*Adagio para piano en Si menor, K. 540.

Adagio para piano en Si menor, K. 540


ozart compuso su Adagio en Si menor K. 540 sólo pocas semanas después de concluido el concierto La Coronación: el 19 de marzo de 1788 para ser exactos. Es una de las páginas para piano menos usuales que haya concebido; en su muda desesperación e intensidad, solamente otra de sus creaciones para piano puede aproximársele: es el Rondó en La menor K. 511. Los comentaristas son unánimes en proclamar al Adagio en Si Menor K. 540 como a algo sin rival en la producción de Mozart. Einstein declara que es "uno de los más perfectos, más hondamente sentidos y más desesperados exponentes, entre todos sus trabajos"; el que "puede simplemente haber florecido de la pluma de Mozart en una hora a la vez trágica y bendita". A. Hyatt King, especialista británico en música pianística de Mozart, considera al Adagio en Si Menor (junto con el Rondó en La Menor) como “el más intensamente personal y conmovedor ejemplo de Mozart entre las obras para piano solo”.

La estructura de la composición es sencilla. Se funda en un tema principal que recurre a claves remotas y rompe en acentos de casi inconcebible desesperación (King). Algunas de las tonalidades empleadas por el compositor son las de Mi menor, Re Mayor, Sol Mayor y Fa sostenido menor. Y, alrededor de una docena de compases antes del final, hay un toque de consumada magia armónica en que Mozart remonta la escala en Si menor y de improviso, sin preparación, sigue con un arpegio en Do Mayor. El efecto es deslumbrante y muy avanzado respecto de su época. Por su cromatismo y recursos armónicos, el Adagio en Si Menor K. 540 enfila directamente hacia las ventanas del romanticismo.


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Adagio para piano en Si menor, K. 540.
Mitsuko Uchida.

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