irae, dies illa,

calamitatis et miseriae,

dies magna et amara valde,

dum veneris judicare

saeculum per ignem.

Requiem aeternam dona eis, Domine,

et lux perpetua luceat eis.

Libera me, Domine, de morte aeterna,

in die illa tremenda,

quando coeli movendi sunt et terra,

dum veneris judicare

saeculum per ignem.

 

Dies irae

Herbert von Karajan

Luciano Pavarotti y Nicolai Ghiaurov (1967)

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