*Un bel di vedremo, Una nave da guerra, Addio, fiorito asil, Con onor muore, E soffitto...e pareti, Vogliatemi bene, un bene piccolino.

Madama Butterfly

 

n 1900, Puccini estaba en el ápice de su carrera: era rico, famoso y sus servicios se cotizaban muy bien. Su última ópera, Tosca, había sido cálidamente recibida ese año, pero él no estaba satisfecho en descansar sobre sus laureles, disfrutando de éxitos anteriores. En lugar de ello, en sus cartas a su editor Ricordi, y a otros, se lo ve iniciando casi inmediatamente la búsqueda de un nuevo libreto. Estudió muchas sugerencias, entre ellas temas tan improbables como La divina comedia del Dante, y Los hilanderos de Gerhard Hauptmann, rechazándolas todas. Sus libretistas, lllica y Giacosa, no podían ofrecerle ninguna sugerencia y para colmo de males, tuvo uno de los primeros ataques de la afección a la garganta que, eventualmente, le produciría la muerte.

Cuando fue a Londres en 1900, Puccini había sido llevado al Duke of York's Theatre para ver la obra de David Belasco, Madame Butterfly. Sin poder casi comprender una sola palabra del texto, quedó, sin embargo, muy impresionado con lo que vio. No decidió inmediatamente emplear la obra como tema para su próxima ópera, pero a los pocos meses conversó con Ricordi acerca de la posibilidad de solicitar la autorización de Belasco y en el mes de noviembre lo encontramos quejándose acerca de la demora del escritor en decidirse. Finalmente, Belasco dio su conformidad y para el otoño de 1901, lllica y Giacosa se pusieron a trabajar. La preparación del libreto presentó, sorprendemente, pocos problemas y Puccini tuvo menos exigencias que de costumbre en cuanto a modificaciones y revisiones. Sin duda, esto se debió parcialmente a la larga demora que había sido aprovechada para planear el argumento con cierto detalle.

Sobrevino con todo un desastre, Puccini se fracturó una pierna y sufrió otras heridas graves en un accidente automovilístico en el mes de febrero de 1903, y el trabajo de Madame Butterfly quedó interrumpido durante casi ocho meses. No fue concluido hasta fin de año y La Scala de Milán anunció su presentación para el 17 de febrero de 1904. El Director del Teatro de la Opera, Gatti-Casazza, había reunido un destacado elenco para esa ocasión, Rossina Storchio como Butterfly, Zenatello como Pinkerton y De Luco como Sharpless, bajo la batuta de Campanini. Como bien se sabe, la noche del debut fue el fracaso del siglo, ya que durante largos períodos de la presentación, los aullidos del enfurecido público no permitían ni escucharla. Todos estos cantantes y el conductor eran de la más alta calidad, por lo que la causa del fracaso no se podía atribuir a una mala ejecución por parte de los mismos, sino por problemas intrínsecos de la propia obra. Amarga y profundamente desilusionado, Puccini retiró la ópera y se marchó al campo con ella para efectuar algunas revisiones. Puccini acometió el arreglo de la misma, quitando algunas partes secundarias y dividiendo el largo segundo acto en dos.

La nueva versión fue presentada el 29 de mayo del 1904, no en Milán, sino en el pequeño teatro de la ciudad de Brescia. Dirigida por el Maestro Arturo Toscanini, con el mismo elenco que en la representación inicial, con excepción de la soprano polaca Salomea Kruszeniski como Cio-Cio-San, su éxito fue inmediato, y de la misma magnitud que el que ha tenido en todas partes desde entonces (debido a las connotaciones negativas del personaje del teniente yanqui Pinkerton, la ópera fue suspendida en Estados Unidos durante los años de la Segunda Guerra Mundial en el enfrentamiento bélico entre Japón y América).

El origen de la obra de Belasco es un cuento del escritor norteamericano John Luther Long (quien a su vez había basado su relato en la novela Madame Chrysanthème, del escritor francés Pierre Loti): un drama de tipo ya bien cimentado, acerca de la mujer que todo lo sacrifica por amor. La obra de Belasco fue utilizada por un empresario en Londres, a fin de recaudar fondos, pues esa temporada teatral le había causado pérdidas. Finalmente, este acertó, pues la representación fue un éxito.

Puccini se dedicó a la composición de Madame Butterfly con amor y, confiando en que se trataría de su mejor ópera, predijo su éxito inmediato.

En realidad, independientemente de los artificios técnicos introducidos para imprimirle a la música un sentido exótico u oriental, representa un marcado progreso sobre su predecesora, Tosca. Estos artificios exóticos, o más bien la relación con la música japonesa de cualquier estilo que ellos puedan tener, han sido tema de discusión. Deseoso de crear el ambiente adecuado, Puccini mandó pedir grabaciones de música japonesa; el problema radica en el empleo que de ellos hizo. En Madame Butterfly, Mosco Carner ha identificado cuatro melodías japonesas auténticas, reconociblemente incorporadas a la ópera. También se han empleado varios artificios armónicos de definido corte exótico.

La música creada por Giacomo Puccini para Madama Butterfly es de una belleza inconmensurable, y refleja en cada acorde la sensibilidad, el amor, la alegría, así como el patetismo que invade a la joven Butterfly.

 

Resumen argumental

Primer acto

El telón se levanta sobre una casa japonesa ubicada sobre la bahía de Nagasaki. Goro, el casamentero, sale de la casa acompañado por el teniente Pinkerton de la Marina de los EE.UU. Este último ha contraído un "enlace japonés" con Butterfly (Cio-Cio-San) y se le muestran las virtudes de su nuevo hogar. Goro llama a los sirvientes para que rindan homenaje al nuevo amo; entre éstos se encuentra Suzuki, la fiel criada de Butterfly. Llega Sharpless, el Cónsul estadounidense en Nagasaki. Mientras se preparan bebidas, Pinkerton le informa que ha adquirido la casa por novecientos noventa y nueve años, y luego procede a exponer su descuidada filosofía personal. Sharpless lo critica pero Pinkerton le interrumpe proponiendo un brindis a América, a los sones del himno nacional. Luego envía a Goro en busca de la novia y cuando ambos hombres quedan solos, Sharpless discute con Pinkerton en relación al casamiento que se le propone. El otro responde que ha quedado hechizado por Butterfly (Amore o grillo), y aunque el hombre de más edad le advierte que puede destrozarle el corazón, el impulsivo Pinkerton desoye su bien intencionado consejo.

Vuelve Goro para informar que la novia se halla en camino. Al poco tiempo se oye su voz en la distancia, elevándose por sobre un coro femenino (Ancora un passo). Finalmente llegan Butterfly y sus amigas. Al ver a Pinkerton, todas se arrodillan ante él cuando ella así lo ordena, en señal de homenaje. Sharpless le pregunta de dónde es y le informa que es oriunda de Nagasaki. Tiempo atrás, su familia fue muy rica, pero ahora son pobres, y ella ha debido convertirse en geisha.

El cónsul aprende que el padre de Cio-Cio-San ha muerto, y cuando averigua su edad ella le contesta que es vieja -exactamente quince años-. Llegan más visitantes, incluyendo al Comisionado Imperial, un funcionario del Registro Civil, y los parientes de Butterfly. Impaciente por concluir la ceremonia, Pinkerton le dice a Goro que apresure el procedimiento.

Hay gran animación; las mujeres comentan un tanto desfavorablemente la apariencia de Pinkerton; los parientes, evidentemente celosos de la buena fortuna de Butterfly, hacen comentarios rencorosos acerca de ella. La ruidosa reunión es demasiado para Goro, quien pide silencio. Pinkerton, hechizado por el encanto de Butterfly, apenas si presta atención a Sharpless cuando le insta al joven para que siga su consejo, y sólo puede cantar loas a su belleza.

Extrayendo una cantidad de atesoradas posesiones de entre sus mangas, Butterfly se las muestra a Pinkerton. Cuando a él parece no agradarle un pote de carmín, ella lo arroja a un lado, infantil en su ansiedad por complacerle.  El aspecto de un estuche alargado y estrecho despierta su curiosidad, pero Butterfly vacila en dejarle ver su interior.

Goro le susurra en el oído que le fue enviado al padre de ella por el Mikado, con una invitación a que cometa hara-kiri, cosa que aquel hizo. Mostrándole a Pinkerton sus "ottoke" -muñecas que representan las almas de sus antepasados- Butterfly explica que, sin el conocimiento de su tío Bonzo y del resto de su parentela, ha concurrido a la misión donde ha adoptado la religión de su futuro esposo.

Habiendo preparado todo para la ceremonia, Goro ordena silencio y el Comisionado da lectura al contrato de bodas. Los novios firman y el casamentero anuncia que la ceremonia ha concluido. Las amistades de Butterfly ofrecen sus felicitaciones y Pinkerton efectúa un brindis, esperando que los invitados se retiren pronto. Los festejos son interrumpidos por el grito de "¡Cio-Cio-San!", en la distancia. Es la voz de Bonzo, y cuando éste aparece, los aterrorizados amigos y parientes de Butterfly ruegan a ésta que responda. Bonzo grita que sabe porqué ella ha ido a la misión, y descarga sobre su cabeza la maldición de los dioses del Japón. El enfurecido Pinkerton le ordena retirarse y Bonzo le retribuye ordenando a los amigos y parientes a que renuncien a Butterfly y que partan. Al oír esto, Pinkerton le manda alejarse duramente. Todos salen, dejando a Butterfly bañada en lágrimas a medida que las voces de sus amigas y parientes se desvanecen en la distancia. Pinkerton toma en sus brazos a la niña, susurrándole consuelo, mientras que desde la casa, puede escucharse a Suzuki murmurando sus oraciones.

Rompiendo el prolongado dúo de amor que cierra este acto, Pinkerton conduce a Butterfly a la casa (Viene la sera). Aparecen los sirvientes que descorren las paredes. Butterfly se retira con Suzuki, Pinkerton queda deslumbrado por su belleza (Bimba dagli occhi) y ella le dice que es como la diosa de la luna, quien desciende de noche, tomando todos los corazones y llevándoselos a los reinos de las alturas. Pinkerton le recuerda que ella no le ha dicho aún que lo ama. Butterfly le responde que para ella, él es la luz de los cielos; desde el primer momento en que lo vió gustó de él y ahora sólo puede repetir que es profundamente feliz.

Rogándole que la ame un poco (Vogliatemi bene), Butterfly dice a Pinkerton: "Somos gente acostumbrada a cosas pequeñas, humildes, tranquilas..."

El le responde, besando sus manos, "Butterfly". Al oír su nombre, ella recuerda que en el país de Pinkerton, es costumbre prender una mariposa a una tablilla con un alfiler. El contesta que es porque los hombres quieren asegurarse que una criatura tan hermosa no huirá volando. Al igual que ellos, él la ha capturado y la apretará contra sí, temblando, porque ella le pertenece. La música se hace más y más ardiente hasta que las dos voces, creciendo en apasionada culminación, se unen en un glorioso desborde de sonido. A medida que concluye el dúo, ambos penetran en la casa, alejándose lentamente la orquesta mientras cae el telón.

 

Segundo acto

El interior de la casa de Butterfly. Han pasado tres años y Suzuki está rezando a sus dioses, rogando que se permita a Butterfly no llorar más. Luego Butterfly pregunta a su criada cuánto tiempo transcurrirá antes de que se les acabe el dinero. Suzuki toma un puñado de monedas de un cajón y observa que a menos que Pinkerton regrese pronto, se encontrarán en serias dificultades. Butterfly asegura a Suzuki que Pinkerton volverá. "¿Por qué pidió al Cónsul que atendiera al alquiler? ¿Por qué colocó cerraduras en la casa si no pensaba volver?", pregunta. Su fe en él es tan absoluta que no puede imaginar otra cosa. Suzuki sigue sin convencerse, observando que nunca se ha visto que un marido extranjero regrese al hogar. Butterfly se vuelve furiosamente a su criada. Cambiando de tono, pasa a relatarle como su marido se despidió tiernamente de ella antes de partir, prometiendo volver cuando el petirrojo haga su nido. El escepticismo de Suzuki se mantiene y Butterfly le hace repetir las palabras "El volverá". Esto es demasiado para Suzuki quien rompe en llanto.

Butterfly le reprocha su falta de fe y en su famosa Un bel di, vedremo relata a su criada como un hermoso día verán una columna de humo en el horizonte del mar. Luego aparecerá un buque, tronando un saludo al entrar en lo bahía. Butterfly no saldrá corriendo al encuentro de Pinkerton, sino que lo esperará en la colina hasta que éste aparezca, subiendo. Cuando llegue a la cima llamará "Butterfly" y ella, en parte como broma y en parte por no morir de felicidad, se ocultará de su vista. El, preocupado por su silencio la llamará como solía hacerlo "Mi pequeña esposa, mi flor de dulce aroma". Con su inquebrantable fe, Butterfly promete a Suzuki que todo esto sucederá.

Aparecen Goro y Sharpless. Sharpless entra mientras Goro sale al jardín.

Butterfly recibe al Cónsul con gran alegría, invitándolo a sentarse. Tomando una carta de su bolsillo, él le dice que ha sabido de su marido, Pinkerton. Butterfly se siente sobrecogida por esta noticia y pregunta al asombrado Sharpless cuándo hacen sus nidos en América los petirrojos.

Ella le explica que Pinkerton ha prometido volver cuando ello suceda. Goro, quien ha estado espiando, ríe al escucharla. Sharpless confiesa que sus conocimientos en ornitología son escasos y Butterfly prosigue con la conversación informándole que Goro ha estado molestándola durante algún tiempo insistiéndole para que tome un nuevo marido. Goro interrumpe con la información de que el acaudalado príncipe Yamadori desea convertir a Butterfly en su esposa. En ese momento, éste se acerca con sus sirvientes. Cuando entra, Butterfly le hace objeto de una burla. Goro, perdiendo la paciencia, le dice que se está engañando a sí misma si cree que aún está casada. La enamorada le replica que el abrir la puerta y echar a la esposa se denomina divorcio en el Japón, pero que en América esto no puede hacerse, y que ella ahora es americana. Cuando dirige su atención a otra cosa, Goro logra susurrarle a Sharpless que el barco de Pinkerton está a la vista y el Cónsul revela que Pinkerton no quiere mostrarse y por lo tanto él, Sharpless, ha venido a comunicarle la noticia a Butterfly.

Rechazada su oferta de matrimonio, Yamadori se despide tristemente de Butterfly y se retira acompañado por Goro y sus sirvientes. Cuando queda solo con Butterfly, Sharpless comienza a leer la carta de Pinkerton (Amico, cercherere). Las reiteradas interrupciones de su esposa, y su incapacidad para comprender el significado de las insinuaciones de Pinkerton, obligan a Sharpless a ceder en su tentativa. En lugar de ello, pregunta seriamente a Butterfly qué haría si Pinkerton no regresase jamás. Anonadada, Butterfly responde que podría volver a su trabajo anterior, o mejor aún, morirse. Sharpless le ruega que acepte al acaudalado Yamadori. Ofendida de que él también dude de Pinkerton, Butterfly pide a Suzuki que conduzca a Sharpless a la puerta, pero lamentando su dureza inmediatamente después, le ruega que olvide lo que acaba de decirle y, corriendo a la otra habitación, vuelve con un niño en brazos.

El Cónsul le pregunta si el niño es de Pinkerton y si el padre sabe de su existencia. Butterfly le responde que el niño nació después de la partida de Pinkerton. Dirigiéndose al pequeño quiere saber si comprende lo que Sharpless ha tenido la osadía de sugerir.

En un aria lírica (Che tua madre dovrá) dice que él parece esperar que ella lo tome en brazos y recorra la ciudad con sol o con lluvia, ganando su sustento cantando y bailando. Sharpless siente una enorme compasión y ruega a Butterfly que lo perdone.

Cuando ha partido, entra Suzuki y toma a Goro de una oreja. Lo ha sorprendido diseminando el rumor de que nadie sabe quien es el padre del hijo de Butterfly. Impetuosamente Butterfly toma una daga que cuelga de la pared y se arroja sobre Goro, quien emite un alarido. Ello lo echa, y volviéndose al niño, se dirige a él tiernamente, diciéndole que su padre regresará pronto para llevarse a ambos. Se oye el tronar distante de un cañón y Suzuki exclama que proviene de la bahía.

Loca de alegría y de entusiasmo, Butterfly toma un telescopio y corre a la terraza. Lee en voz alta el nombre de un buque que tiene a la vista, Abraham Lincoln. Llena de júbilo se vuelve a Suzuki y le reprocha sus dudas. Pinkerton ha retornado al fin; en el mismo momento en que todos le decían que llorara, su amor y su fe han triunfado. Comienza entonces un encantador dúo en que Butterfly dice a suzuki que agite las ramas del cerezo y la cubra de flores (Scuoti quella fronda). Feliz, luego de tantos meses de tristeza, Butterfly se pregunta cuánto tiempo tendrá que esperar antes de la llegada de Pinkerton. Dice a su criada que recoja todas las flores, durazno, violetas, jazmines, todas. Ambas cantan alegremente mientras las desparraman por la habitación.

Cuando han concluido, Butterfly contempla su cansado rostro en el espejo y pide a Suzuki que la arregle. Agrega que también debe retocar un poco las mejillas del niño, para que la vigilia que van a pasar no lo haga parecer pálido. Butterfly, entonces, viste su traje de bodas. Perfora tres agujeros en un panel (Nello shosi) uno para ella, uno más bajo para Suzuki y uno aún más bajo para el niño. Los tres se ponen a mirar hacia la creciente oscuridad, esperando la llegada de Pinkerton, mientras el sonido de voces susurrantes acentúa el patetismo de la escena. A medida que progresa la noche, el niño se duerme. Tras él Suzuki. Queda únicamente Butterfly, de pie, inmóvil, esperando, observando.

 

Tercer acto

Un interludio precede al tercer acto, y cuando termina, la vigilia de Butterfly se acerca a su conclusión. Se oyen voces de marineros en la distancia, mientras el puerto cobra vida y la luz del día penetra en la habitación.

Suzuki y el niño siguen durmiendo. Tras despertar a la criada, Butterfly toma dulcemente a la criatura en sus brazos. Suzuki dice a su ama que vaya a descansar, prometiendo avisarle cuando llegue Pinkerton. Butterfly acaba de salir cuando se oye un llamado y, corriendo el panel, Suzuki ve a Sharpless y Pinkerton afuera. Deja escapar un grito, mientras ambos hombres entran. Informándoles que Butterfly, cansada luego de su larga vigilia, ha ido a descansar un rato, les dice con qué ansiedad ha esperado su ama el día del regreso de Pinkerton.

Oyendo un ruido en el jardín, mira hacia afuera y queda sorprendida al ver una mujer extraña. Suzuki se entera, horrorizada, que ésta es la esposa de Pinkerton. Sharpless informa a la criada que han llegado temprano con el fin de obtener su ayuda para darle la noticia a Butterfly. Aunque lamentan lo acontecido por su ama, el primer pensamiento debe ser para el niño. Sigue un trío en que Pinkerton comenta los recuerdos que en él despierta la habitación -recuerdos de su boda con Butterfly- mientras Sharpless ruega a Suzuki que persuada a su ama para que haga entrega de la criatura. La criada llora su desdicha ante los hechos que acaba de conocer.

Pinkerton, incapaz de encarar de frente la situación, decide retirarse. Sharpless no puede evitar recordarle el consejo que le dio y que él tan desaprensivamente desatendió. La única respuesta del otro es decirle un triste adiós al escenario de su pasada felicidad (Addio, fiorito asil), partiendo apresuradamente cuando Suzuki, quien ha salido en busca de Kate, vuelve del jardín con esta última. La criada promete aconsejar a Butterfly para que confíe en Kate, estipulando que debe dejársela a solas con su ama. Antes de que puedan proseguir con su conversación, se oye la voz de Butterfly llamando "Suzuki, Suzuki". La criada trata, sin lograrlo, de evitar que su ama entre en la habitación. Al ver a Sharpless, ella le pregunta ansiosamente acerca del paradero de Pinkerton. Observando a Kate, quien en el ínterin ha regresado al jardín, su alarma crece. Sharpless y Suzuki permanecen silenciosos mientras Butterfly pregunta "¿Quién es esa dama?". Cuando el primero le informa que Kate es la causante inocente de su desdicha, ella comprende que la mujer que le produce tanto temor es la esposa de Pinkerton. Entra Kate, y Butterfly acepta entregar a su hijo diciendo que Pinkerton debe venir sólo, dentro de media hora, a reclamarlo.

Luego que se han retirado Kate y Sharpless, Butterfly ordena a Suzuki que cierre la entrada a la luz del sol que ilumina la habitación. Una vez que lo ha hecho, le dice a la criada que vaya a cuidar al niño en sus juegos. Suzuki rehúsa partir, pero Butterfly se lo ordena. Butterfly toma entonces, la daga de su padre, leyendo en voz alta la inscripción grabada en el mismo "Muere con honor quien no puede vivir con honor". Cuando llega la daga a su garganta, se abre la puerta y se ve el brazo de Suzuki, empujando el niño hacia su madre. Butterfly deja caer el arma y toma al niño, abrazándolo apasionadamente. En una ferviente invocación (¿Tu? ¿Tu? piccolo iddio) le dice que jamás debe saber que su madre murió por su bien. Diciéndole adiós, le da una bandera americana y una muñeca para que juegue. Tomando la daga, va detrás de un biombo de donde se oye el ruido del mismo, cayendo al suelo. El velo blanco que colgaba del biombo es arrancado y Butterfly sale tambaleante apretando su garganta con el mismo. Caminando penosamente hacia el niño, cae a su lado, agonizante. Se oye la voz de Pinkerton llamando "Butterfly" desde afuera y un momento después, él y Sharpless, entran en la habitación.

Pinkerton se deja caer de rodillas junto a la agonizante Butterfly, mientras Sharpless toma al niño en sus brazos.

 

Texto en español e italiano.

Personajes

 

BUTTERFLY (Cio-Cio-San)

SUZUKI

B.F. PINKERTON

KATE

SHARPLESS

GORO

YAMADORI

BONZO

COMISIONADO

YAKUSIDÉ

MADRE

        Joven Gheisa Japonesa

        Criada de Batterfly

   Teniente de la Marina de los EE.UU.

   Esposa de Pinkerton

   Cónsul de los EE.UU. en Nagasaki

   Casamentero

   Pretendiente de Butterfly

   Tío de Butterfly

   Delegado Imperial

   Tío de Butterfly

   Madre de Butterfly

                        Soprano

                Mezzosoprano

                            Tenor

                Mezzosoprano

                        Barítono

                            Tenor

                        Barítono

                             Bajo

                        Barítono

                             Bajo

                Mezzosoprano

 

La acción se desarrolla en Nagasaki, Japón, a finales del siglo XIX

ACTO PRIMERO

 

(Una colina en las afueras de

Nagasaki. Una casa con terraza y

jardín, desde la que se ven la bahía,

el puerto y la ciudad de Nagasaki)

 

(Se levanta el telón)

 

(Habitación al fondo de la casa.

Goro enseñando a Pinkerton la

casa con muchas reverencias Con

gran pomposidad explica los

detalles de la pequeña casa. Goro

corre una pared en el fondo, y

explica la finalidad a Pinkerton.)

 

PINKERTON

(Sorprendido a Goro)

...Y techo... y paredes....

 

GORO

(muy satisfecho)

Van y vienen a voluntad,

mostrando distintos aspectos

ambientes diferentes

de la misma habitación.

 

PINKERTON

(Mirando a su alrededor)

Y el nido nupcial, ¿dónde está?

 

GORO

(Señalando dos habitaciones)

Aquí, o allá..., según...

 

PINKERTON

¡También tiene doble fondo!

¿Y la sala?

 

GORO

(Señalando la terraza)

¡Ahí la tiene!

 

PINKERTON

(Asombrado)

¿Al aire libre?...

 

(Goro desliza un panel

hacia la terraza)

 

GORO

(enseñando el cierre de la pared)

Se corre un panel...

 

PINKERTON

(mientras Goro desliza los paneles)

¡Comprendo, comprendo! Otro...

 

GORO

¡.....se desliza!

 

PINKERTON

Esta casita... es tan delicada....

 

GORO

(protestando)

...es sólida como una torre.

desde el suelo al techo.

 

(Invita a Pinkerton a bajar al

jardín)

 

PINKERTON

Pero con un estornudo caería.

 

(Goro da tres palmadas. Y entran

dos hombres y una mujer que se

inclinan ante Pinkerton)

 

GORO

(Con voz un poco nasal, señalando)

Ésta será la camarera de su esposa,

 

(Melindroso)

 

la sirvienta predilecta.

El cocinero... el criado...

Están confusos por el gran honor.

 

PINKERTON

(Impaciente)

¿Sus nombres?

 

GORO

(señalando a Suzuki)

La señorita: Nube Ligera.

 

(señalando a un sirviente)

 

Rayo de Sol Naciente.

 

(señalando al otro sirviente)

 

Exhala Aromas.

 

SUZUKI

(permaneciendo de rodillas pero

con la cabeza levantada)

¿Sonríe vuestra Honorable Persona?

La risa es fruto y es flor.

Dijo el sabio Ocunama:

La sonrisa funde la trama de las penas.

 

(Desciende al jardín, siguiendo a

Pinkerton que se aleja sonriendo)

 

Le abre la concha a la perla,

y al hombre la entrada del paraíso.

Perfume de los dioses...

Fuente de la vida...

Dijo el sabio Ocunama:

La sonrisa funde la trama de las penas.

 

(Goro, dándose cuenta de que

Pinkerton empieza a aburrirse de

la locuacidad de Suzuki, da unas

palmadas, y los tres sirvientes se

retiran rápidamente hacia la casa)

 

PINKERTON

En cuanto a cháchara

ésta me parece cosmopolita.

 

(a Goro que se va hacia el

fondo a observar)

 

¿Qué miras?

 

GORO

Si llega la esposa.

 

PINKERTON

¿Está todo a punto?

 

GORO

Todo.

 

PINKERTON

¡Eres la joya de los casamenteros!

 

(Goro hace una gran inclinación)

 

GORO

Aquí vendrán:

el oficial del registro, los

parientes,

vuestro cónsul y la novia.

Se firmará el acta

y el matrimonio será un hecho.

 

PINKERTON

¿Y son muchos los parientes?

 

GORO

La suegra, la abuela, el tío bonzo,

que no nos honrará con su presencia,

y los primos y primas...

Pongamos que entre ascendientes...

y colaterales haya dos docenas.

En cuanto a la descendencia....

de eso ya se ocuparan suficientemente

 

(Con obsequiosa malicia)

 

Vuestra Gracia y la bella Butterfly...

 

PINKERTON

¡Eres la joya de los casamenteros!

 

(Goro se inclina profundamente.)

 

SHARPLESS

(fuera de escena, un poco lejos)

¡Venga a sudar y subir!

¡Resoplar y tropezar!

 

GORO

(Que ha acudido al fondo, anuncia

a Pinkerton)

Ya llega el cónsul.

 

(Se inclina ante el cónsul)

 

SHARPLESS

(entra jadeante)

¡Ah! ¡Esos pedruscos

me han agotado!

 

PINKERTON

(se apresura a saludar al cónsul

y a estrecharle las manos)

¡Bienvenido!

 

GORO

(Al Cónsul)

¡Bienvenido!

 

SHARPLESS

¡Uf!

 

PINKERTON

¡Rápido, Goro tráele algún refresco!

 

(Goro corre a la casa.)

 

SHARPLESS

(Jadeando y mirando alrededor)

Está muy alto.

 

PINKERTON

(Mostrando el panorama)

¡Pero es hermoso!

 

SHARPLESS

(Mirando abajo, a la ciudad

y al mar)

Nagasaki, el mar, el puerto...

 

PINKERTON

(Señalando a la casa)

Y una casita que ni hecha a propósito

 

(Goro sale de la casa seguido por

dos sirvientes llevando vasos y

botellas que dejan en la terraza.

Ellos entran en la casa mientras

Goro prepara las bebidas)

 

SHARPLESS

¿Es suya?

 

PINKERTON

La compré por

novecientos noventa y nueve años

con facultad cada mes,

de rescindir el contrato.

En este país son así de elásticos,

en cuanto a casas y contratos.

 

SHARPLESS

Y el hombre experto se aprovecha.

 

PINKERTON

Cierto.

 

(Pinkerton y Sharpless se sientan

en la terraza donde Goro está

preparando las bebidas.)

 

(A Sharpless con franqueza)

 

En cualquier lugar del mundo,

el yanqui vagabundo

disfruta y especula

despreciando riesgos.

Echa el ancla al azar...

 

(Se adelanta para ofrecer

una bebida a Sharpless.)

 

¿Ponche de leche o whisky?

 

SHARPLESS

Whisky.

 

PINKERTON

(continuando)

Echa el ancla al azar

hasta que una ráfaga le destroza

la nave, los aparejos, la arboladura...

La vida no le satisface si no se apropia

de las flores de cada lugar...

 

SHARPLESS

Es un evangelio fácil...

 

PINKERTON

(Continuando)

... y del amor de las mujeres bellas.

 

SHARPLESS

....es un evangelio fácil

que hace agradable la vida pero

que entristece el corazón....

 

PINKERTON

Si lo vencen prueba suerte otra vez.

Sigue sus impulsos allí donde esté.

Así pues, me caso al uso japonés, por

novecientos noventa y nueve años.

Dejando libre la posibilidad

de eximirme de ello cada mes.

 

SHARPLESS

Es un evangelio fácil.

 

PINKERTON

(levantándose y brindando

con Sharpless)

¡América siempre!

 

SHARPLESS

¡América siempre!

 

(Pinkerton y Sharpless se sientan

otra vez en la terraza.)

 

Y ¿es bella la esposa?

 

GORO

(Que ha estado escuchando y entra

en la terraza miedoso e insinuante)

Es una guirnalda de flores frescas.

Una estrella de rayos de oro.

Y por nada: sólo cien yenes.

 

(al cónsul)

 

Si Vuestra Gracia quiere...

tengo un gran surtido.

 

(Pinkerton se levanta impaciente.

El cónsul, risueño, sigue su ejemplo)

 

PINKERTON

(Muy impaciente se aleja)

¡Vamos, tráela aquí, Goro!

 

(Goro corre al fondo y desaparece

descendiendo colina abajo.)

 

SHARPLESS

¡Qué inquietud lo agita!

¿No estará usted además enamorado?

 

PINKERTON

¡No sé!... ¡no sé!

¡Depende de lo que se entienda

por enamoramiento!

Si es amor o un simple capricho

no sabría decírselo.

Cierto que ella

con sus artes ingenuas

me ha fascinado.

Leve como

un tenue globo de cristal,

por su estatura y porte

parece una figura

sacada de un biombo.

Pero de su brillante

fondo lacado,

con un movimiento súbito

destaca y revolotea

como una mariposilla,

y se posa

con tal gracia silenciosa

que siento un verdadero furor

por alcanzarla,

aunque ello me cueste

quebrarle las alas.

 

SHARPLESS

(Con seriedad y afable)

¡Anteayer vino a visitar el consulado!

Yo no la vi, pero la oí hablar.

El misterio de su voz me llegó al alma.

Cierto que, cuando es sincero,

el amor habla así.

Sería un gran pecado

arrancarle las leves alas

y destruir quizás un corazón crédulo.

 

PINKERTON

¡Mi querido Cónsul, tranquilícese!

Ya se sabe que a la edad de usted...

 

SHARPLESS

Sería un gran pecado...

 

PINKERTON

... se tiene el corazón triste.

Pero no hay ningún mal si...

 

SHARPLESS

Esa divina...

 

PINKERTON

... yo quisiera esas alas dirigir hacia...

 

SHARPLESS

....suave vocecita...

 

PINKERTON

...¡los dulces vuelos del amor!

 

SHARPLESS

...¡no debería dar notas de dolor!

 

PINKERTON

(Le ofrece de nuevo bebida)

¿Whisky?

 

SHARPLESS

Otracopa.

 

(Pinkerton sirve a Sharpless whisky

y se llena su propio vaso.)

 

A la salud de su lejana familia

 

PINKERTON

¡Y por el día de mi verdadera boda,

con una verdadera esposa...

americana!

 

AMIGAS DE BUTTERFLY

(fuera de escena)

¡Ah, ah, ah!

 

GORO

(reapareciendo sin aliento, después

de correr colina arriba)

¡Ahí están!

Han llegado a lo alto de la cuesta.

 

(Señala hacia el sendero)

 

Ya se oye el enjambre femenino,

como el viento entre el follaje.

 

(Pinkerton y Sharpless se acercan

al fondo del jardín mirando hacia

el sendero de la colina)

 

AMIGAS DE BUTTERFLY

(fuera de escena)

¡Ah, ah!

¡Cuánto cielo, cuánto mar!

 

(Siempre desde dentro)

 

¡Cuánto cielo, cuánto mar!

 

BUTTERFLY

(fuera de escena)

¡Un paso mas y ya estamos!

 

AMIGAS

¡Qué lenta eres!

 

BUTTERFLY

¡Espera!

 

AMIGAS

¡Aquí está la cima!

¡Mirad cuántas flores!

 

BUTTERFLY

(Serenamente)

Sopla sobre el mar y sobre la tierra

un alegre vientecillo primaveral.

 

LAS AMIGAS

¡Cuánto cielo, cuánto mar!

 

SHARPLESS

¡Oh, qué alegre griterío de juventud!

 

BUTTERFLY

Soy la muchacha más feliz del Japón,

e incluso del mundo.

¡Amigas, he venido atraída

por la llamada del amor...

 

AMIGAS

Alegría...

 

BUTTERFLY

...he venido a los umbrales del amor...

 

AMIGAS

...alegría, dulce amiga...

 

BUTTERFLY

...donde se recoge la felicidad

del que vive y del que muere!

 

AMIGAS

...pero antes de cruzar el umbral

que te atrae, vuélvete y mira,

mira las cosas que amas,

¡mira cuánto cielo, cuántas flores,

cuanto mar!...

 

(Comienzan a divisarse las geishas

que suben por el sendero)

 

BUTTERFLY

Amigas he venido atraída

por la llamada del amor, etc.

 

AMIGAS

¡Alegría, .alegría, dulce amiga

pero antes de cruzar el umbral

vuélvete y mira las cosas que amas!

 

(Butterfly y sus amigas entran en

el jardín. Todas llevan sombrillas

grandes y de colores brillantes)

 

BUTTERFLY

(A las amigas)

Ya hemos llegado.

 

(Butterfly ve a los hombres, reconoce

a Pinkerton y cerrando su sombrilla,

lo señala apartándose de sus amigas)

 

Aquí está F.B. Pinkerton. ¡Inclinaos!

 

(se arrodilla)

 

AMIGAS

(se arrodillan)

¡Inclinémonos!

 

(Todas se levantan y se acercan a

Pinkerton con gran ceremonia)

 

BUTTERFLY

(Hace una reverencia)

Gran ventura

 

AMIGAS

(haciendo una reverencia)

A sus órdenes

 

PINKERTON

(sonriendo)

¿Ha sido un poco fuerte la subida?

 

BUTTERFLY

Para una esposa educada

la impaciencia es más penosa.

 

PINKERTON

(con gentileza y un poco divertido)

Extraño cumplido

 

BUTTERFLY

(con ingenuidad)

Aún los sé mejores.

 

PINKERTON

(Recalcándolo)

¡Verdaderas joyas!

 

BUTTERFLY

(dispuesta a enseñarle todo su

repertorio de cumplidos)

Si os complace, ahora mismo...

 

PINKERTON

Gracias... no.

 

(Sharpless ha observado primero

con curiosidad el grupo de jovencitas,

después se acerca a Butterfly que lo

escucha con atención)

 

SHARPLESS

Señorita Butterfly... bonito nombre,

le sienta de maravilla.

¿Es usted de Nagasaki?

 

BUTTERFLY

Sí, señor. De una familia que fue

bastante próspera en otro tiempo.

 

(a sus amigas)

 

¿No es verdad?

 

AMIGAS

(aprobando con rapidez)

¡Sí, es verdad!

 

BUTTERFLY

(Con naturalidad)

Nadie confiesa jamas

haber nacido en la pobreza;

no hay vagabundo que

no asegure tener gran prosapia.

Yo sin embargo, conocí la riqueza.

Pero los torbellinos de la vida

Derriban a los robles mas robustos...

y para sostenerme

tuve que hacer de geisha.

 

(A las amigas)

 

¿Verdad?

 

AMIGAS

(Confirmando)

¡Es verdad!

 

BUTTERFLY

No lo oculto ni me avergüenzo.

 

(Viendo que Sharpless se sonríe)

 

¿Os reís? ¿Por qué?

Son cosas de la vida..

 

PINKERTON

(Ha escuchado con interés y

volviéndose hacia Sharpless)

Con ese aire de muñequita,

cuando habla me inflama.

 

SHARPLESS

(interesado en la charla con

Butterfly, continúa preguntándole)

¿Y tiene usted hermanas?

 

BUTTERFLY

No, señor. Tengo a mi madre.

 

GORO

(Con importancia)

Una noble dama.

 

BUTTERFLY

Pero, sin ofenderla,

también es muy pobre.

 

SHARPLESS

¿Y su padre?

 

BUTTERFLY

(Se detiene sorprendida, después

responde con sequedad)

Ha muerto.

 

(Las amigas de Butterfly inclinan

la cabeza; Goro está violento,

todas se abanican nerviosamente)

 

SHARPLESS

(Volviendo cerca de Batterfly)

¿Cuántos años tienes?

 

BUTTERFLY

(Con coquetería casi infantil)

Adivinadlo.

 

SHARPLESS

(bromeando)

Diez.

 

BUTTERFLY

Un poco más.

 

SHARPLESS

Veinte.

 

BUTTERFLY

Menos. Quince recién cumplidos;

 

(Con malicia)

 

¡Ya empiezo a ser vieja!

 

SHARPLESS

¡Quince años!

 

PINKERTON

¡Quince años!

 

SHARPLESS

La edad de los juegos...

 

PINKERTON

... y de los caramelos.

 

GORO

(que ha visto llegar a más gente

y los reconoce; los anuncia con

importancia)

¡El Comisario Imperial!

¡El oficial del registro, los parientes!

 

PINKERTON

(A Goro)

¡Daos prisa!

 

(Por el camino aparecen los parientes

de Butterfly; ella y sus amigas van a

recibirlos. Hay muchas reverencias.

Los parientes examinan con mucha

curiosidad a los dos americanos.

Pinkerton coge a Sharpless del brazo

y, empujándolo hacia un lado y

riendo, mira fijamente al grupo de

parientes. El Comisario Imperial

saluda a Pinkerton. Todos entran

en la casa donde son recibidos por

Goro)

 

PINKERTON

¡Qué ridículo es este desfile

de nuevos parientes,

adquiridos en préstamo, por meses!

 

PARIENTES, AMIGAS

¿Dónde está? ¿Dónde está?

 

BUTTERFLY

(Señalando a Pinkerton)

¡Ahí lo tenéis!

 

PRIMA, AMIGAS

Hermoso no es.... en verdad.

 

BUTTERFLY

(Ofendida)

Es tan hermoso...

que no se puede soñar nada mejor.

 

PINKERTON

(Observando al grupo de mujeres)

Seguro que detrás de

ese abanico violeta

se oculta mi suegra.

 

MADRE DE BUTTERFLY

¡Me parece un rey!

 

TÍA

Vale un Perú.

 

PRIMA

(a Butterfly)

Goro no hace mucho

me lo ofreció a mi, pero le dije que no.

 

BUTTERFLY

(Con desdén a su prima)

¡Sí, precisamente tú!

 

PINKERTON

(señalando a Yakusidé)

Y ese individuo vulgar

es el tío borracho y loco.

 

PARIENTES, AMIGOS, AMIGAS

(A la prima)

Mírala: porque ha sido la elegida

se da importancia.

 

OTROS

Está perdiendo su belleza.

 

PRIMA, AMIGOS

Se divorciará.... eso espero.

Está perdiendo su belleza.

 

GORO

(Sale de la casa e irritado por

la cháchara, va de uno a otro

recomendando hablar en voz baja)

Por favor callaos un poco. ¡Cht! ¡Cht!

 

TÍO YAKUSIDÉ

¿Hay vino?

 

MADRE, TÍA

(Mirando de reojo, procurando

no ser vistas)

Curioseemos.

 

AMIGAS

(con satisfacción, a Yakusidé)

Hemos visto bebidas

color de té, y carmín.

¡Ah, oh! ¡Ah, oh!

 

OTROS

(mirando compasivamente

a Butterfly)

Está perdiendo su belleza.

Él se divorciará

¡Ah, oh! ¡Ah, oh!

 

MADRE, TÍA

¡Parece un rey! Vale un Perú.

En verdad es tan hermoso,

que no se puede soñar nada mejor.

 

PRIMA

Goro no hace mucho me lo ofreció...

 

TÍA

Vale un Perú.

En verdad es tan hermoso, etc.

 

YAKUSIDÉ

¿Hay vino?, etc.

 

GORO

(Interviene de nuevo para

que cese el alboroto)

Por favor callaos un poco....

 

(Después hace gestos de silencio)

 

¡Cht, cht, cht!

 

SHARPLESS

(A Pinkerton aparte)

¡Oh, amigo afortunado!

 

PINKERTON

¡Si, es cierto, es una flor!

Su olor exótico...

 

SHARPLESS

¡Oh Pinkerton afortunado,

le ha tocado en suerte...

 

PINKERTON

...me ha alterado el cerebro.

 

SHARPLESS

...una flor recién abierta!

 

PRIMA, AMIGAS

¡Pero respondí que no lo quería!

 

MADRE, AMIGAS

¡Yo no habría respondido que no!

 

PRIMA AMIGAS

¡Y respondí que no!

 

MADRE, AMIGAS

¡No diría que no!

 

SHARPLESS

No he visto jamás una criatura...

 

BUTTERFLY

(a los suyos)

Atención: escuchadme.

 

PINKERTON

Si, es verdad, es una flor, etc.

 

SHARPLESS

... tan hermosa como Butterfly.

 

PRIMA, AMIGAS

Sin tener que buscar tanto,

yo los encuentro mejores.

 

MADRE, AMIGAS

No, querida, no lo creo.

Es verdaderamente un gran señor.

 

PINKERTON

¡Y a fe mía que la he conquistado!

 

SHARPLESS

Y si para usted son una burla

el contrato y su felicidad...

 

PRIMA, AMIGAS

Y les diré rotundamente que no,

y les diré que no, ¡que no!

 

MADRE, AMIGAS

Yo no le diría que no,

yo no le diría que no, ¡que no!

 

PARIENTES, AMIGOS

Y se divorciara, ya lo verás,

¡Se divorciará!

 

SHARPLESS

...¡tenga cuidado! Ella cree en ellos.

 

BUTTERFLY

(A su madre)

Madre, ven aquí.

 

(a los demás)

 

¡Escuchadme, atención!

 

(Hablando con voz infantil)

 

Uno, dos y tres, inclinaos todos.

 

(A una señal de Butterfly, todos se

inclinan ante Pinkerton y Sharpless.

Entonces los parientes levantan

y se dispersan por el jardín. Goro

conduce a algunos de ellos afuera.

Pinkerton toma a Butterfly por la

mano y la conduce hacia la casa)

 

PINKERTON

¡Ven, amor mío!

¿Te gusta la casita?

 

BUTTERFLY

SeñorF. B. Pinkerton...

 

(Ella le indica el gran número de

objetos que lleva en la manga.)

 

perdón... Yo quisiera...

unos pocos objetos femeninos...

 

PINKERTON

¿Dónde están?

 

BUTTERFLY

(indicandole la manga)

Están aquí... ¿os enfadáis?

 

PINKERTON

(Pinkerton sonríe sorprendido;

entonces, dice con galantería:)

Oh, pero ¿por que me iba a enfadar,

mi hermosa Butterfly?

 

BUTTERFLY

(sacando sus cosas de la manga y

dándoselas a Suzuki, que las

introduce en la casa)

Pañuelitos, la pipa...

un cinturón, un pequeño broche...

un espejito, un abanico...

 

PINKERTON

(ve un tarrito)

¿Y ese tarro?

 

BUTTERFLY

Un tarro de pintura.

 

PINKERTON

¡Caramba!

 

BUTTERFLY

¿Os desagrada?...

 

(Tirándolo sin esperar respuesta)

 

¡Fuera!

 

(saca una larga y estrecha caja.)

 

PINKERTON

¿Y eso?

 

BUTTERFLY

(muy seria)

Es algo sagrado para mi.

 

PINKERTON

(con curiosidad)

¿Y no se puede ver?

 

BUTTERFLY

Hay demasiada gente.

 

(Desaparece dentro de la casa

llevándose la caja con ella.)

 

Perdonadme.

 

GORO

(Que se ha acercado, le dice al

oído a Pinkerton)

Es un regalo del Mikado a su padre...

Invitándolo a...

 

(indica que el padre de Butterfly

tuvo que hacerse el hara-kiri.)

 

PINKERTON

(En voz baja)

Y... ¿su padre?

 

GORO

Obedeció.

 

(Se dirige hacia la casa.)

 

BUTTERFLY

(volviendo a la terraza, sentándose

con Pinkerton y sacando unas

figurillas de sus mangas)

Los ottoké.

 

PINKERTON

(toma una y la examina)

¿Esos muñecos?...

¿Qué has dicho que eran?

 

BUTTERFLY

Son las almas de mis antepasados.

 

PINKERTON

(dejando la figurita)

¡Ah!... Mis respetos.

 

BUTTERFLY

(confidencialmente a Pinkerton)

Ayer subí sola, a escondidas,

hasta la misión.

Con mi nueva vida

puedo adoptar una nueva religión.

 

(temerosa)

 

Mi tío el bonzo no lo sabe

ni mis parientes tampoco.

Yo sigo mi destino,

y llena de humildad me inclino

ante el Dios del señor Pinkerton.

Es mi destino. En la misma iglesia,

arrodillada al lado de usted,

le rezaré al mismo Dios.

Y para que esté contento,

tal vez consiga olvidar a mi gente.

 

(abraza a Pinkerton)

 

¡Amor mío!

 

(Butterfly se detiene, como asustada

de ser escuchada por sus parientes.

Goro mueve hacia atrás el panel de

la habitación en la cual todo está

preparado para la boda. Sharpless y

los oficiales están dentro. Butterfly y

los parientes se arrodillan ante ellos.

Pinkerton se sitúa a su lado)

 

GORO

¡Silencio todos!

 

COMISARIO

(leyendo)

Se concede al llamado

Benjamín Franklin Pinkerton,

lugarteniente de la cañonera Lincoln,

de la marina de los Estados Unidos

de América del Norte

y a la señorita Butterfly,

del barrio de Omara, Nagasaki,

unirse en matrimonio,

por su propia voluntad, el primero,

y ella por consentimiento

de los parientes, aquí llamados...

 

(da los papeles para que los firmen.)

 

...como testigos del acto.

 

GORO

(ceremoniosamente)

El novio.

 

(Pinkerton firma)

 

Después la novia.

 

(Butterfly firma.)

 

Y ya está todo concluido.

 

(Las amigas se acercan con grandes

saludos para felicitar a Butterfly)

 

AMIGAS

¡Señora Butterfly!

 

BUTTERFLY

(haciendo señas con la mano,

levanta un dedo y corrige)

Señora B. F. Pinkerton.

 

(algunas amigas abrazan a Butterfly,

mientras tanto el Oficial toma el

contrato y los otros papeles, después

hace señas al Comisario Imperial de

que todo ha acabado)

 

COMISARIO

(a Pinkerton)

Muchas felicidades.

 

PINKERTON

Muchas gracias.

 

(Devuelve el saludo)

 

COMISARIO

(A Sharpless)

Señor cónsul, ¿baja usted?

 

SHARPLESS

(A Pinkerton)

Me voy con él.

 

(Saluda a Pinkerton)

 

Nos veremos mañana.

 

(Estrecha la mano a Pinkerton)

 

PINKERTON

Perfecto.

 

OFICIAL DEL REGISTRO

(despidiéndose de Pinkerton)

Que tengan descendencia.

 

PINKERTON

Lo procuraré.

 

(El cónsul, el comisario imperial

y el oficial del registro empiezan

a alejarse)

 

SHARPLESS

(volviéndose hacia atrás

le dice a Pinkerton)

¡Prudencia!

 

(Pinkerton Le tranquiliza con un

gesto y se despide agitando la mano.

Sharpless desciende por el sendero.

Pinkerton le saluda de nuevo)

 

PINKERTON

(Vuele hacia delante y frotándose

las manos dice para sí)

Ya estamos en familia.

 

(Los criados traen bebidas y

reparten vasos entre los invitados.)

 

(a Butterfly)

 

Habrá que librarse de ellos

disimuladamente y cuanto antes.

 

(brindando con los invitados)

 

¡Hip, hip!

 

INVITADOS

(brindando)

¡Oh, Kami! ¡Oh Kami!

 

PINKERTON

¡Bebamos por los nuevos lazos!

 

INVITADOS, YAKUSIDE

¡O Kami! ¡O kami!

 

PINKERTON

¡Bebamos por los nuevos vínculos!

 

MADRE, PRIMA, AMIGAS

¡Oh, Kami! ¡Oh, Kami!

¡Bebamos por los nuevos vínculos!

 

(El brindis es interrumpido por gritos

que vienen del sendero de la colina.)

 

EL BONZO

(fuera de la escena, lejos)

¡Cio-Cio-San!

 

(los amigos y parientes de Butterfly

corren colina abajo en tropel,

aterrorizados; ella queda sola.)

 

BONZO

¡Cio-Cio-San! ¡Maldita seas!

 

BUTTERFLY, AMIGAS

¡El tío bonzo!

 

GORO

¡Al cuerno el aguafiestas!

¿Quién nos librará

de las personas molestas?...

 

BONZO

¡Cio-Cio-San!

 

(Acercándose)

 

¡Cio-Cio-San!

 

(el tío de Butterfly, un sacerdote

budista, aparece precedido por

otros dos sacerdotes.)

 

¡Cio-Cio-San!

 

(El se da cuenta de que Butterfly

está apartada del resto y la señala

amenazadoramente con el dedo)

 

¿Qué hiciste en la misión?

 

PRIMA, AMIGAS

¡Responde, Cio-Cio-San!

 

PINKERTON

(enfadado por la escena del bonzo)

¿De que habla ese loco?

 

BONZO

¡Responde! ¿qué hiciste?

 

AMIGAS, PARIENTES

(volviéndose hacia Butterfly)

¡Responde, Cio-Cio-San!

 

BONZO

¿Cómo puedes tener los ojos secos?

¿Son estos, pues, los frutos?

 

(Gritando)

 

¡Ha renegado de todos nosotros!

 

AMIGAS, PARIENTES

(escandalizados, con un grito agudo)

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

BONZO

¡Ha renegado, os digo...

del antiguo culto!

 

AMIGAS, PARIENTES

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

BONZO

¡Kami sarundasico!

A tu alma corrompida

¡qué suplicio le aguarda!

 

(El tío maldice a Butterfly, que oculta

su rostro con los manos. Su madre va

hacia ella protectoramente, pero el

sacerdote la empuja a un lado: se

detiene ante Butterfly, gritándole.)

 

AMIGAS, PARIENTES

¡Vamos! ¡Cio-Cio-San!

 

PINKERTON

(Ha perdido la paciencia y se

interpone entre el bonzo y Butterfly)

¡Eh, tú, ya basta, basta!

 

(El sacerdote se detiene, asombrado,

se vuelve y ordena a los invitados

que se vayan con él.)

 

BONZO

¡Venid todos! ¡Vámonos!

 

(A Butterfly)

 

¡Ha renegado y nosotros...

 

(Se retiran todos al fondo y extienden

el brazo hacia Butterfly)

 

BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGAS, PARIENTES

... renegamos de ti!

 

PINKERTON

(Con autoridad, ordena a todos

que se vayan)

¡Marchaos al instante!

¡En mi casa no quiero

ni tumultos ni tratos con bonzos!

 

AMIGAS, PARIENTES

(gritando)

¡Vámonos!

 

(Ante las palabras de Pinkerton todos

huyen en tropel hacia el camino que

baja a la ciudad La madre de

Butterfly intenta volverse hacia su

hija pero es e empujada con los

demás. El sacerdote desaparece

colina abajo hacia el templo

seguido por sus acólitos)

 

(saliendo)

 

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

(Un poco más lejos)

 

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

(Butterfly permanece inmóvil y

silenciosa, con el rostro entre las

manos. Pinkerton sube hasta la cima

de la colina para asegurarse de que

todos se hayan marchado)

 

BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGOS, PARIENTES

¡Kami sarundasico!

 

PARIENTES, AMIGAS

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGOS, PARIENTES

¡Renegamos de ti!

 

PARIENTES, AMIGAS

(sombríamente)

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

BONZO, YAKUSIDÉ, AMIGOS, PARIENTES

(sombríamente)

¡Renegamos de ti!

 

PARIENTES, AMIGOS

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

(Muy lejano)

 

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

(Los gritos se alejan. Es noche

cerrada. Butterfly estalla en

lágrimas y Pinkerton va hacia

ella para consolarla y le quita

con delicadeza las manos de la

cara llorosa)

 

PINKERTON

Niña, niña, no llores

por que esas ranas croen...

 

PARIENTES, AMIGOS

(lejísimos)

¡Hou! ¡Cio-Cio-San!

 

BUTTERFLY

(Tapándose los oídos, para

no oír los gritos)

¡Aún gritan!

 

PINKERTON

Toda tu tribu

y todos los bonzos del Japón

no valen el llanto

de esos ojos queridos y hermosos.

 

BUTTERFLY

(sonriendo de forma infantil)

¿De verdad?

 

(Comienza a hacerse de noche)

 

Ya no lloro.

Y casi ni me duele el repudio

gracias a vuestras palabras,

que suenan dulcemente en mi corazón.

 

(Le besa las manos a Pinkerton.)

 

PINKERTON

(deteniéndola)

¿Qué haces?... ¿La mano?

 

BUTTERFLY

Me han dicho que en vuestro país,

entre la gente bien educada,

es éste el signo de mayor respeto.

 

SUZUKI

(fuera de escena, refunfuñando)

Y Izaghi e Izanami s

arundasico, y Kami,

e Izaghi e Izanaini,

sarundasico, y Kami.

 

PINKERTON

(sorprendido por el murmullo)

¿Quién refunfuña allá arriba?

 

BUTTERFLY

Es Suzuki, que reza su plegaria.

 

(Ya casi es de noche y Pinkerton

conduce a Butterfly hacia la casa.)

 

PINKERTON

Llega la noche...

 

BUTTERFLY

... y la sombra, y la quietud.

 

PINKERTON

Y estás aquí, sola.

 

BUTTERFLY

¡Sola y repudiada!

¡Repudiada y feliz!

 

(Pinkerton da palmadas y

tres sirvientes junto con Suzuki

aparecen rápido)

 

PINKERTON

¡Vamos, cerrad!

 

(Los criados hacen deslizar

silenciosamente los paneles.)

 

BUTTERFLY

(A Pinkerton)

Sí, sí, estamos totalmente solos...

Y afuera el mundo...

 

PINKERTON

(riendo)

¡Y el bonzo furibundo!

 

BUTTERFLY

(a Suzuki que ha venido a servir

y está esperando las órdenes)

Suzuki, mi ropa.

 

(Suzuki va al armario y toma

algunas ropas de noche y un

cofrecillo que entrega a Butterfly.)

 

SUZUKI

(inclinándose ante Pinkerton)

Buenas noches.

 

(Pinkerton vuelve a dar unas

palmadas y los sirvientes se van.

Butterfly entra en la casa donde

Suzuki le ayuda en sus preparativos

para la noche. Se pone un camisón

blanco de novia. Después sentándose

en un cajón se peina. Suzuki sale.)

 

BUTTERFLY

¡Cuánto cuesta deshacer

este cinturón tan complicado!

La novia debe vestirse de puro candor

 

PINKERTON

(mirando amorosamente a Butterfly)

Con movimientos de ardilla

se suelta los nudos y los deshace...

 

BUTTERFLY

Con palabras suaves,

sonríe y me mira.

 

PINKERTON

¡Pensar que este juguetito

es mi esposa!... ¡Mi esposa!

 

BUTTERFLY

¡Si pudiera ocultarme!

¡Me da tanta vergüenza!

 

PINKERTON

(Sonriendo)

Pero actúa con tal gracia

que consume la fiebre...

 

BUTTERFLY

Aún me maldice esa voz airada...

 

PINKERTON

... de súbito deseo.

 

BUTTERFLY

Butterfly renegada,

Renegada... y feliz.

 

(Pinkerton levantándose se

acerca a Butterfly)

 

PINKERTON

(le tiende sus manos a Butterfly

y ella sale a la terraza.)

Niña de ojos llenos de encanto

ahora eres toda mía.

Te has vestido de lirio.

Me gusta tu trenza morena

entre velos blancos.

 

BUTTERFLY

(descendiendo a la terraza)

Parezco la diosa de la luna,

la pequeña diosa de la luna,

que desciende por las noches

desde el puente del cielo

 

PINKERTON

Y que fascina a los corazones...

 

BUTTERFLY

...y los toma, y los envuelve

en un manto blanco.

Y se los lleva consigo

a los reinos más altos.

 

PINKERTON

Pero aún no me has dicho

aún no me has dicho que me amas.

¿Sabe, esa diosa, las palabras

que calman los ardientes deseos?

 

BUTTERFLY

Las sabe.

Quizá no quiera decirlas

por que teme que la maten.

 

PINKERTON

Temor tonto: el amor no mata

sino que da vida, y sonríe

por las alegrías celestiales,

como hace ahora a través de

 

(Pinkerton se ha acercado más a

Butterfly y acaricia su rostro,)

 

tus grandes ojos ovalados.

 

(Butterfly con un repentino

movimiento se aleja de él.)

 

BUTTERFLY

(con intenso sentimiento)

Ahora usted

 

(Entusiasmándose)

 

es para mí

el centro del universo.

Desde el primer momento que os vi

me gustasteis.

 

(por un momento Butterfly todavía

parece oír los gritos de sus parientes.

Entonces tranquilizándose se acerca

más a Pinkerton.)

 

Sois alto, fuerte.

¡Reís de un modo tan franco!

Y decís cosas que jamás había oído.

Ahora soy feliz, muy feliz

 

(Se ha hecho de noche y el cielo está

lleno de estrellas. Butterfly avanza

hacia Pinkerton que está sentado

en un banco del jardín. Se arrodilla

a sus pies y le mira tiernamente)

 

Amadme, por favor,

aunque sea un poquito,

como se ama a un niño,

como a mí me corresponde.

Amadme, por favor.

Nosotros somos gente acostumbradas

a las cosas pequeñas,

humildes y silenciosas,

a una ternura sutil

pero tan profunda como el cielo,

como las olas del mar.

 

PINKERTON

Deja que bese tus queridas manos

¡mi Butterfly!...

Qué bien te han bautizado,

suave mariposa.

 

BUTTERFLY

(con estas palabras Butterfly se

entristece y retira las manos)

¡Dicen que al otro lado del mar

si cae en manos de un hombre

 

(Con expresión miedosa)

 

la mariposa es atravesada

con un alfiler

 

(Con pena)

 

¡y la clavan a una tabla!

 

PINKERTON

(Tomando con dulzura las manos

de Butterfly y sonriendo)

Hay algo de verdad en ello.

¿Y sabes por qué?

Para que no pueda escapar.

 

(abrazando apasionadamente

a Butterfly)

 

Yo te he atrapado.

Te abrazo apasionado.

Eres mía.

 

BUTTERFLY

(abandonándose)

Sí, para toda la vida.

 

PINKERTON

¡Ven, ven!

 

(Butterfly se echa hacia atrás,

asombrándose por su audacia)

 

Expulsa de tu alma en pena

el miedo y la angustia.

 

(señala el cielo estrellado)

 

¡Es una noche serena!

¡Mira: todo duerme!

 

BUTTERFLY

(mirando el cielo, quieta)

¡Ah, que noche tan dulce!

 

PINKERTON

¡Ven, ven!

 

BUTTERFLY

¡Cuántas estrellas!

¡Jamás las vi tan hermosas!

 

PINKERTON

¡Es una noche serena!

¡Ven, ven!

¡Es una noche serena!

¡Mira: todo duerme!

 

BUTTERFLY

¡Dulce noche! ¡Cuántas estrellas!

 

PINKERTON

¡Ven, ven!

 

BUTTERFLY

¡Jamás las vi tan hermosas!

 

PINKERTON

¡Ven, ven!..

 

BUTTERFLY

Tiembla, brilla cada punto de luz...

 

PINKERTON

¡Ven, se mía!

 

BUTTERFLY

...con el fulgor de una pupila.

¡Oh! Cuántos ojos fijos, atentos ...

 

(Aparecen luciérnagas alrededor de

los amantes entre flores y arbustos.)

 

PINKERTON

(amorosamente)

¡Aleja la angustia de tu corazón!

 

BUTTERFLY

¡Cuántos ojos fijos, atentos ...

 

PINKERTON

Te abrazo palpitante.

¡Eres mía! ¡Ah!

 

BUTTERFLY

...atentos,

desde todos lados, mirándome!

 

PINKERTON

¡Ah, ven, ven! Eres mía ¡Ah!

 

BUTTERFLY

¡Allá en el firmamento, en las playas,

en el mar!

 

PINKERTON

Ven, mira:

¡Todo duerme!.

 

BUTTERFLY

¡Ah! ¡Cuántos ojos fijos, atentos,

desde todos lados mirándome!

¡En el firmamento, allá lejos,

en las playas, en el mar!

¡Cuántas miradas! El cielo sonríe

¡ah, dulce noche!

Todo está lleno de amor.

¡El cielo sonríe!

 

PINKERTON

¡Ah! ¡Ven! ¡Eres mía!

 

(Salen del jardín hacia la casita)

 

(Cae el telón)

 

ACTO SEGUNDO

 

(Una habitación en casa de Butterfly)

 

(Se alza el telón)

 

(la habitación está en semipenumbra.

Suzuki está rezando agazapada

frente a una estatua de Buda; de

vez en cuando toca la campanilla

de la oración. Butterfly está tumbada

en el suelo, con la cabeza entre las

manos)

 

SUZUKI

(rezando)

Izaghi e Izanami,

sarundasico y Kami...

 

(Interrumpiéndose)

 

¡Oh, mi cabeza!

 

(toca la campanilla para llamar

la atención de los dioses)

 

Y tu, Ten-Sjoo-Daj,

 

(Con voz llorosa, mira a Butterfly)

 

haced que Butterfly no llore más,

nunca mas, ¡nunca más!

 

BUTTERFLY

(sin moverse)

Son perezosos y obesos

los dioses japoneses.

Estoy segura de que

el Dios americano responde

más prestamente a quien lo implora.

Pero me temo que ignora

que vivimos en esta casa.

 

(Permanece pensativa)

 

(Suzuki se levanta y abre el panel

del fondo hacia el jardín.)

 

Suzuki, ¿está lejos la miseria?

 

(Suzuki se dirige a un pequeño armario y

busca monedas)

 

SUZUKI

(Enseña a Butterfly unas pocas

monedas.)

Éste es el ultimo dinero que queda.

 

BUTTERFLY

¿Sólo éste? ¡Oh, demasiados gastos!

 

(Suzuki deja otra vez el dinero en el

armario y cierra el cajón)

 

SUZUKI

(suspirando.)

Si él no regresa y pronto,

estaremos en apuros.

 

BUTTERFLY

(levantándose)

Pero volverá.

 

SUZUKI

(sacudiendo la cabeza)

¡Volverá!

 

BUTTERFLY

(irritada, acercándose a Suzuki)

¿Por qué se preocupa de que el cónsul

se haga cargo del alquiler?

¡vamos, responde!

 

(Suzuki calla)

 

(siempre insistiendo)

 

¿Por qué tuvo tanto cuidado

en proveer la casa de cerraduras

si no pensaba volver jamás?

 

SUZUKI

No lo sé.

 

BUTTERFLY

(un poco irritada y maravillada

de tanta ignorancia)

¿No lo sabes?

 

(Volviendo a calmarse y con

confiado orgullo)

 

Pues yo te lo diré:

para mantener fuera a los mosquitos,

a los parientes y a las penas,

y para guardar celosamente

a su esposa.

A su esposa que soy yo ¡Butterfly!

 

SUZUKI

(poco convencida)

Pero nunca se ha oído decir

que un marido extranjero

haya vuelto a su nido.

 

BUTTERFLY

(Indignada, coge a Suzuki)

¡Ah, cállate o te mato!

 

(Insistiendo para persuadir a Suzuki)

 

Aquella última mañana le pregunté:

"¿Regresaréis, señor?"

Y él, con el corazón dolorido,

para ocultarme su pena

respondió sonriendo:

"Oh, Butterfly, pequeña mujercita,

volveré con las rosas

en la estación serena

en la que los pelirrojos

hacen sus nidos."

 

(Calmada y convencida se tumba)

 

Volverá.

 

SUZUKI

(con incredulidad)

Esperémoslo.

 

BUTTERFLY

(insistiendo)

Repítelo conmigo: ¡volverá!

 

SUZUKI

(para complacerla lo repite)

Volverá...

 

(Suzuki comienza a sollozar.)

 

BUTTERFLY

(sorprendida)

¿Lloras? ¿Por qué? ¿Por qué?

¡Ah, te falta fe...!

 

(Confiada y sonriente)

 

¡Escucha!

 

(Representa la escena del retorno

de su marido como si estuviera

teniendo lugar.)

 

Un hermoso día veremos alzarse

un hilo de humo en el horizonte.

Y entonces aparecerá la nave.

Luego, esa nave blanca entrara

en el puerto, atronando con su saludo.

¿Lo ves? ¡Ya ha llegado!

Yo no bajo a encontrarme con él.

Me pongo allí, en lo alto de la colina,

y espero, espero largo tiempo

y no me pesa la larga espera.

Y saliendo de entre la multitud

un hombre, un punto pequeño

se destaca por la colina.

¿Quién será? Y cuando llegue,

¿qué dirá?, ¿qué dirá?

Llamará a Butterfly desde lejos.

Y yo, sin dar respuesta,

estaré allí escondida,

un poco para inquietarlo,

y un poco para no morir

al primer encuentro, y él,

con alguna inquietud, llamará, llamara:

"Pequeña mujercita, olor de verbena",

los nombres que me daba

cuando volvía a casa.

 

(a Suzuki)

 

Todo esto ocurrirá, te lo aseguro.

Guárdate tu miedo,

yo con firmeza le espero.

 

(Butterfly despide a Suzuki y la mira

tristemente mientras se aleja y sale

por la puerta de la izquierda. Goro

y Sharpless aparecen en el jardín.

Goro, mira hacia el interior de la

habitación y ve a Butterfly. Y le dice

a Sharpless que lo siga)

 

GORO

Está aquí. Pase.

 

(Goro desaparece en el jardín.)

 

SHARPLESS

(Sharpless mira hacia el interior y

golpea discretamente en la pared.)

Le ruego me perdone...

 

(Sharpless divisa a Butterfly, la cual

viendo entrar a alguien se ha movido)

 

Madama Butterfly...

 

BUTTERFLY

(sin volverse, pero corrigiendo)

¡Madama Pinkerton! por favor.

 

(Volviéndose Butterfly ve a

Sharpless y palmea con felicidad.)

 

¡Oh!

 

(Suzuki entra y prepara una mesa

con tabaco, pipas y cerillas.)

 

(Con alegría)

 

¡Oh. mi señor cónsul, señor cónsul!

 

SHARPLESS

(sorprendido)

¿Me reconocéis?

 

BUTTERFLY

(Haciendo los honores de la casa)

¡Bienvenido a una casa americana!

 

SHARPLESS

Gracias.

 

(Ella invita al cónsul a sentarse

junto a la mesa. Él se recuesta en

un almohadón. Butterfly se sienta

frente a él y le sonríe ocultándose

con su abanico, turbándole A

continuación le pregunta con

infinita gracia:)

 

BUTTERFLY

Sus abuelos y antepasados,

¿están bien?

 

SHARPLESS

(sonríe agradecido)

Eso espero.

 

BUTTERFLY

(indica a Suzuki que prepare

una pipa)

¿Fuma usted?

 

SHARPLESS

Gracias.

 

(Presuroso en mostrar el motivo de

su visita saca una carta del bolsillo.)

 

Tengo...

 

BUTTERFLY

(interrumpiéndole, sin darse

cuenta de la carta)

Señor, veo el cielo azul.

 

(Butterfly coge la pipa preparada

por Suzuki , da una bocanada y se

la ofrece al cónsul.)

 

SHARPLESS

(rechazándolo)

Gracias, no.

 

(Intenta retomar el discurso)

 

Tengo...

 

BUTTERFLY

(poniéndola sobre la mesa e

insistiendo en el tema con interés)

¿Prefiere quizá

unos cigarrillos americanos?

 

(Ella le ofrece unos cigarrillos)

 

SHARPLESS

(Él acepta uno)

Gracias.

 

(Intenta continuar el discurso)

 

Debo mostrarle...

 

(Se levanta)

 

BUTTERFLY

(ofreciéndole fuego)

Con permiso.

 

SHARPLESS

(enciende el cigarrillo y lo deja

rápidamente mostrando la carta

a Butterfly.)

Me ha escrito

Benjamín Franklin Pinkerton...

 

BUTTERFLY

(con gran excitación)

¿De verdad? ¿Está bien de salud?

 

SHARPLESS

Perfectamente.

 

BUTTERFLY

(levantándose)

Soy la mujer más feliz del Japón.

 

(Suzuki está preparando el té)

 

¿Puedo hacerle una pregunta?

 

SHARPLESS

Por supuesto...

 

BUTTERFLY

(vuelve a sentarse)

En América

¿cuándo hacen el nido los petirrojos?

 

SHARPLESS

(asombrado)

¿Cómo dice?

 

BUTTERFLY

Sí, ¿antes o después que aquí?

 

SHARPLESS

¿Por qué lo pregunta?

 

(Goro que merodeaba por el jardín

se acerca a la terraza y sin ser visto

escucha a Butterfly.)

 

BUTTERFLY

Mi marido me prometió volver

en la estación en que el petirrojo

hace su nido. Aquí ya lo ha hecho

tres veces, pero podría ser que allí

tenga por costumbre

anidar con menos frecuencia.

 

(Se oye reír o Goro.)

 

(Volviéndose)

 

¿Quién se ríe?

 

(Viendo a Goro)

 

¡Oh, es el casamentero!

 

(en voz baja a Sharpless)

 

Un hombre malo.

 

GORO

(acercándose obsequiosamente)

Me alegro...

 

BUTTERFLY

¡Silencio!

 

(Goro se inclina otra vez y

vuelve al jardín.)

 

(a Sharpless)

 

El osó...No...

 

(Cambiando de idea)

 

Responda primero a mi pregunta.

 

SHARPLESS

(Turbado)

Lo siento mucho, pero lo ignoro...

No he estudiado ornitología.

 

BUTTERFLY

Orni...

 

SHARPLESS

...tología.

 

BUTTERFLY

En resumen, que no lo sabe usted.

 

SHARPLESS

(intenta volver al objeto de su visita)

No. Decíamos...

 

BUTTERFLY

(Butterfly le interrumpe)

Ah, sí. Goro, apenas F.B. Pinkerton

hubo zarpado, me asedio,

con charlas y con regalos,

para darme ora un marido, ora otro.

Y ahora me promete tesoros

para que acepte a un idiota...

 

GORO

(Goro vuelve a entrar y, volviéndose

hacia Sharpless, intenta justificarse.)

El rico Yamadori.

Ella es pobre como una rata.

Sus parientes han renegado de ella.

 

(Afuera se oye acercarse al príncipe

Yamadori, riendo en su palanquín

rodeado de sirvientes. Butterfly lo

ve y se lo muestra a Sharpless.)

 

BUTTERFLY

(A Sharpless)

Ahíestá. ¡Atención!.

 

(Goro, apoyado sobre una rodilla,

recibe a Yamadori, que desciende

de su palanquín y saluda al cónsul

y a Butterfly. Se sienta en la terraza

respetuosamente y se gira hacia

Butterfly.)

 

BUTTERFLY

(A Yamadori)

Yamadori,

¿aún no os han desengañado

las penas del amor?

¿Os cortaréis todavía las venas

si os niego un beso?

 

YAMADORI

Entre las cosas más molestas

figuran los suspiros inútiles.

 

BUTTERFLY

(con graciosa malicia)

Habéis abandonado a tantas mujeres,

que debéis estar acostumbrado a ello.

 

YAMADORI

Me casé con todas ellas

y el divorcio me ha liberado.

 

BUTTERFLY

Muy halagador.

 

YAMADORI

Pero a vos os juraría

fidelidad eterna.

 

SHARPLESS

(suspirando al mismo tiempo

que pone la carta en su bolsillo)

Me temo que no lograré

transmitir el mensaje.

 

GORO

(señalando a Yamadori)

Villas, criados, oro y en Omara,

un palacio principesco.

 

BUTTERFLY

(con seriedad)

Yo ya estoy sujeta a un vínculo...

 

GORO, YAMADORI

(a Sharpless)

Todavía se cree casada.

 

BUTTERFLY

(levantándose de repente)

No es que lo crea:

lo estoy, ¡lo estoy!

 

GORO

Pero la ley...

 

BUTTERFLY

¡Yo la ignoro!

 

GORO

....por lo que a la esposa respecta,

equiparó el abandono al divorcio...

 

BUTTERFLY

La ley japonesa puede...

pero no la de mi país.

 

GORO

¿Qué país?

 

BUTTERFLY

Los Estados Unidos.

 

SHARPLESS

(Para sí)

¡Oh, infeliz!

 

BUTTERFLY

Ya se sabe que aquí,

abrir la puerta y echar a la mujer,

es el modo más rápido de divorciarse.

Pero en América eso

no puede hacerse.

 

(A Sharpless)

 

¿No es verdad?

 

SHARPLESS

(embarazosamente)

Es verdad. Pero....

 

BUTTERFLY

(interrumpiendole y girándose

triunfante hacia Goro y Yamadori)

Allí un buen juez serio recto,

le dice al marido:

"¿Usted quiere marcharse?

Oigamos el porqué"

"Estoy cansado de la vida conyugal."

Y el magistrado responde:

 

(Cómicamente)

 

"¡Ah, sinvergüenza,

rápido, a la cárcel!"

 

(Para cambiar de tema dice a Suzuki)

 

¡Suzuki, el té!

 

(Butterfly se acerca a Suzuki que

está preparando el té, y lo trae.)

 

YAMADORI

(aparte a Sharpless)

¿Ha oído?

 

SHARPLESS

(en voz baja)

Me entristece una ceguera semejante.

 

GORO

(aparte a Sharpless y a Yamadori)

El barco de Pinkerton

no tardará en llegar.

 

YAMADORI

(desesperado)

Cuando ella lo vuelva a ver...

 

SHARPLESS

(aparte a Yamadori y a Goro)

Él no quiere verla.

Precisamente yo he venido

para desengañarla...

 

(Se detiene un momento al ver

a Butterfly, seguida de Suzuki,

que se acerca con el té.)

 

BUTTERFLY

(sirviendo el a Sharpless)

Si Vuestra Gracia me lo permite.

 

(Ella abre su abanico y, sonriendo

tras él, señala a los otros dos.)

 

¡Qué personas tan pesadas!

 

(Yamadori se levanta para irse)

 

YAMADORI

(suspirando)

Adiós. Os dejo

con el corazón lleno de dolor:

pero sigo esperando...

 

BUTTERFLY

Es usted muy dueño.

 

YAMADORI

(Volviéndose hacia Butterfly

al mismo tiempo que se va)

Ah, si quisierais....

 

BUTTERFLY

Lo malo es que no quiero...

 

(Yamadori, despidiéndose de

Sharpless, se va seguido por sus

sirvientes y Goro. Butterfly continúa

sonriendo detrás de su abanico.

Sharpless se sienta en un taburete,

con un aire serio y pide a Butterfly

respetuosamente, que se siente a su

lado. Una vez más saca la carta de

su bolsillo, conmovido.)

 

SHARPLESS

Bueno, veamos. ¡Siéntese aquí!

 

(Mostrando la carta)

 

¿Quiere leer conmigo esta carta?

 

BUTTERFLY

(quitándole la carta)

¡Démela!

 

(besándola)

 

Sobre la boca,

 

(estrechándola contra su corazón)

 

sobre el corazón...

 

(A Sharpless con gentileza)

 

Sois el mejor hombre del mundo.

 

(Le devuelve la carta, acomodándose

para escuchar con toda su atención)

 

Empiece.

 

SHARPLESS

(leyendo)

"Amigo, buscará usted

a esa hermosa flor de muchacha..."

 

BUTTERFLY

(incapaz de contenerse)

¿Dice realmente eso?

 

SHARPLESS

(con seriedad)

Sí, eso dice. Pero si a cada momento...

 

BUTTERFLY

(tranquilizándose,

vuele a escuchar)

Callo, callo. No diré nada más.

 

SHARPLESS

"Desde esa época feliz

han pasado ya tres años..."

 

BUTTERFLY

(interrumpe la lectura)

¡Él también los ha contado!

 

SHARPLESS

(reanudando)

"...y tal vez Butterfly

ya no me recuerde."

 

BUTTERFLY

(sorprendida, volviéndose a Suzuki)

¿Que no le recuerdo?

¡Suzuki, díselo tú!

 

(Repite escandalizada las

palabras de la carta)

 

"Ya no me recuerde"

 

(Suzuki sale por la puerta izquierda

llevándose el té)

 

SHARPLESS

(aparte)

¡Paciencia!

 

(continúa leyendo)

 

"Si todavía me quiere,

si me espera...."

 

BUTTERFLY

(cogiendo la carta de la mano de

Sharpless exclama con ternura)

¡Oh, que dulces palabras!

 

(besando la carta)

 

¡Bendita seas!

 

SHARPLESS

(retoma la lectura de la carta sin

inmutarse, pero con voz temblorosa

por la emoción)

"Me pongo en sus manos, para que,

con mucho cuidado y delicadeza,

la prepare....

 

BUTTERFLY

(excitada, pero contenta)

Regresa...

 

SHARPLESS

... para el golpe."

 

BUTTERFLY

(dando palmados

de felicidad)

¿Cuándo? ¡Pronto! ¡Pronto!

 

SHARPLESS

(suspirando)

Está bien

 

(aparte guardando la carta

en el bolsillo)

 

(Para sí)

 

será mejor acabar ya...

 

(Molesto)

 

¡Ese diablo de Pinkerton!

 

(levantándose y mirando

seriamente a Butterfly)

 

Y bien,

¿qué haría usted, Madama Butterfly,

si él decidiese no regresar nunca más?

 

(Butterfly se levanta como si hubiese

sido golpeada: entonces con la

cabeza inclinada pregunta, con

infantil sumisión, tartamudeando.)

 

BUTTERFLY

Podría hacer dos cosas:

volver a divertir a la gente

con mis canciones...

o bien, mejor, morir.

 

(Sharpless profundamente

conmovido se acerca, muy

nervioso, a Butterfly y con

dulzura toma sus manos.)

 

SHARPLESS

No sabe usted lo que me cuesta

destruir todas sus ilusiones.

Acepte usted la oferta

de ese rico Yamadori.

 

BUTTERFLY

(Apartando sus manos y

con la voz rota)

¡Usted! ¡Usted, señor, me dice esto!

¿Usted?

 

SHARPLESS

(incómodo)

Dios Santo. ¿Y qué hago ahora?

 

BUTTERFLY

(da unas palmadas y Suzuki acude)

¡Ven aquí Suzuki, deprisa, deprisa!

Su Gracia se marcha.

 

(Suzuki entra apresuradamente.)

 

SHARPLESS

(preparándose para irse)

¿Me echa usted?

 

BUTTERFLY

(arrepentida por lo que ha dicho

se acerca a Sharpless)

Se lo ruego, no insista.

 

(Ordena a Suzuki que se vaya)

 

SHARPLESS

(excusándose)

He sido brutal, no lo niego.

 

BUTTERFLY

(llevándose la mano dolorosamente

al corazón)

¡Oh, me ha hecho daño,

mucho daño, mucho, mucho!

 

(Butterfly se tambalea; Sharpless la

sostiene pero ella se recupera)

 

No es nada, nada.

He creído morir,

pero pasará enseguida,

como pasan las nubes sobre el mar.

 

(Tomando una resolución)

 

Ah, ¿Así que me ha olvidado?

 

(Ella corre hacia la habitación de

la izquierda. Cuando vuelve trae

triunfalmente a un niño sobre su

hombro y se lo muestra a Sharpless)

 

(Con entusiasmo)

 

¿Y esto, y esto?

¿Podrá olvidar esto también?

 

(Pone al niño en el suelo

manteniéndolo junto a ella.)

 

SHARPLESS

(con emoción)

¿Es suyo?

 

BUTTERFLY

(señalando con dulzura

y un poco agitada)

¿Quién ha visto jamás en el Japón

un niño que tenga los ojos azules?

¿Y esos labios?

¿Y esos rizos de oro puro?

 

SHARPLESS

(cada vez más conmovido)

Es evidente. Y Pinkerton, ¿lo sabe?

 

BUTTERFLY

No. no.

 

(Con pasión)

 

Nació cuando él estaba

en aquel gran país suyo.

¡Pero usted

 

(Acariciando al niño)

 

le escribirá para decirle

que aquí le espera un hijo sin par!

¡Y ya me dirá usted

si no se dará prisa en venir

por tierra y por mar!

 

(Sienta al niño en un almohadón

y se arrodilla a su lado.)

 

(Besa con ternura al niño)

 

¿Sabes qué se atrevió a pensar

 

(al niño señalando a Sharpless)

 

ese señor?

 

(Cogiendo al niño en brazos)

 

Que tu madre tendrá que

cogerte en brazos

y correr a la ciudad

bajo la lluvia y el viento

para ganar tu pan y tu ropa.

Y a la gente sin piedad

le extenderá la mano, gritando:

escuchen, escuchen mi triste canción.

Hacedle caridad a una madre infeliz

¡tened piedad de ella!

 

(se levanta; el niño permanece en su

almohadón jugando con un muñeco.)

 

¡Y Butterfly, terrible destino,

bailará para ti!

Y como ya lo hizo antaño...

 

(Levanta de nuevo al niño y con las

manos levantadas lo hace implorar)

 

¡la geisha cantará!

Y la canción festiva y alegre

acabará en un sollozo.

 

(Arrodillándose ante Sharpless.)

 

¡Ah, no, eso jamás!

¡Ese oficio conduce al deshonor!

¡Antes muerta, muerta!

¡Nunca más danzar!

Antes pondré fin a mi vida.

¡Ah, muerta!

 

(Cae al suelo al lado del niño

besándolo apasionadamente

con gesto compulsivo.)

 

SHARPLESS

(para sí)

(Incapaz de contener sus lágrimas)

¡Cuánta piedad me inspira!

 

(Venciendo su emoción, a Butterfly)

 

Debo marcharme. ¿Me perdona usted?

 

(Butterfly gentilmente tiende la

mano a Sharpless que la aprieta

efusivamente)

 

BUTTERFLY

(Volviéndose al niño, toma su mano

y se la da a Sharpless.)

Vamos, dale la mano.

 

SHARPLESS

¡Que hermosos cabellos rubios!

 

(besando al niño)

 

Querido, ¿como te llamas?

 

BUTTERFLY

(al niño, con gracia infantil)

Responde: hoy mi nombre es "Dolor".

Pero decidle a papá,

cuando le escribáis,

que el día de su regreso,

 

(Levantándose)

 

mi nombre será "Alegría", "Alegría".

 

SHARPLESS

Tu padre lo sabrá, te lo prometo.

 

(Hace un saludo a Butterfly y

se va apresuradamente)

 

SUZUKI

(gritando fuera de escena)

¡Víbora! ¡Sapo maldito!

 

(Suzuki entra sujetando a Goro

que intenta escapar.)

 

(Grito agudo de Goro)

 

BUTTERFLY

(a Suzuki)

¿Que sucede?

 

SUZUKI

¡Nos ronda alrededor este vampiro!

Y esparce a los cuatro vientos que

nadie sabe quien es el padre del niño!

 

(Suelta a Goro)

 

GORO

(protestando con temor)

Yo solo... he dicho....

que allí en América,

 

(Acercándose al niño y señalándolo)

 

cuando un niño nace maldito...

 

(Butterfly, instintivamente, se

pone delante del niño)

 

¡Es rechazado por todos!

 

(Con un grito, Butterfly corre hacia

el relicario y coge la daga que

cuelga de él.)

 

BUTTERFLY

(con voz desgarrada)

¡Ah, mientes, mientes, mientes!

¡Ah, mientes!

 

(Butterfly sujeta a Goro; él cae;

ella le amenaza con la daga y él

grita con fuerza, desesperado.)

 

¡Repítelo y te mato!

 

SUZUKI

¡No!

 

(Suzuki interviene pero asustada

coge al niño y lo lleva a la otra

habitación.)

 

BUTTERFLY

(empuja a Goro con el pie)

¡Vete de aquí!

 

(Goro se va. Butterfly permanece

inmóvil un momento; luego volviendo

en sí, devuelve la daga a su sitio.)

 

(Volviendo conmovida el

pensamiento al niño)

 

Ya verás, pequeño amor mío,

mi pena y mi consuelo,

mi pequeño amor,

ya verás como tu vengador

 

(Exaltándose)

 

nos llevará lejos, muy lejos,

nos llevara, a su tierra lejana.

 

(Se oye un cañonazo.)

 

SUZUKI

¡El cañón del puerto!

 

(Butterfly y Suzuki corren

hacia la terraza)

 

¡Un barco de guerra!...

 

BUTTERFLY

Es blanco.... blanco...

con la bandera americana ....

Está maniobrando para echar el ancla.

 

(Coge un catalejo de la mesa y corre

a la terraza para mirar. Está

temblando de excitación, dirige el

catalejo hacia el puerto y le dice a

Suzuki )

 

Sosténme la mano, para que

pueda distinguir el nombre...

¡Ahí esta: Abraham Lincoln!

 

(Le da el catalejo a Suzuki y entra

en la habitación llena de alegría.)

 

¡Todos han mentido! ¡Todos!

Sólo yo lo sabia, sólo yo, que le amo.

 

(a Suzuki)

 

¿Ves qué estúpidas eran tus dudas?

¡Ha llegado! Justo en el momento

en que todos decían:

llora y desespérate...

¡Triunfa mi amor! ¡Mi amor!

Mi fidelidad ha triunfado:

¡él vuelve y me ama!

 

(Jubilosa corre a la terraza. Dice a

Suzuki que la ha seguido)

 

Sacude esa rama del cerezo

e inúndame de flores,

quiero sumergir en esa lluvia olorosa

mi frente ardiente.

 

(Sollozando de ternura)

 

SUZUKI

(tratando de calmarla)

Señora, tranquilizaos. Ese llanto...

 

BUTTERFLY

(entrando en la casa con Suzuki)

¡No, no! ¡Me río, me río!

¿Cuánto tendremos que esperarle?

¿Qué crees? ¿Una hora?

 

SUZUKI

Más tiempo.

 

BUTTERFLY

Quizá dos horas.

 

(Dando vueltas por la habitación)

 

Todo, que todo esté lleno de flores,

como lo está de estrellas la noche.

 

(indica a Suzuki que salga al jardín)

 

¡Ve a buscar flores!

 

SUZUKI

(desde la terraza)

¿Todas las flores que hay?

 

BUTTERFLY

(A Suzuki con alegría)

¡Todas las flores, todas, todas!

De melocotonero, violetas, jazmines,

todo lo que haya florecido

en el césped o en los árboles.

 

SUZUKI

(desde el jardín al pie de la terraza)

¡El jardín quedará tan pelado

como en invierno!

 

(coge las flores del jardín)

 

BUTTERFLY

Quiero que aquí se huela el perfume

de toda la primavera.

 

SUZUKI

(desde el jardín)

¡El jardín quedará tan pelado

como en invierno!

 

(aparece al pie de la terraza con un

ramo de flores que da a Butterfly)

 

Tomad, señora.

 

BUTTERFLY

(tomando las flores)

¡Coge más!

 

(Butterfly pone las flores en jarrones

mientras Suzuki vuelve al jardín.)

 

SUZUKI

(desde el jardín)

Frecuentemente veníais a este seto

para mirar a lo lejos,

llorando ante la desierta inmensidad.

 

BUTTERFLY

Ya llego el que yo esperaba;

ya nada más le pido al mar;

le di mi llanto a la tierra,

y ella me da sus flores.

 

SUZUKI

(Aparece de nuevo en la terraza

con las manos llenas de flores)

Ya está desnudo el huerto.

 

BUTTERFLY

¿Ya está desnudo?

¡Ven, ayúdame!

 

SUZUKI

Pongamos rosas en el umbral.

 

(ponen flores por todas partes)

 

AMBAS

Quiero que toda la primavera

se pueda oler aquí.

Sembremos de abril todo el contorno.

 

SUZUKI

Toda la primavera, toda, toda.

¿Lirios?, ¿violetas?

 

BUTTERFLY

(tirando flores)

Quiero que toda la primavera

se pueda oler aquí....

Espárcelas, espárcelas a tu derredor.

 

SUZUKI

Sembremos de abril todo el contorno.

 

BUTTERFLY

Sembremos de abril todo el contorno.

Que se engalane su asiento...

 

SUZUKI

Esparce lirios y rosas.

 

BUTTERFLY

....con guirnaldas de enredadera.

 

BUTTERFLY, SUZUKI

(arrojan flores, mientras se mueven

siguiendo el ritmo con un suave

ondear de danza)

¡Echemos a manos llenas

violetas y nardos,

corolas de verbena

y pétalos de toda clase de flores!

¡Corolas de verbena

y pétalos de toda clase de flores!

 

(Butterfly se sienta en su tocador,

y Suzuki le acerca dos lámparas.)

 

BUTTERFLY

(a Suzuki)

Ahora ven a arreglarme.

¡No, primero tráeme al niño!

 

(Suzuki va a la habitación a la

izquierda y trae al niño, sentándolo

cerca de Butterfly, mientras se mira

tristemente en el espejo y dice)

 

¡Ya no soy la misma!

Demasiados suspiros

ha exhalado esa boca...

y mis ojos han estado mirando

demasiado fijamente a lo lejos.

 

(A Suzuki)

 

Ponme en la cara un toque de carmín,

 

(Coge un pincel y pone un poco de

carmín en las mejillas de su niño)

 

y también a ti, pequeño,

para que el estar en vela

no te deje las mejillas pálidas

 

SUZUKI

(Invitándola a tranquilizarse)

No os mováis,

que voy a arreglaros el pelo.

 

BUTTERFLY

(sonriendo)

¿Y qué dirán ahora?

¿Y el tío bonzo?

 

(Con un poco de malicia)

 

¡Tan contentos como estaban

de mi desgracia!

 

(Sonriendo)

 

¿Y ese Yamadori con sus languideces?

¡Burlados, abochornados,

sinvergüenzas, esos ingratos!

 

SUZUKI

(terminando de arreglarla)

Ya he terminado.

 

BUTTERFLY

(A Suzuki)

El cinturón nupcial.

Tráelo para que me lo ponga.

 

(Mientras Butterfly se pone el

vestido, Suzuki le pone otro al niño)

 

BUTTERFLY

Quiero que me vea

con el velo del primer día.

 

(A Suzuki que ha acabado

de vestir al niño)

 

Y una amapola roja en el pelo Así.

 

(Suzuki pone una flor en el

cabello de Butterfly.)

 

Así

 

(Con gracia infantil hace que

Suzuki cierre el shosi)

 

En el shosi haremos tres agujeritos

para mirar, y estaremos callados,

como ratoncitos. esperando...

 

(Cae la noche. Suzuki cierra el

panel de detrás. Butterfly lleva

al niño hasta la mampara y comienza

a hacer tres agujeros uno para ella,

otro para Suzuki y el más bajo para

el niño. Hecho esto se sienta en un

almohadón mirando cuidadosamente

desde su mirilla. Suzuki trae las

dos lámparas; después se agacha y

mira hacia afuera. Mientras Butterfly

permanece inmóvil como una estatua

mirando por la mirilla, el niño, que

está entre Suzuki y su madre, mira

curiosamente. Es de noche. La luz de

la luna resplandece a través del panel

de papel. Un rayo de luna ilumina la

parte externa del panel. El niño y

Suzuki se quedan dormidos sólo

Butterfly se mantiene despierta,

observando inmóvil Se oye a lo lejos

unas voces que cantan a boca cerrada.

Cae lentamente el telón)

 

ACTO TERCERO

 

(Se levante el telón)

(Butterfly, inmóvil, observa el

exterior a través de su mirilla. El

pequeño continúa durmiendo, Suzuki

está durmiendo en el suelo.)

 

MARINEROS

(desde la bahía, muy lejos)

¡Oh eh, oh eh, oh eh!

¡Oh eh, oh eh, oh eh!

¡Oh eh, oh eh, oh eh!

¡Oh eh, oh eh, oh eh!

¡Oh eh, oh eh, oh eh!

 

(Rumores de maniobras marineras.

Sonidos de pájaros en el jardín.

Amanece, el sol aparece iluminando

la habitación con tintes rojos)

 

SUZUKI

(despertando con un sobresalto)

¡Ya ha salido el sol!

 

(Se levanta y va hacia Butterfly

y le toca en el hombro)

 

Cio-Cio-San...

 

BUTTERFLY

(se sobresalta y confiada dice)

Vendrá, vendrá,.. ya veras.

 

(Viendo al niño dormir, lo coge en

brazos y lo lleva a la habitación

de la izquierda.)

 

SUZUKI

Id a descansar; estáis agotada...

En cuanto llegue os llamaré.

 

BUTTERFLY

(subiendo la escalera)

Amor mío, duerme sobre mi corazón.

Tú estas con Dios, y yo con mi dolor.

Sobre ti brillan rayos de oro.

¡Niño mío, duerme!

 

(Entra en la habitación)

 

SUZUKI

(tristemente, sacudiendo la cabeza)

¡Pobre Butterfly

 

BUTTERFLY

(voz un poco lejana)

Amor mío, duerme sobre mi corazón.

 

(Voz más lejana)

 

Tú estas con Dios, y yo con mi dolor.

 

SUZUKI

Pobre Butterfly

 

(Alguien llama a la puerta.)

 

¿Quién será?

 

(Llaman más fuerte. Suzuki va a

abrir el panel de la puerta del fondo)

 

(Grita, retrocede sorprendida.)

 

¡Oh!

 

SHARPLESS

(Al entrar hace señas a Suzuki de

que guarde silencio)

¡Chtt!

 

PINKERTON

(le indica a Suzuki que se calle)

¡Calla! ¡Calla!

 

SHARPLESS

¡Calla! ¡Calla!

 

(Pinkerton y Sharpless entran

despacio, de puntillas)

 

PINKERTON

(rápidamente a Suzuki)

No la despiertes.

 

SUZUKI

Estaba tan cansada.

Os ha estado esperando

toda la noche con el niño.

 

PINKERTON

¿Y cómo lo sabía?

 

SUZUKI

Desde hace tres años,

no llega al puerto una nave

que Butterfly no escrute de lejos,

para indagar el color, la bandera.

 

SHARPLESS

(a Pinkerton)

¿No os lo había dicho?

 

SUZUKI

(Comienza a andar)

La llamaré...

 

PINKERTON

(Parando a Suzuki)

¡No, todavía no!

 

SUZUKI

(señala la habitación florida)

¿Lo ve usted?

Anoche llenó la habitación de flores.

 

SHARPLESS

(conmovido, a Pinkerton)

¿No os lo había dicho?

 

PINKERTON

(turbado)

¡Qué pena!

 

SUZUKI

(oyendo un ruido en el jardín,

va a mirar afuera y exclama

sorprendida)

¿Quién hay en el jardín?...

¡Una mujer!

 

PINKERTON

(va hacia Suzuki y la acompaña

hacia delante, recomendándole

que hable en voz baja)

¡Calla!

 

SUZUKI

(agitada)

¿Quién es? ¿Quién es?

 

SHARPLESS

Será mejor decírselo todo:

 

SUZUKI

(asustada)

¿Quién es? ¿Quién es?

 

PINKERTON

(con embarazo)

Ha venido conmigo.

 

SUZUKI

¿Quién es? ¿Quién es?

 

SHARPLESS

(deliberadamente)

Es su esposa.

 

SUZUKI

(levanta los brazos al cielo y cae

de rodillas con la cara en tierra)

¡Almas santas de los antepasados!

¡A la pequeña se le ha apagado el sol,

se le ha apagado el sol!...

 

SHARPLESS

(calmando a Suzuki y levantándola)

Hemos escogido esta hora matutina

para encontrarte sola, Suzuki,

y para buscar en ti una ayuda,

para que soporte la gran prueba

 

SUZUKI

(desolada)

¿De qué sirve? ¿Para qué?

 

(Sharpless lleva a Suzuki hacia un

lado y trata de persuadirla para que

les ayude; mientras tonto, Pinkerton,

va de aquí para allá)

 

SHARPLESS

Ya sé que para sus penas

no hay consuelo posible.

Pero hay que asegurar

el futuro del niño.

 

PINKERTON

La amarga fragancia de estas flores,

llega como un veneno a mi corazón.

 

SHARPLESS

Esa mujer piadosa,

que no se atreve a entrar,

cuidara al niño como una madre.

 

SUZUKI

¡Oh, triste de mi!

Y quieren que yo

le pida a una madre...

 

PINKERTON

No ha cambiado la habitación

de nuestros amores...

 

SHARPLESS

Vamos, habla...

 

PINKERTON

Pero hay un frío de muerte.

 

SHARPLESS

... con esa piadosa mujer y tráela aquí.

 

SUZUKI

...y quieren que yo

le pida a una madre...

 

PINKERTON

(Va hacia una estatua de Buda,

y ve un retrato suyo)

Mi retrato.

 

SUZUKI

¡Ah! ¡Triste de mí!

 

SHARPLESS

No importa que Butterfly la vea.

 

PINKERTON

Han pasado tres años...

 

SHARPLESS

Incluso sería mejor que al verla

Se diera cuenta de la verdad:

Anda, habla, etc.

 

SUZUKI

¡Ah! ¡Triste de mí!

 

PINKERTON

... y ha contado los días y sus horas!

.

(Suzuki va hacia el jardín para

traer a Kate Pinkerton)

 

SHARPLESS

¡Ven, Suzuki, ven!

 

PINKERTON

(Vencido por la emoción y no

pudiendo retener el llanto, se

acerca a Sharpless y le dice)

¡No puedo quedarme aquí...

 

SUZUKI

(yéndose)

¡Ah, triste de mí!

 

PINKERTON

... Sharpless, le esperaré en la calle.

 

SHARPLESS

¿No se lo había dicho?

 

PINKERTON

Intente usted ayudarla,

me siento morir de remordimientos.

 

SHARPLESS

Se lo dije. ¿Se acuerda?

Cuando la desposó, le dije a usted:

tenga cuidado, que ella va en serio.

Y fui profeta entonces.

Sorda ante los consejos,

sorda ante las dudas, vilipendiada,

cerró su corazón

en su obstinada espera.

 

PINKERTON

Si, ahora comprendo todo mi error,

siento que de este tormento

¡no me liberaré jamás, no!

 

SHARPLESS

Márchese.

La triste verdad conocerá por sí sola...

 

PINKERTON

(dulcemente con añoranza)

Adiós, florecido refugio

de la alegría y del amor.

Tu apacible rostro, siempre veré

con remordimientos atroces.

 

SHARPLESS

...mas ahora su corazón ya lo intuye.

 

PINKERTON

¡Adiós, florecido refugio!

 

SHARPLESS

Se lo dije....¿se acuerda?

Y fui profeta entonces.

 

PINKERTON

¡No puedo soportar su desolación!

¡Huyo, huyo! ¡Soy un cobarde!

 

SHARPLESS

Márchese,

la triste verdad conocerá por sí sola.

 

(Pinkerton da la mano a Sharpless

y se va deprisa. Sharpless sacude

tristemente la cabeza. Suzuki entra

procedente del jardín, seguida por

Kate, que se detiene la terraza.)

 

KATE

(con dulzura a Suzuki)

¿Se lo dirás?

 

SUZUKI

(responde con la cabeza baja, pero

sin que desaparezca su rigidez)

Se lo prometo.

 

KATE

¿Y le aconsejarás que me lo confíe?

 

SUZUKI

Se lo prometo.

 

KATE

Lo cuidaré como a un hijo.

 

SUZUKI

Lo creo.

Pero será necesario

que en el gran momento

esté yo a solas con ella ... ¡sola!

¡Llorará tanto! ¡Tanto!

 

BUTTERFLY

(llamando con voz lejana desde

la habitación de la izquierda)

¡Suzuki¡!

 

(Más cerca)

 

¡Suzuki! ¿Dónde estás? ¡Suzuki!

 

(Butterfly aparece por la puerta y

Kate sin ser vista sale al jardín.)

 

SUZUKI

Estoy aquí...

Rezaba y ordenaba las cosas.

 

(tratando de impedir que

Butterfly entre)

 

No... no..., no bajéis...

 

(Butterfly entra en la habitación

apartando a Suzuki)

 

(Gritando)

 

¡No, no, no!

 

BUTTERFLY

(examina la habitación por todas

partes agitada pero jubilosa.)

¡Está aquí!...¡está aquí!...

¿Dónde esta escondido?

¡Está aquí, está aquí!...

 

(viendo a Sharpless)

 

Aquí está el cónsul...

 

(Buscando a Pinkerton)

 

Y ¿dónde?, ¿dónde?

 

(Después de mirar por todas partes,

en cada ángulo de la pequeña

habitación y detrás del biombo)

 

¡No esta!

 

(Viendo a Kate en el jardín,

mira fijamente a Sharpless)

 

(a Sharpless)

 

¡Esa mujer!

¿Qué quiere de mí?

¡Nadie dice nada!

 

(Suzuki solloza silenciosamente)

 

(Sorprendida)

 

¿Por qué lloráis?

 

(Sharpless se acerca a Butterfly para

hablar con ella. De repente parece

una niña asustada)

 

No, no me diga nada... nada...

Podría caerme muerta al instante.

 

(Con bondad afectuosa a Suzuki)

 

Tu, Suzuki, que eres tan buena

¡no llores!

Tú que me quieres tanto,

con un sí o un no, dime, bajito...

¿Vive?

 

SUZUKI

Sí.

 

(Como si hubiera recibido un golpe

mortal: rígida)

 

BUTTERFLY

Pero ya no vendrá.

¡Te lo han dicho!

 

(Suzuki calla. Butterfly irritada)

 

¡Víbora! Quiero que me contestes.

 

SUZUKI

Nunca más.

 

BUTTERFLY

(con frialdad)

Pero... ¿llegó ayer?

 

SUZUKI

Sí.

 

BUTTERFLY

(habiendo entendido por fin,

mira a Kate, fascinada)

¡Ah! ¡Esa mujer

me da mucho miedo!

 

SHARPLESS

Es la causa inocente

de todas sus desgracias. Perdónela

 

BUTTERFLY

(comprendiendo, grita)

¡Ah, es su esposa!

 

(más calmada)

 

¡Todo ha muerto para mí!

¡Todo ha acabado! ¡Ah!

 

SHARPLESS

¡Valor!

 

BUTTERFLY

¡Quieren quitármelo todo!

 

(Desesperada)

 

¡Mi hijo!

 

SHARPLESS

Haga por su bien, ese sacrificio...

 

BUTTERFLY

(desesperada)

¡Ah, triste madre! ¡Ah, triste madre!

¡Abandonar a mi hijo!

 

(Permanece inmóvil. Calmada)

 

Pero sea.

¡Debo obedecerle!

 

KATE

(que se acerca tímidamente a

la terraza, pero sin entrar)

¿Podrá perdonarme, Butterfly?

 

BUTTERFLY

Bajo el gran puente del cielo

no hay mujer más feliz que usted.

Séalo siempre,

no se entristezca por mí.

 

KATE

(A Sharpless que se le ha acercado)

¡Pobre pequeña!

 

SHARPLESS

(Bastante conmovido)

Su generosidad es inmensa.

 

KATE

Y el hijo... ¿lo entregará?

 

BUTTERFLY

(que lo ha oído, dice solemnemente

y resaltando las palabras)

Sólo a él se lo daré, si viene.

 

(Con intención y sencillez)

 

En media hora suban a la colina.

 

(Suzuki acompaña a Kate y a

Sharpless que salen por el fondo.

Butterfly cae llorando al suelo;

Suzuki se apresura a socorrerla.)

 

SUZUKI

(con su mano en el corazón

de Butterfly)

¡Como una mosca prisionera

agita las alas ese pequeño corazón!

 

(Butterfly entra y ve la habitación

llena de la luz del día. Se suelta de

Suzuki y le dice)

 

BUTTERFLY

¡Hay demasiada luz fuera,

hay demasiada primavera. Cierra!

 

(Suzuki cierra el panel de modo que

la habitación queda casi oscura;

y se vuelve hacia Butterfly)

 

¿Dónde está el niño?

 

SUZUKI

Juega... ¿Le llamo?

 

BUTTERFLY

(con angustia)

Déjalo jugar. Déjalo jugar

Ve a hacerle compañía.

 

SUZUKI

(Llorando)

Me quedo con usted.

 

BUTTERFLY

(dando palmas con fuerza)

¡Vete! Te lo ordeno.

 

(Obliga a Suzuki, que llora

amargamente, a levantarse e irse.

Butterfly se arrodilla delante de la

estatua de Buda. Permanece inmóvil,

absorta en un doloroso pensamiento,

entonces se da cuenta de los sollozos

de Suzuki, los cuales se van poco a

poco debilitándose. Sale y coge el

velo blanco que cuelga del biombo,

después el cuchillo de su padre, de

dentro de un estuche lacado, que

está colgado de la pared cerca de

la estatua de Buda. Besa la hoja con

devoción, cogiéndola con las manos

por la punta y por la empuñadura,

y, en voz baja, lee la inscripción)

 

"Con honor muere, quien no puede

conservar la vida con honor"

 

(Mantiene el cuchillo en su garganta.

La puerta se abre y se ve el brazo de

Suzuki empujando al niño hacia su

madre. Él corre hacia ella con sus

brazos extendidos. Butterfly suelta el

cuchillo y abraza a su hijo

apasionadamente )

 

¿Tú? ¿Tú?

 

(Con gran sentimiento,

y muy agitada)

 

¡Pequeño Dios! Amor mío,

flor de lirio y de rosa.

 

(Tomando la cabeza del niño,

acercándola hacia sí)

 

Que no sepas nunca que por ti,

por tus ojos puros,

 

(Con voz llorosa)

 

muere Butterfly...

Para que tu puedas irte

Al otro lado del mar,

sin que te remuerda,

cuando seas mayor,

el abandono de tu madre

 

(exaltada)

 

¡Oh, tú, que descendiste del trono

del alto Paraíso,

mira muy fijamente, fijamente,

el rostro de tu madre,

para que te quede una huella de él.

¡Miralo bien!

¡Adiós, amor! ¡Adiós, pequeño amor!

 

(Con voz débil)

 

¡Vete, juega, juega!

 

(Butterfly toma a su hijo y lo coloca

sobre una alfombra mirando hacia

la izquierda. En sus manos pone

una bandera americana y un muñeco,

obligándole a jugar mientras le tapa

los ojos con suavidad. Entonces ella

toma el cuchillo y con sus ojos fijos

en el niño se esconde tras el biombo.

Se oye el ruido del cuchillo cayendo

al suelo y un velo blanco colgado en

el biombo desaparece. Butterfly

reparare al lado del biombo con el

velo en su garganta. Se tambalea

hacia el niño y agita su mano

hacia él débilmente, con el tiempo

justo para besarle antes de caer a

su lado.)

 

PINKERTON

(desde dentro)

¡Butterfly! ¡Butterfly! ¡Butterfly!

 

(La puerta se abre violentamente y

Pinkerton y Sharpless acuden cerca

de Butterfly, que con un débil gesto

señala al niño y muere. Pinkerton se

arrodilla mientras Sharpless toma al

niño y lo besa sollozando)

 

(Cae el telón rápidamente)

 

FIN DE LA ÓPERA

 

 

 

ATTO PRIMO

 

(Collina presso Nagasaki. Casa

giapponese, terrazza e giardino. In

fondo, al basso, la rada, il porto,

la città di Nagasaki.)

 

(Si alza il sipario.)

 

(Dalla camera in fondo alla casetta, Goro

con molti inchini introduce Pinkerton, al

quale con grande prosopopea, ma sempre

ossequente, fa ammirare in dettaglio la

piccola casa. Goro fa scorrere una parete

nel fondo, e ne spiega lo scopo a Pinkerton.

Si avanzano un poco sul terrazzo.)

 

PINKERTON

(sorpreso per quanto ha visto dice a Goro:)

... E soffitto... e pareti...

 

GORO

(godendo della sorprese di Pinkerton)

Vanno e vengono a prova

a norma che vi giova

nello stesso locale

alternar nuovi aspetti ai consueti.

 

PINKERTON

(cercando intorno)

Il nido nuzial dov'è?

 

GORO

(accennando a due locali)

Qui, o là... secondo...

 

PINKERTON

Anch'esso a doppio fondo!

La sala?

 

GORO

(mostra la terrazza)

Ecco!

 

PINKERTON

(stupito)

All'aperto?...

 

(Goro fa scorrere la parete

verso la terrazza)

 

GORO

(mostrando il chiudersi d'una parete)

Un fianco scorre...

 

PINKERTON

(mentre Goro fa scorrere le pareti)

Capisco!... Capisco!... Un altro...

 

GORO

....Scivola!

 

PINKERTON

E la dimora frivola...

 

GORO

(protestando)

...Salda come una torre

da terra, fino al tetto.

 

(invita Pinkerton a scendere nel

giardino)

 

PINKERTON

È una casa a soffietto.

 

(Goro batte tre volte le mani palma a

palma. Entrano due uomini ed una donna

e si genuflettono innanzi a Pinkerton.)

 

GORO

(con un voce un po' nasale, accennando)

Questa è la cameriera che della vostra sposa

 

(lezioso)

 

fu già serva amorosa.

Il cuoco... il servitor...

Son confusi del grande onore.

 

PINKERTON

(impaziente)

I nomi?

 

GORO

(indicando Suzuki)

Miss Nuvola leggera

 

(indicando un servo)

 

Raggio di sol nascente.

 

(indicando l'altro servo)

 

Esala aromi.

 

SUZUKI

(sempre in ginocchio, ma fatta

ardita rialza la testa)

Sorride Vostro Onore?

Il riso è frutto e fiore.

Disse il savio Ocunama:

dei crucci la trama smaglia il sorriso.

 

(Scende nel giardino, seguendo

Pinkerton che si allontana sorridendo.)

 

Schiude alla perla il guscio,

apre all'uomo l'uscio del Paradiso.

Profumo degli Dei...

Fontana della vita...

Disse il savio Ocunama:

dei crucci la trama smaglia il sorriso.

 

(Pinkerton è distratto e seccato. Goro,

accorgendosi che Pinkerton comincia ad

essera infastidito dalla loquela di Suzuki,

batte tre volte le mani. I tre si alzano e

fuggono rapidamente rientrando in casa.)

 

PINKERTON

A chiacchiere costei

mi par cosmopolita.

 

(a Goro che è andato verso il fondo

ad osservare)

 

Che guardi?

 

GORO

Se non giunge ancor la sposa.

 

PINKERTON

Tutto è pronto?

 

GORO

Ogni cosa.

 

PINKERTON

Gran perla di sensale!

 

(Goro ringrazia con profondo inchino.)

 

GORO

Qui verran:

L'Ufficiale del registro,

i parenti, il vostro Console, la

fidanzata.

Qui si firma l'atto

e il matrimonio è fatto.

 

PINKERTON

E son molti i parenti?

 

GORO

La suocera, la nonna, lo zio Bonzo,

che non ci degnerà di sua presenza,

e cugini, e le cugine...

Mettiam fra gli ascendenti...

ed i collaterali, un due dozzine.

Quanto alla discendenza...

provvederanno assai

 

(con malizia ossequente)

 

Vostra Grazia e la bella Butterfly...

 

PINKERTON

Gran perla di sensale!

 

(Goro ringrazia con profondo inchino.)

 

SHARPLESS

(dall'interno un po' lontano)

E suda e arrampica!

sbuffa, inciampica!

 

GORO

(ch'è accorso al fondo, annuncia

a Pinkerton)

Il Consol sale.

 

(si prosterna innanzi al Console)

 

SHARPLESS

(entra stufando)

Ah!... quei Viottoli

mi hanno sfiaccato!

 

PINKERTON

(va incontro al Console: i due si

stringono la mano.)

Bene arrivato.

 

GORO

(al Console)

Bene arrivato.

 

SHARPLESS

Ouff!

 

PINKERTON

Presto Goro, qualche ristoro.

 

(Goro entra in casa frettoloso)

 

SHARPLESS

(sbuffando e guardando intorno)

Alto.

 

PINKERTON

(indicando il panorama)

Ma bello!

 

SHARPLESS

(contemplando la città ed

il mare sottoposti)

Nagasaki, il mare, il porto...

 

PINKERTON

(accenna alla casa)

e una casetta che obbedisce a bacchetta.

 

(Goro viene frettoloso dalla casa, seguito

da due servi: portano bicchieri e bottiglie

che depongono sulla terrazza; i due servi

rientrano in casa e Goro si dà a preparare

le bevande.)

 

SHARPLESS

Vostra?

 

PINKERTON

La comperai per

novecento-novanta-nove anni,

con facoltà ogni mese,

di rescindere i patti.

Sono in questo paese elastici del par,

case e contratti.

 

SHARPLESS

E l'uomo esperto ne profitta.

 

PINKERTON

Certo.

 

(Pinkerton e Sharpless si siedono

sulla terrazza dove Goro ha

preparano le bevande.)

 

(A Sharpless con franchezza)

 

Dovunque al mondo

lo Yankee vagabondo

si gode e traffica

sprezzando i rischi.

Affonda l'ancora alla ventura.

 

(s'interrompe per offrire

da bere a Sharpless)

 

Milk-Punch o Wisky?

 

SHARPLESS

Wisky

 

PINKERTON

(riprendendo)

Affonda l'ancora alla ventura

finché una raffica

scompigli nave e ormeggi, alberatura.

La vita ei non appaga

se non fa suo tesor i fiori d'ogni plaga...

 

SHARPLESS

È un facile vangelo...

 

PINKERTON

(continuando)

... d'ogni bella gli amor.

 

SHARPLESS

.. è un facile vangelo

che fa la vita vaga

ma che intristisce il cor...

 

PINKERTON

Vinto si tuffa,

la sorte racciuffa.

Il suo talento fa in ogni dove.

Così mi sposo all'uso giapponese

per novecento-novanta-nove anni.

Salvo a prosciogliermi ogni mese.

 

SHARPLESS

È un facile vangelo.

 

PINKERTON

(si alza, toccando il bicchiere

con Sharpless)

Americaforever!

 

SHARPLESS

Americaforever!

 

(Pinkerton e Sharpless si siedono

ancora sulla terrazza.)

 

Ed è bella la sposa?

 

GORO

(Goro che ha udito, si affaccia al

terrazzo pauroso ed insinuante.)

Una ghirlanda di fiori freschi.

Una stella dai raggi d'oro.

E per nulla: sol cento yen.

 

(al Console)

 

Se Vostra Grazia mi comanda

ce n'ho un assortimento.

 

(Pinkerton si alza impaziente; il Console

ridendo, ringrazia e si alza pure.)

 

PINKERTON

(con viva impazienza, allontanadosi)

Va, conducila, Goro.

 

(Goro corre in fondo e scompare

discendendo il colle.)

 

SHARPLESS

Quale smania vi prende!

Sareste addirittura cotto?

 

PINKERTON

Non so!... non so!

Dipende dal grado

di cottura!

Amore o grillo,

dir non saprei.

Certo costei

m'ha coll'ingenue

arti invescato.

Lieve qual tenue

vetro soffiato

alla statura, al portamento

sembra figura

da paravento.

Ma dal suo lucido

fondo di lacca

come con subito

moto si stacca,

qual farfalletta svolazza

e posa

con tal grazietta silenziosa

che di rincorrerla

furor m'assale

se pure infrangerne

dovessi l'ale.

 

SHARPLESS

(seriamente e bonario)

Ier l'altro, il Consolato sen' venne a visitar!

Io non la vidi, ma l'udii parlar.

Di sua voce il mistero l'anima mi colpì.

Certo quando è sincer

l'amor parla così

Sarebbe gran peccato

le lievi ali strappar

e desolar forse un credulo cuor.

 

PINKERTON

Console mio garbato, quetatevi,

Si sa...

 

SHARPLESS

Sarebbe gran peccato...

 

PINKERTON

la vostra età è di flebile umor.

Non c'è gran male...

 

SHARPLESS

Quella divina...

 

PINKERTON

... s'io vo' quell'ale...

 

SHARPLESS

....mite vocina ...

 

PINKERTON

...drizzare ai dolci voli dell'amor!

 

SHARPLESS

...non dovrebbe dar note di dolor!

 

PINKERTON

(offre di nuovo da bere)

Wisky?

 

SHARPLESS

Un'altro bicchiere.

 

(Pinkerton mesce del wisky a Sharpless

e colma anche il proprio bicchiere)

 

Bevo alla vostra famiglia lontana.

 

PINKERTON

E al giorno in cui mi sposerò

con vere nozze a una vera sposa...

americana!

 

LE AMICHE DI BUTTERFLY

(interno, lontana)

Ah! ah! ah!

 

GORO

(riappare correndo affannato

dal basso della collina)

Ecco.

Son giunte al sommo del pendio.

 

(accenna verso il sentiero)

 

Già del femmineo sciame qual

di vento in fogliame s'ode il brusio.

 

(Pinkerton e Sharpless si recano in fondo

al giardino osservando verso il sentiero

della collina.)

 

LE AMICHE

(Fuori scene)

Ah! ah! ah! ah!

Ah! Quanto cielo! Quanto mar!

 

(sempre interno)

 

Quanto cielo! Quanto mar!

 

BUTTERFLY

(interno)

Ancora un passo or via.

 

LE AMICHE

Come sei tarda!

 

BUTTERFLY

Aspetta.

 

LE AMICHE

Ecco la vetta.

Guarda, guarda quanti fior!

 

BUTTERFLY

(serenamente)

Spira sul mare e sulla terra

un primaveril soffio giocondo.

 

LE AMICHE

Quanto cielo! Quanto mar!

 

SHARPLESS

O allegro cinguettar di gioventù!

 

BUTTERFLY

Io sono la fanciulla più lieta del Giappone,

anzi del mondo.

Amiche, io son venuta

al richiamo d'amor...

 

LE AMICHE

Gioia a te...

 

BUTTERFLY

...d'amor venni alle soglie! ....

 

LE AMICHE

... gioia a te sia, dolce amica...

 

BUTTERFLY

...ove s'accoglie il bene di

chi vive e di chi muor!

 

LE AMICHE

...ma pria di varcar la soglia che

t'attira, volgiti e mira

le cose che ti son care,

mira quanto cielo, quanti fiori,

quanto mar!...

 

(si cominciano a scorgere le

Geishas che montano il sentiero)

 

BUTTERFLY

Amiche, io son venuta

al richiamo d'amor, ecc

 

LE AMICHE

Gioia a te, gioia a te sia, dolce amica,

ma pria di varcar la soglia

volgiti e guarda le cose che ti son care!

 

(Butterfly e le amiche appaiono in

scena hanno tutte grandi ombrelli

aperti, a vivi colori)

 

BUTTERFLY

(alle amiche)

Siamgiunte.

 

(Butterfly vede il gruppo dei tre uomini

e riconosce Pinkerton. Chiude subito

l'ombrello e pronta lo addita alle amiche.)

 

B.F. Pinkerton. Giù!

 

(si genuflette)

 

LE AMICHE

(chiudono gli ombrelli e si genuflettono)

Giù!

 

(Tutte si alzano e si avvicinano a

Pinkerton cerimoniosamente.)

 

BUTTERFLY

(fa una riverenza)

Gran ventura.

 

AMICHE

(facendo una riverenza)

Riverenza.

 

PINKERTON

(sorridendo)

È un po' dura la scalata?

 

BUTTERFLY

A una sposa costumata

più penosa è l'impazienza...

 

PINKERTON

(gentilmente, ma u po' derisorio)

Molto raro complimento.

 

BUTTERFLY

(con ingenuità)

Dei più balli ancor ne so.

 

PINKERTON

(rincalzando)

Dei gioielli!

 

BUTTERFLY

(volendo sfoggiare il suo

repertorio di complimenti)

Se vi è caro sul momento...

 

PINKERTON

Grazie, no.

 

(Sharpless ha osservato prima

curiosamente il gruppo delle fanciulle,

poi si è avvicinato a Butterfly, che lo

ascolta con attenzione)

 

SHARPLESS

Miss Butterfly. Bel nome,

vi sta a meraviglia!

Siete di Nagasaki?

 

BUTTERFLY

Signor sì. Di famiglia assai

prospera un tempo.

 

(alle amiche)

 

Verità?

 

AMICHE

(approvando premurose)

Verità!

 

BUTTERFLY

(con naturalezza)

Nessuno so confessa mai

nato in povertà;

non c'è vagabondo che a

sentirlo non sia di gran prosapia.

Eppur conobbi la ricchezza.

Ma il turbine rovescia

le quercie più robuste...

e abbiam fatto la gheiscia

per sostentarci.

 

(alle amiche)

 

Vero?

 

AMICHE

(confermano)

Vero!

 

BUTTERFLY

Non lo nascondo, nè mi adonto.

 

(vedendo che Sharpless sorride)

 

Ridete? Perché?

Cose del mondo.

 

PINKERTON

(ha ascoltato con interesse, e si

rivolge a Sharpless)

Con quel fare di bambola

quando parla m'infiamma.

 

SHARPLESS

(anch'esso interessato dalle chiacchiere

di Butterfly, continua a interrogarla)

E ci avete sorelle?

 

BUTTERFLY

Non signore. Ho la mamma.

 

GORO

(con importanza)

Una nobile dama.

 

BUTTERFLY

Ma senza farle torto

povera molto anch'essa.

 

SHARPLESS

E vostro padre?

 

BUTTERFLY

(si arresta sorpresa, poi secco

secco risponde)

Morto.

 

(Le amiche chinano la testa; Goro

è imbarazzato. Tutte si sventolano

nervosamente coi ventagli.)

 

SHARPLESS

(ritornando presso Butterfly)

Quant'anni avete?

 

BUTTERFLY

(con civetteria quasi infantile)

Indovinate.

 

SHARPLESS

(Scherzante)

Dieci.

 

BUTTERFLY

Crescete.

 

SHARPLESS

Venti.

 

BUTTERFLY

Calate. Quindici netti, netti;

 

(con malizia)

 

sono vecchia diggià.

 

SHARPLESS

Quindici anni!

 

PINKERTON

Quindici anni!

 

SHARPLESS

L'età dei giuochi...

 

PINKERTON

E dei confetti

 

GORO

(che ha veduto arrivare dal fondo altre

persone e le ha riconosciute, annuncia

con importanza)

L'Imperial Commissario,

l'Ufficiale del registro, i congiunti.

 

PINKERTON

(a Goro)

Fate presto.

 

(Goro corre in casa. Dal sentiero in

fondo si vendono salire e sfilare i parenti

di Butterfly: questa va loro incontro

insieme alle amiche: grandi saluti,

riverenze: i parenti osservano curiosamente

i due americani. Pinkerton ha presso

sottobraccio Sharpless e, condottolo

da un lato, gli fa osservare, ridendo,

il bizzarro gruppo dei parenti; il

Commissario Imperiale e l'Ufficiale del

registro salutano Pinkerton ed entrano

in casa, ricevuti da Goro.)

 

PINKERTON

Che burletta la sfilata

della nuova parentela

tolta in prestito, a mesata!

 

PARENTI, AMICHE

Dov'è? Dov'è?

 

BUTTERFLY

(indicando Pinkerton)

Eccolo là

 

LA CUGINA, AMICI

Bello non è.... in verità

 

BUTTERFLY

(offesa)

Bello è così che non si può...

sognar di più.

 

PINKERTON

(osservando il gruppo delle donne)

Certo dietro a quella

vela di ventaglio pavonazzo,

la mia suocera si cela.

 

LA MADRE

Mi pare un re!

 

ZIA

Vale un Perù.

 

LA CUGINA

(a Butterfly)

Goro l'offrì pur anco a me,

ma s'ebbe un no!

 

BUTTERFLY

(sdegnosa alla cugina)

Si, giusto tu!

 

PINKERTON

(indicando Yakusidè)

E quel coso da strapazzo

è lo zio briaco e pazzo.

 

PARENTI, AMICI, AMICHE

(alla cugina)

Ecco, perché prescelta fu,

vuol far con te la soprappiù

 

ALTRI

La sua beltà già disfiori

 

CUGINA, AMICI

Divorzierà.... Spero di sì.

La sua beltà già disfiori.

 

GORO

(esce dalla casa e indispettito dal

garrulo cicalio, va dall'uno all'altro

raccomandando di parlare sottovoce)

Per carità, tacete un po'. Sch! Sch!

 

YAKUSIDÈ

Vino ce n'è?

 

LA MADRE E LA ZIA

(sbirciando, cercando di non farsi

scorgere)

Guardiamo un po'.

 

PARENTI, AMICHE

(con soddisfazione, a Yakusidè)

Ne vidi già color di thè,

color di thè e chermisì!

Ah, hu! Ah, hu!

 

ALTRI PARENTI, AMICHE

(guardando compassionevolmente

Butterfly)

La sua beltà già disfiori,

già disfiori. Divorzierà

Ah, hu! Ah, hu!

 

LA MADRE, LA ZIA

Mi pare un re.

Vale un Perù in verità

bello è così che non si può sognar di più.

 

LA CUGINA

Goro l'offrì pur anco a me, ecc.

 

ZIA

Vale un Perù.

In verità bello è così, ecc.

 

YAKUSIDÈ

Vino ce n'è, ecc.

 

GORO

(interviene di nuovo per

far cessar il baccano)

Per carità tacete un po'...

 

(poi coi gesti fa cenno di tacere)

 

Sch! sch! sch!

 

SHARPLESS

(a Pinkerton a parte)

O amico fortunato!

 

PINKERTON

Sì, è vero, è un fiore, un fiore! ...

L'esotico suo odore...

 

SHARPLESS

O fortunato Pinkerton,

che in sorte v'è toccato...

 

PINKERTON

... m'ha il cervello sconvolto.

 

SHARPLESS

... un fior pur or sbocciato! ...

 

CUGINA, AMICHE

Ma risposi: non lo vo'

 

MADRE, AMICHE

Non avrei riposto no

 

CUGINA, AMICHE

E risposi no!

 

MADRE AMICHE

Non direi mai no!

 

SHARPLESS

Non più bella è d'assai ...

 

BUTTERFLY

(ai suoi)

Badate, attenti a me.

 

PINKERTON

Si, è vero, è un fiore, un fiore, ecc

 

SHARPLESS

... fanciulla io vidi mai di questa Butterfly

 

CUGINA, AMICHE

Senza tanto ricercar.

Io ne trovo dei miglior,

 

MADRE, AMICHE

No, mia cara, non mi par,

è davvero un gran signor,

 

PINKERTON

E in fede mia l'ho colto!

 

SHARPLESS

E se a voi sembran scede

il patto e la sua fede...

 

CUGINA, AMICHE

E gli dirò un bel no,

e gli dirò di no, di no!

 

MADRE, AMICHE

Nè gli direi di no,

nè mai direi di no, di no!

 

PARENTI, AMICI

E divorzierà, e divorzierà,

divorzierà!

 

SHARPLESS

... badate! Ella vi crede

 

BUTTERFLY

(a sua madre)

Mamma, vien qua.

 

(agli altri)

 

Badate a me: attenti, orsù

 

(parlato con voce infantile)

 

uno, due tre ... e tutti giù

 

(Al cenno di Butterfly tutti si inchinano

innanzi a Pinkerton ed a Sharpless. I

parenti si rialzano e si spargono nel

giardino; Goro ne conduce qualcuno

nell'interno della casa. Pinkerton

prende per mano Butterfly e la conduce

verso la casa.)

 

PINKERTON

Vieni, amor mio!

Vi piace la casetta?

 

BUTTERFLY

Signor F. B. Pinkerton

 

(mostra le mani e le braccia che sono

impacciate dalle maniche rigonfie)

 

perdono... Io vorrei...

pochi oggetti da donna...

 

PINKERTON

Dove sono?

 

BUTTERFLY

(indicando le maniche)

Sono qui... vi dispiace?

 

PINKERTON

(un poco sorpreso, sorride, poi

subito acconsente con galanteria)

O perché mai, mia bella

Butterfly?

 

BUTTERFLY

(a mano a mano cava dalle maniche gli

oggetti e li consegna a Suzuki, che è uscita

sulla terrazza, e li depone nelle casa)

Fazzoletti. La pipa. Una cintura.

Un piccolo fermaglio. Uno specchio.

Un ventaglio.

 

PINKERTON

(vede un vasetto)

Quel barattolo?

 

BUTTERFLY

Un vaso di tintura

 

PINKERTON

Ohibò!

 

BUTTERFLY

Vi spiace?...

 

(Getta via il vaso di tintura)

 

Via!

 

(trae un astuccio lungo e stretto)

 

PINKERTON

E quello?

 

BUTTERFLY

(molto seria)

Cosa sacra a mia.

 

PINKERTON

(curioso)

E non si può vedere?

 

BUTTERFLY

C'è troppa gente.

 

(sparisce nella casa

portando con sè l'astuccio)

 

Perdonate.

 

GORO

(che si è avvicinato, dice all'orecchio

di Pinkerton:)

È un presente del Mikado a suo padre...

coll'invito...

 

(Goro fa il gesto di chi il padre de

Butterfly s'apre il ventre)

 

PINKERTON

(piano a Goro)

E ... suo padre?

 

GORO

Ha obbedito.

 

(si allontana, rientrando nella casa)

 

BUTTERFLY

(Butterfly, che è ritornata, va a sedersi

sulla terrazza vicino a Pinkerton e leva

dalle maniche alcune statuette.)

Gli Ottokè.

 

PINKERTON

(ne prende una e la esamina con curiosità)

Quei pupazzi?...

Avete detto?

 

BUTTERFLY

Son l'anime degli avi.

 

PINKERTON

(depone le statuette)

Ah!... il mio rispetto.

 

BUTTERFLY

(con rispettosa confidenza a Pinkerton)

Ieri son salita tutta sola in segreto

alla Missione.

Colla nuova mia vita

posso adottare nuova religione.

 

(con paura)

 

Lo zio Bonzo nol sa,

nè i miei lo sanno.

Io seguo il mio destino

e piena d'umiltà,

al Dio del signor Pinkerton m'inchino.

È mio destino.

Nella stessa chiesetta in ginocchio con voi

pregherò lo stesso Dio.

E per farvi contento potrò forse

obliar la gente mia.

 

(si getta nelle braccia di Pinkerton)

 

Amore mio!

 

(si arresta come avesse paura d'essere stata

udita dai parenti Intanto Goro ha aperto

lo sposi, nella stanza dove tutto è pronto

pel matrimonio, si trovano Sharpless e le

autorità, Butterfly entra nella casa e si

inginocchia; Pinkerton è in piedi vicino

a lei, i parenti sono nel giardino rivolti

verso la casa, inginocchiati.)

 

GORO

Tutti zitti!

 

IL COMMISSARIO IMPERIALE

(legge)

È concesso al nominato

Benjamin Franklin Pinkerton

Luogotenente nella cannoniera Lincoln,

marina degli Stati Uniti,

America del Nord:

ed alla damigella Butterfly

del quartiere d'Omara Nagasaki,

d'unirsi in matrimonio,

per dritto il primo,

della propria volontà,

ed ella per consenso dei parenti

 

(porge l'atto per la firma)

 

qui testimoni all'atto.

 

GORO

(molto cerimonioso)

Lo sposo.

 

(Pinkerton firma)

 

Poi la sposa.

 

(Butterfly firma)

 

E tutto è fatto.

 

(Le amiche si avvicinano, complimentose, a

Butterfly, alla quale fanno ripetuti inchini.)

 

AMICHE

Madama Butterfly!

 

BUTTERFLY

(facendo cenno colla mano, alza

un dito, e corregge:)

Madama F. B. Pinkerton.

 

(Le amiche festeggiano Butterfly, che ne

bacia qualcuna: intanto l'Ufficiale dello

Stato Civile ritira l'atto e le altre carete,

poi avverte il Commissario Imperiale che

tutto è finito.)

 

COMMISSIONARE

(saluta Pinkerton)

Auguri molti.

 

PINKERTON

I miei ringraziamenti.

 

(rende il saluto)

 

COMMISSIONARE

(si avvicina al Console)

Il signor Console scende?

 

SHARPLESS

(A Pinkerton)

L'accompagno.

 

(saluta Pinkerton)

 

Ci vedrem domani.